Ecuación: Reformas y estímulos
El déficit a corto y medio plazo, no es ni bueno, ni malo; todo depende de si el que nos tiene que financiar esta dispuesto a seguir haciéndolo.
Los datos de los países anglosajones: Déficit público / PIB: USA 10%, UK 10% no son mejores que los españoles, pero la diferencia estriba en que estos si tienen quien los financien.
Si estudiamos de forma simple, los dos componentes del déficit (Gastos e Ingresos), en el lado del gasto, que depende de nosotros, se están realizando dos actuaciones, unas a corto, que son los ajustes y otras a medio, que son las reformas estructurales que necesita el país para superar las ineficiencias y convertirse en más competitivo a medio plazo.
Por el otro lado nos encontramos los ingresos necesarios para financiar nuestras inversiones y el estado de bienestar, que dependen en gran medida de la coyuntura económica, por lo que si no crecemos tenemos un negro futuro.
¿Qué demandan los mercados financieros, que son los que nos financian?: que se actué simultáneamente en los dos componentes del déficit. Bruselas empieza a ser consciente de que por un lado hay que continuar con los ajustes y por otro preparar medidas para impulsar el crecimiento.
En el Pacto de Estabilidad, se establecieron metas y plazos, pero a día de hoy una hipótesis que se baraja en los pasillos de la Comisión Europea, es ajustar el calendario, alejando el objetivo del 3% hasta 2014. No sería, por tanto, una revisión en la esencia del Programa de Estabilidad, sino del calendario de la aplicación del mismo.
Como siempre, habría que plantearse dos preguntas: ¿Cómo se puede articular este plan?,¿Cómo financiarlo?, teniendo en cuenta una variable propia de los tiempos que corren: “sin que eso cueste más dinero, o al menos no demasiado”.
Bruselas esta diseñado un plan de inversión en infraestructuras, energía verde y tecnologías avanzadas, con participación del sector privado, para conseguir esa cuadratura del círculo que son las políticas de crecimiento sin aumentar la deuda de los socios del euro.
El menú de opciones pasa por tres líneas de trabajo: reforzar el Banco Europeo de Inversiones, emitir bonos para proyectos europeos y flexibilizar los fondos europeos no comprometidos.
La primera, consiste en hacer aportaciones de capital al BEI, de los presupuestos comunitarios o utilizar los casi 12.000 millones de euros no usados del fondo de rescate financiado con el Presupuesto comunitario. Con esto se cubrirá parte del riesgo que asuma este organismo al avalar inversiones en infraestructuras en toda Europa. En la práctica esto supondría mejorar la calificación crediticia de la deuda, para asegurar su colocación a buen precio entre fondos de inversión y de pensiones, aseguradoras o incluso fondos soberanos, asegurando parte del riesgo que asuman esos inversores. Esa inyección daría el aire suficiente para elevar su capacidad de préstamo hasta 80.000 millones, que a su vez permitiría poner en marcha inversiones europeas por importe de 240.000 millones.
La segunda, sería emitir bonos para proyectos europeos; se haría a través del BEI y supliría a la inversión pública que tanto necesitan los países de la periferia como España o Italia, para crear empleo. De tal manera movilizamos inversiones en coordinación con el sector privado.
El tercer pilar, consistiría en la flexibilización de los fondos europeos no comprometidos. Está calando la propuesta que realizo el Gobierno de España, de que los excedentes de los fondos estructurales que no están asignados se dediquen a proyectos de creación de empleo.
La Unión Europea dispone de unos 83.000 millones de euros en fondos estructurales y de cohesión sin asignar; de ellos 22.000 pertenecen al Fondo Social Europeo (FSE) y 61.000 a los Fondos de Desarrollo Regional (FEDER) y Fondos de Cohesión.
En el borrador del texto que circula por Bruselas, se propone una "redistribución de los fondos europeos disponibles" para iniciativas destinadas a fomentar el empleo juvenil, especialmente en aquellos países con más paro entre los menores de 25 años.
Todo parece indicar que estas medidas se pueden aprobar en el mes de Junio y ponerlas en marcha después del verano, coincidiendo con la visita que la canciller Angela Merkel quiere realizar en otoño a España.
