Recesión y sarna
Aunque era un secreto a voces, constatar que España -y por ende nuestra Región- se han introducido de lleno en el túnel del decrecimiento, resulta cuando menos desalentador. La economía española cayó un 0,3% en el primer trimestre de 2011, una décima menos de lo esperado por el Banco de España, y supone la confirmación de un retroceso, que no genera precisamente optimismo, tras registrarse dos trimestres consecutivos de contracción... Que es una manera eufemística de decir que estamos al borde del precipicio. En la lejana Grecia clásica, Menandro de Atenas proclamaba que no era vergonzoso nacer pobres; pero sí llegar a serlo por acciones torpes. Poco hemos aprendido a lo largo de los siglos.
En su último boletín, el Banco de España volvía a señalar que el consumo de los hogares había continuado mostrando entre enero y marzo "una notable debilidad". Y ponía el dedo en la llaga del deterioro del mercado de trabajo, la caída de la riqueza de las familias, la entrada en vigor de la subida del IRPF y el clima de incertidumbre. Funcas, a los pocos días -casi horas- afirmaba que la caída del PIB sería del 0,6%. Para nuestras admiradas cajas de ahorros, la economía retrocedería dos décimas más de lo anunciado por el emisor; y preveía una caída de un 0,8% en el segundo trimestre, y empeoraba su estimación para la totalidad del año (del 1,3% al 1,7%).
Al final, ni 0,6 ni 0,4; este trimestre se cierra oficialmente con un derrumbe de un 0,3%. Mas, acabamos de estrenar un traje a medida, un ajustado y ceñido plan de estabilidad presupuestaria 2012-2015, que hará que volvamos por la senda del crecimiento. O, al menos, con ese loable propósito se ha diseñado. En él, brillan con luz propia, las subidas del IVA y de los impuestos especiales en 2013, con las que recaudaremos 8.000 millones de euros, que coadyuvarán a conseguir el sacrosanto objetivo de rebajar el déficit al 3% del PIB. En ese mefítico año 13, las previsiones del Gobierno esbozan una débil recuperación económica, porque el consumo, el gasto de las administraciones y la inversión seguirán de capa caída, lo que impedirá la creación neta de empleo hasta 2014; de hecho, apenas se contempla un leve crecimiento del 0,2%. Recordemos que, en los últimos lustros, la ansiada 'fabricación' de puestos de trabajo ha venido ligada a avances del PIB próximos al 2%. Con menos, deviene en utópica la creación de empleo.
Por otra parte, la reforma laboral -admite nuestro Gobierno- tendrá efectos positivos a largo plazo. Para empezar, conducirá a una subida mínima de la remuneración por trabajador en 2012 (0,2%, la cuarta parte que el año precedente). En 2013, se pronostica incluso un retroceso (-0,4%); y los dos años siguientes, recuperaciones minúsculas (inferiores al 0,3%). La pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores resulta evidente, máxime teniendo en cuenta que el deflactor del consumo en el PIB (que sirve de aproximación al IPC) desvela incrementos alrededor del 2%. "Este cambio estructural", como lo denomina el Ejecutivo, "permitirá conseguir una correlación mucho más ajustada entre salarios reales y productividad". No obstante, se espera que finalmente los salarios acaben “repuntando". Ya se verá cuándo.
Además, el Ejecutivo confía todavía en que la tasa de desempleo toque techo este año y baje al 24,2% en 2013, al 23,4% en 2014 y al 22,3% en 2015. Así, hasta crear en 2020 dos millones de puestos de trabajo. Cuán largo me lo fiáis, amigo Guindos. FUNCAS, a su vez, con el pesimismo característico de las Cajas de Pandora, augura que en 2013 se seguirá destruyendo empleo y que la susodicha tasa subirá hasta el 24,6%.
Y en este último vaticinio, los ilustres cajeros del Reino tienen muchas posibilidades de dar en la diana, y a lo peor se quedan cortos... De momento, España alcanza los 5,6 millones de parados y la tasa sube al 24,4%. La EPA vuelve a suspendernos un trimestre más, y a nadie le sorprende ni lo más mínimo; y eso es lo más preocupante, que lo asumamos como un 'fatum' ineludible. De esta guisa, el paro se incrementó en 365.900 personas; asimismo, hasta marzo se destruyeron 374.300 empleos y, lo que es más sangrante, 1,7 millones de hogares tienen a todos sus miembros condenados al peor de los ostracismos.
En nuestra Región, este trimestre nos deja un legado de 1.300 parados más, que nos permite 'presumir' de ser la comunidad en la que menos aumentó esta terrible plaga; pero ostentamos la octava tasa más alta del país con un 26,96%. El balance sigue siendo desolador: 200.400 murcianos carecen de trabajo, y por España deambulan 5.639.500 parados... O personas sin empleo, como recomiendan que digamos los bienintencionados eruditos de nuestra lengua hermosa y cansada. No vaya a ser que alguien se sienta ofendido.
Los llamemos como los llamemos, y los contemos como los contemos (en abril, según los Servicios Públicos de Empleo, serían 4.744.235; entre ellos,150.161 murcianos), ahí están para nuestra vergüenza. “Somos una plaga española; somos una enfermedad de la Nación, una especie de sarna... Y lo menos que podemos pedir es que se nos oiga, o que se nos rasque... Ningún español se puede librar de nuestro picor”. Pérez Galdós, tan actual como demoledor; uno de esos “cesantes” extraordinarios que pululan por sus Episodios Nacionales hace una rotunda declaración de principios: “Y pico todo lo que puedo... El maldito Gobierno es el que no se rasca”. Este Galdós era un visionario o un demagogo, o quizá ambas cosas a la vez. Me estremezco al pensar en lo que podría haber escrito sobre la España del siglo XXI y sus pandemias de siempre.
