Concesionarios y vendedores ven “imposible” aplicar la prohibición de coches diésel y gasolina para 2040 anunciada por Sánchez
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La patronal de concesionarios Faconauto teme que la intención del Gobierno de prohibir en 2040 las matriculaciones y ventas de vehículos de combustión tradicional e híbridos retraigan aún más las matriculaciones en España.
El Gobierno así lo asegura en el borrador de la Ley de cambio climático y transición energética conocido ayer, en el que además quiere que en 2050 no circulen los turismos y vehículos comerciales ligeros con emisiones "directas" de dióxido de carbono (entre ellos todos los de diésel y de gasolina).
Fuentes de Faconauto consultadas por Efe han asegurado que en lo que va de noviembre las matriculaciones han caído un 22 %, a lo que hay que unir el descenso de octubre (del 6,6 % y 88.410 unidades) y de septiembre (del 17 % y 69.129 unidades). En septiembre se puso fin a 29 meses de subidas consecutivas.
Si las limitaciones a la circulación en grandes ciudades a los diésel ya habían generado "incertidumbre", el anuncio del Gobierno ahora va incrementar más ésta situación, han asegurado.
"La gente no sabe qué comprar, ni cuándo comprar", han indicado las fuentes.
Al respecto, han afirmado que una mayor caída de las ventas de vehículos en España será "una mala noticia para el sector y para la economía".
Por ello, han reiterado que el Ejecutivo debe rejuvenecer a corto plazo el envejecido parque automovilístico español dentro de su plan de descabornización de la movilidad.
"No se puede lanzar esa información (el plan para 2040) sin que lo sepa el sector y sin medidas concretas y exactas de cómo se va a articular", han lamentado las fuentes.
Las patronales de vehículos también pronostican futuros daños en el empleo del sector del automóvil por la caída de las ventas. La patronal de fabricantes de automóviles, Anfac, ha alertado de que las medidas recién conocidas por el Gobierno podrían tener un "impacto laboral negativo" ya que un total de más de 300.000 trabajadores –entre empleos directos e indirectos- dependen de las fábricas de automóviles.
Por su parte los comerciantes de vehículos ven “imposible” prohibir los coches diésel y gasolina ya que España se quedará descolgada de la industria del automóvil al implantar una tecnología que hoy está en manos de los japoneses. Ancove también critica que el actual sistema eléctrico no está preparado para asumir un parque completamente eléctrico y anuncian que el coche se encarecerá hasta convertirse nuevamente en un bien de lujo limitado a ciertas capas sociales, retrocediendo en la democratización de la movilidad que tanto costó conseguir.
“En muchas ocasiones, los políticos viven más en el mundo de los deseos que de las realidades. El anuncio de prohibir la venta de vehículos movidos por combustibles fósiles a partir de 2040 es un canto de sirenas, pues se exige a los fabricantes que sean capaces de desarrollar una tecnología a unos precios que hoy están lejos de ser capaces de poner en el mercado”, declara Elías Iglesias, presidente de Ancove.


