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Opinión |
Miércoles, 21 de Noviembre de 2018

No hay nada imposible

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Me presento: soy Marta López, presidente de Rain Studios, y espero poder contar mi recorrido con el ánimo de inspirar e informar a todo al que le suscite interés algo tan grande como lo son las Junior Empresas. Como Jean Cocteau dijo una vez, no hay nada imposible. Cuando tenemos un sueño, lograr alcanzarlo depende solo de nosotros mismos y de nuestra capacidad de lucha. Esto se da en cualquier faceta de la vida. Continuamente me pongo a prueba, asistiendo a eventos donde me veo rodeada de gente importante, descubriendo personas que me alucinan, empapándome de cultura y de todo aquello que me pueda hacer crecer. Y os pongo un ejemplo.


Me encanta el cine. Cuando acudo a ver una película que llevo meses esperando que estrenen, la veo, salgo y comparto lo bien que me lo ha hecho pasar el largometraje con mi familia o mis amigos. Entonces se hace realmente frustrante ver cómo recomiendas a tanta gente que no se la pierdan y vayan a verla cuanto antes. Porque sabes que les va a gustar, porque los conoces y sabes que eso es lo que quieren ver. Con las junior empresas me pasa lo mismo. No paro de escuchar a amigos, compañeros de la carrera, familiares y cualquier persona que alcance a oír un “ojalá lo hubiera tenido antes de completar mis estudios”, “me encanta aprender y conocer gente”  o el eterno “yo quiero mi Ferrari”. Hablar de la gran oportunidad que supone entrar en esta Red es como recomendar un clásico del cine: la gente no te va a hacer caso porque, aunque haya que verlo, no es su estilo o, simplemente un no porque sí. Solo se busca el peseteo puro y duro. La escusa de siempre es el “no, no. Es que a mí el rollito empresarial no me mola” o un “yo no sé hacer eso y no quiero decepcionar a nadie”, cuando la auténtica decepción es que esas personas no quieren aprender aquello que desconocen para dar lo mejor de sí mismos. Y, para colmo, ¡si trabajas tienes premio! Acudes a congresos, galas de premios o eventos a los que solo acceden unos pocos privilegiados. Todavía hoy me pregunto, ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? Obviamente, muchas cosas. Pero ¿Cómo es posible que tanta gente joven se vaya por el desagüe de esta manera?


Señoras y señores, despierten porque el tren solo pasa una vez. Y si lo tomamos, no es para que nos lleve al Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, sino para que nos lleve hacia un futuro mejor, a ser personas realmente competentes y no perfiles de difícil contratación. Aún sigo sin entender como hay tantas personas que se piensan que se harán de oro con esto. Será que no lo quiero entender… Comienzan a labrarse una imagen que se desvanece tan pronto como dejan sus puestos o, mejor dicho, tan pronto como se piensan que tendrán la misma relevancia ahí fuera una vez que se precipitan abandonando este barco. Desde luego, el individualismo les nubla la vista a demasiadas personas. No comprenden que sólo llegas antes, pero en equipo, más lejos.


Muchos dirán que me fui y he vuelto, yo prefiero decir la verdad, durante un año me dediqué a sacar el curso más duro de mi carrera para tener tiempo ahora y poder dedicarme a tope a esto. Siempre he estado aquí para los que me han buscado. Para los que han querido olvidarme o desinformar sobre mi situación: malas noticias. Yo sigo aquí, mejor que nunca. Y vosotros no.


Remontándome a la noticia del pasado verano, quiero darle la enhorabuena al nuevo equipo de la ya recuperada Infomun, Junior Empresa de la Facultad de Informática de la Universidad de Murcia. Una merecida recompensa a un gran esfuerzo y buen trabajo. Me consta que ha dado mucho que hablar tanto dentro como fuera de Murcia. Y dará mucho más.


Por último, y no menos importante, animar al resto de mis compañeros del mundo de la Bellas Artes, del cual procedo, a atreverse a mejorar, a trabajar en equipo y, en el peor de los casos, a aprender.

 

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