Necesitamos crecimiento económico y este será el resultado de todas las reformas que se están realizando, de forma seria, rigurosa y con perspectiva de continuidad. El objetivo es lograr un crecimiento sostenible y no uno que resulte un espejismo momentáneo.
Otros artículos de Juan José Beltrán
Los datos de los países anglosajones: Déficit público / PIB: USA 10%, UK 10% no son mejores que los españoles, pero la diferencia estriba en que estos si tienen quien los financien.
Si estudiamos de forma simple, los dos componentes del déficit (Gastos e Ingresos), en el lado del gasto, que depende de nosotros, se están realizando dos actuaciones, unas a corto, que son los ajustes y otras a medio, que son las reformas estructurales que necesita el país para superar las ineficiencias y convertirse en más competitivo a medio plazo.
Por el otro lado nos encontramos los ingresos necesarios para financiar nuestras inversiones y el estado de bienestar, que dependen en gran medida de la coyuntura económica, por lo que si no crecemos tenemos un negro futuro.
¿Qué demandan los mercados financieros, que son los que nos financian?: que se actué simultáneamente en los dos componentes del déficit. Bruselas empieza a ser consciente de que por un lado hay que continuar con los ajustes y por otro preparar medidas para impulsar el crecimiento.
En el Pacto de Estabilidad, se establecieron metas y plazos, pero a día de hoy una hipótesis que se baraja en los pasillos de la Comisión Europea, es ajustar el calendario, alejando el objetivo del 3% hasta 2014. No sería, por tanto, una revisión en la esencia del Programa de Estabilidad, sino del calendario de la aplicación del mismo.
Como siempre, habría que plantearse dos preguntas: ¿Cómo se puede articular este plan?,¿Cómo financiarlo?, teniendo en cuenta una variable propia de los tiempos que corren: “sin que eso cueste más dinero, o al menos no demasiado”.
Bruselas esta diseñado un plan de inversión en infraestructuras, energía verde y tecnologías avanzadas, con participación del sector privado, para conseguir esa cuadratura del círculo que son las políticas de crecimiento sin aumentar la deuda de los socios del euro.
El menú de opciones pasa por tres líneas de trabajo: reforzar el Banco Europeo de Inversiones, emitir bonos para proyectos europeos y flexibilizar los fondos europeos no comprometidos.
La primera, consiste en hacer aportaciones de capital al BEI, de los presupuestos comunitarios o utilizar los casi 12.000 millones de euros no usados del fondo de rescate financiado con el Presupuesto comunitario. Con esto se cubrirá parte del riesgo que asuma este organismo al avalar inversiones en infraestructuras en toda Europa. En la práctica esto supondría mejorar la calificación crediticia de la deuda, para asegurar su colocación a buen precio entre fondos de inversión y de pensiones, aseguradoras o incluso fondos soberanos, asegurando parte del riesgo que asuman esos inversores. Esa inyección daría el aire suficiente para elevar su capacidad de préstamo hasta 80.000 millones, que a su vez permitiría poner en marcha inversiones europeas por importe de 240.000 millones.
La segunda, sería emitir bonos para proyectos europeos; se haría a través del BEI y supliría a la inversión pública que tanto necesitan los países de la periferia como España o Italia, para crear empleo. De tal manera movilizamos inversiones en coordinación con el sector privado.
El tercer pilar, consistiría en la flexibilización de los fondos europeos no comprometidos. Está calando la propuesta que realizo el Gobierno de España, de que los excedentes de los fondos estructurales que no están asignados se dediquen a proyectos de creación de empleo.
La Unión Europea dispone de unos 83.000 millones de euros en fondos estructurales y de cohesión sin asignar; de ellos 22.000 pertenecen al Fondo Social Europeo (FSE) y 61.000 a los Fondos de Desarrollo Regional (FEDER) y Fondos de Cohesión.
En el borrador del texto que circula por Bruselas, se propone una "redistribución de los fondos europeos disponibles" para iniciativas destinadas a fomentar el empleo juvenil, especialmente en aquellos países con más paro entre los menores de 25 años.
Todo parece indicar que estas medidas se pueden aprobar en el mes de Junio y ponerlas en marcha después del verano, coincidiendo con la visita que la canciller Angela Merkel quiere realizar en otoño a España.
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