La gracia está en hacerlo cuanto antes
Años ya tras la entrada del plan Bolonia se pueden sacar los primeros listados de ventajas y desventajas de la evolución del sistema educativo universitario. Desde luego se ha logrado terminar con el alumno forajido que sin pisar la facultad y aburrido de las clases se lo jugaba todo a suertes matándose a estudiar a la última semana a un único examen.
También con la reducción de la libre configuración en teoría se han reforzado las asignaturas clave de los planes de estudio y eliminado a muchos vividores organizadores de cursitos de relleno. A pesar de que muchos luchadores se oponían a la desaparición de la convocatoria de diciembre el nuevo calendario obliga tanto a profesores como alumnos a descansar mínimo en agosto ya que tampoco hay exámenes en septiembre.
No obstante, la carga de trabajos y controles periódicos sumada a lo que muchos llaman control o seguimiento excesivo al alumno han matado el factor diferenciador. Ha muerto ese matemático que sabía algo de empresa a ratos libres o el informático que tocaba el piano y luego mezclaba ambas pasiones mediante la música electrónica. Antes existía la libertad de dedicar bien o mal el tiempo libre de una carrera más que nada porque había un pequeño tiempo diferenciador; pero por intentar encauzar a aquellos que no lo gestionaban bien se ha quitado esa opción a demasiada gente.
Debo dejar bien claro de que, por supuesto, lo primero tiene que ser los estudios… No obstante, si la diferencia entre un 5 y un 9 es significativa; la diferencia entre un 8,5 y un 9 no va a ser lo que determine el éxito en una entrevista de trabajo o en nuestro propio negocio. Todos esos valores y capacidades que las enseñanzas no formales aportan a nuestras vidas serán lo que no solo marque la diferencia sino lo que de paz a nuestro día a día.
Oratoria, don de gentes, protocolo, etiqueta… Muchos planes de estudio lo quieren arreglar con un par de asignaturas cuatrimestrales en 4 años y eso es inviable a parte de un negocio feo. Las aptitudes las podemos coger rápido, pero las actitudes pueden costar meses e incluso años.
Esas 20 horas semanales que antaño se podían dedicar a un deporte, conservatorio, Scouts de cualquier rama, Cruz Roja o Junior Empresas se han visto reemplazadas simplemente por un trabajo más o un examen adicional que ayude a ir quitándose materia de forma cómoda. Por supuesto que hay gente que por momentos o a pleno rendimiento dedicarían ese tiempo a copas y resacas, pero esas 20 horas existían y se tenía la libertad para repartirlas como a uno le viniera en gana.
¿De verdad nos asusta que crezcan los anti-vacunas o los terraplanistas en 2019? Estamos creando burbujas de conocimiento donde enseñamos a personas a resolver ecuaciones diferenciales, pero luego no diferencian la derecha de la izquierda. Si hasta en Podemos cambiaron su logo una vez en las papeletas por la cara del coletas no sea que la gente se equivocara votando. Eso ya sin contar a la gente que no vota porque dice que de política no entiende.
Se puede triunfar a los 20, a los 30, a los 60… Nunca es tarde para revolucionar el mundo o tu propia vida, pero la gracia está en hacerlo cuanto antes… Solo así desde arriba te pueden ver para tenderte la mano invisible que te llevará siguiente nivel. Alguien que no se mata hoy no lo hará mañana ni nunca. Usará la misma excusa que se utiliza hoy adaptándola en todo momento.
Pasar tu vida soñando con tener un caballo o seguir y entender pronto los pasos para haberlo tenido estas navidades en tu puerta. Esa es la clave. Sí, siempre podrás tenerlo más adelante pero el tiempo perdido disfrutándolo hoy nunca volverá.





















