Viajar ya no es un premio valido
Ya no solo en las asociaciones empresariales o sociales, sino en multitud de empresas, hace prácticamente una década terminó de morir el viaje como un premio a la productividad. Compuesto básicamente de motivación y formación, los efectos reales sobre las agrupaciones y sus participantes no se están dejando ver hasta ahora que nuevas herramientas complementan a la bajada de estos costes.
Ha muerto la fórmula donde un vuelo a París para asistir a un simposio de dos días sobre la postura que los ornitorrincos adoptan al dormir suponía conocer gente nueva, desconexión total con el hogar, aprovechando la gratuidad del viaje para estirar dos días más y conocer mundo.
Coger un coche compartido de última hora a Alicante por 4 euros, en el que siempre se conoce a alguien cuanto menos peculiar, enlazando con un vuelo de bajo coste a 19,95 euros rumbo a Milán es una realidad. Para el alojamiento la economía colaborativa ha conseguido que con lo que antaño se pagaba una semana ahora se pueda estar todo un verano si es necesario… Y todo esto por supuesto sin tener que buscar excusas rancias o asistir a charlas que muchas veces ni interesaban al congresista. ¿Te sientes solo en una ciudad extraña? Abre tu aplicación de “contactos” y haz todo lo que quieras fuera de tu ciudad donde nadie podrá reconocerte ni te cruzarás con nadie mañana que pueda señalarte con el dedo.
¿Qué ha supuesto esto en el mundo de las entidades no lucrativas? Antaño, tras captar y para afianzar una cantidad considerable de voluntarios, una herramienta de motivación perfectamente válida y habitual eran los viajes ya que el componente formativo “congreso” permitía anular lucro de forma correcta a la administración. Capacitar a un voluntario para que sea más eficiente a su vuelta y aumentar la motivación hacía que como mínimo dedicara más tiempo a la agrupación.
Este cóctel ha muerto ya que la gente tiene tan asequible moverse, conocer gente nueva y generar experiencias que la excusa del simposio solo le servirá a algún ennoviado que necesite un motivo de peso para alejarse de su obsesiva pareja.
Recibo muchas consultas sobre qué hacer o cómo reaccionar ante semejante espantada de personas y es que sigue siendo triste la gente que no se adapta al cambio. Antaño era un gran problema la gente que solo viajaba a eventos por la playa en Canarias y no por entender el sueño del pobre ornitorrinco ya que en el fondo era una inversión que nunca tenía un retorno.
Ahora mismo podemos y debemos aprovechar la ventaja que supone poder visitar el triple de ciudades por un tercio del coste de antaño puesto que, aun bajando el número de voluntarios la calidad de los que nos quedan se incrementa considerablemente. Calidad frente a cantidad, siempre se cumple…
A nivel de Junior Empresa el cambio está claro que está siendo a mejor porque si bien mucha gente solo se podía ver dos veces al año actualmente vemos a gente de Almería o Albacete puntualmente por algún #ViernesJunior a lo largo del año. Este pasado curso hemos tenido hasta algún curioso de ICADE conociendo las dinámicas que cada viernes se ponen en marcha en la cafetería del Centro Social Universitario de la UM. Total, vino y se fue en el día por menos de 20 euros y sin conducir…
Dónde una puerta se cierra, mínimo otra se abre, sino más.





















