En alimentación, los productos más hurtados fueron bebidas alcohólicas, ibéricos, snacks y conservas
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El comercio perdió el año pasado unos 1.403 millones de euros por hurtos, tanto de usuarios como de empleados, el 3,7% menos que en 2016, según un informe elaborado por la asociación de fabricantes y distribuidores Aecoc en colaboración con la consultora EY.
Estas cifras se incluyen dentro de lo que en el comercio se denomina "pérdida desconocida" y que engloba toda mercancía que se pierde por causas desconocidas, como hurtos o errores administrativos.
En total, la pérdida desconocida ascendió el año pasado a 1.799 millones de euros en el comercio minorista, el equivalente al 0,81% de las ventas del sector, frente a la tasa del 0,82% que se registró en 2016.
Aunque el porcentaje de la pérdida desconocida sobre ventas bajó, el montante total de los hurtos y errores se mantuvo prácticamente estable respecto a dicho año, cuando se cifró en 1.800 millones, según el estudio dado a conocer en el marco del XXI Congreso Aecoc de Prevención de la Pérdida.
Según la misma fuente, del total de pérdida desconocida registrada en 2017, el 58%, 1.043 millones, correspondió a hurtos externos, 1 punto menos que en el año anterior, y el 20% (360 millones) a hurtos de empleados o personas relacionadas laboralmente con la empresa, 2 punto menos.
Por contra, los errores administrativos, principalmente derivados de los procesos de preparación y entrega de documentación o de fijación de precios, elevaron su peso 3 puntos, hasta el 22% (396 millones).
En alimentación, los productos más hurtados fueron bebidas alcohólicas, ibéricos, snacks y conservas; en tanto que en cosmética, los artículos más sustraídos fueron maquillajes, perfumes y cremas.
En textil, el mayor índice de hurtos correspondió a prendas de vestir de adultos; en electrónica a accesorios, teléfonos y tablets, y en ferretería, a herramientas.
Estos artículos son fáciles de sustraer por su características físicas y atractivos para los ladrones por su elevado valor monetario y la facilidad con la que puedan ser revendidos en mercados paralelos.
"Los productos que son la última novedad y aquellos de uso cotidiano por los que no se está dispuesto a pagar sufren una mayor probabilidad de ser hurtados", añade el informe, que advierte de que los datos demuestran que los productos más sustraídos no son de primera necesidad y confirman que la principal motivación es la reventa.