Otros artículos de Hipólito Martínez
En su último boletín, el Banco de España volvía a señalar que el consumo de los hogares había continuado mostrando entre enero y marzo "una notable debilidad". Y ponía el dedo en la llaga del deterioro del mercado de trabajo, la caída de la riqueza de las familias, la entrada en vigor de la subida del IRPF y el clima de incertidumbre. Funcas, a los pocos días -casi horas- afirmaba que la caída del PIB sería del 0,6%. Para nuestras admiradas cajas de ahorros, la economía retrocedería dos décimas más de lo anunciado por el emisor; y preveía una caída de un 0,8% en el segundo trimestre, y empeoraba su estimación para la totalidad del año (del 1,3% al 1,7%).
Al final, ni 0,6 ni 0,4; este trimestre se cierra oficialmente con un derrumbe de un 0,3%. Mas, acabamos de estrenar un traje a medida, un ajustado y ceñido plan de estabilidad presupuestaria 2012-2015, que hará que volvamos por la senda del crecimiento. O, al menos, con ese loable propósito se ha diseñado. En él, brillan con luz propia, las subidas del IVA y de los impuestos especiales en 2013, con las que recaudaremos 8.000 millones de euros, que coadyuvarán a conseguir el sacrosanto objetivo de rebajar el déficit al 3% del PIB. En ese mefítico año 13, las previsiones del Gobierno esbozan una débil recuperación económica, porque el consumo, el gasto de las administraciones y la inversión seguirán de capa caída, lo que impedirá la creación neta de empleo hasta 2014; de hecho, apenas se contempla un leve crecimiento del 0,2%. Recordemos que, en los últimos lustros, la ansiada 'fabricación' de puestos de trabajo ha venido ligada a avances del PIB próximos al 2%. Con menos, deviene en utópica la creación de empleo.
Por otra parte, la reforma laboral -admite nuestro Gobierno- tendrá efectos positivos a largo plazo. Para empezar, conducirá a una subida mínima de la remuneración por trabajador en 2012 (0,2%, la cuarta parte que el año precedente). En 2013, se pronostica incluso un retroceso (-0,4%); y los dos años siguientes, recuperaciones minúsculas (inferiores al 0,3%). La pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores resulta evidente, máxime teniendo en cuenta que el deflactor del consumo en el PIB (que sirve de aproximación al IPC) desvela incrementos alrededor del 2%. "Este cambio estructural", como lo denomina el Ejecutivo, "permitirá conseguir una correlación mucho más ajustada entre salarios reales y productividad". No obstante, se espera que finalmente los salarios acaben “repuntando". Ya se verá cuándo.
Además, el Ejecutivo confía todavía en que la tasa de desempleo toque techo este año y baje al 24,2% en 2013, al 23,4% en 2014 y al 22,3% en 2015. Así, hasta crear en 2020 dos millones de puestos de trabajo. Cuán largo me lo fiáis, amigo Guindos. FUNCAS, a su vez, con el pesimismo característico de las Cajas de Pandora, augura que en 2013 se seguirá destruyendo empleo y que la susodicha tasa subirá hasta el 24,6%.
Y en este último vaticinio, los ilustres cajeros del Reino tienen muchas posibilidades de dar en la diana, y a lo peor se quedan cortos... De momento, España alcanza los 5,6 millones de parados y la tasa sube al 24,4%. La EPA vuelve a suspendernos un trimestre más, y a nadie le sorprende ni lo más mínimo; y eso es lo más preocupante, que lo asumamos como un 'fatum' ineludible. De esta guisa, el paro se incrementó en 365.900 personas; asimismo, hasta marzo se destruyeron 374.300 empleos y, lo que es más sangrante, 1,7 millones de hogares tienen a todos sus miembros condenados al peor de los ostracismos.
En nuestra Región, este trimestre nos deja un legado de 1.300 parados más, que nos permite 'presumir' de ser la comunidad en la que menos aumentó esta terrible plaga; pero ostentamos la octava tasa más alta del país con un 26,96%. El balance sigue siendo desolador: 200.400 murcianos carecen de trabajo, y por España deambulan 5.639.500 parados... O personas sin empleo, como recomiendan que digamos los bienintencionados eruditos de nuestra lengua hermosa y cansada. No vaya a ser que alguien se sienta ofendido.
Los llamemos como los llamemos, y los contemos como los contemos (en abril, según los Servicios Públicos de Empleo, serían 4.744.235; entre ellos,150.161 murcianos), ahí están para nuestra vergüenza. “Somos una plaga española; somos una enfermedad de la Nación, una especie de sarna... Y lo menos que podemos pedir es que se nos oiga, o que se nos rasque... Ningún español se puede librar de nuestro picor”. Pérez Galdós, tan actual como demoledor; uno de esos “cesantes” extraordinarios que pululan por sus Episodios Nacionales hace una rotunda declaración de principios: “Y pico todo lo que puedo... El maldito Gobierno es el que no se rasca”. Este Galdós era un visionario o un demagogo, o quizá ambas cosas a la vez. Me estremezco al pensar en lo que podría haber escrito sobre la España del siglo XXI y sus pandemias de siempre.
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