El Panóptico de la Transparencia
Entendemos por panóptico, de la mano de su creador –el filósofo inglés Jeremy Bentham a finales del S. XIX-, una construcción cuyo diseño hace que se pueda observar la totalidad de su superficie interior desde un único punto, hecho que por lo tanto, facilita el control de quienes se hallan dentro del edificio.
Aplicado inicialmente en sistemas penitenciarios, esta estructura opaca se desarrolló con el fin de que los presos jamás pudieran saber si había un vigilante o no observándoles, hecho que les obligaba a tener un comportamiento condicionado por la posible observación de sus actos, ofreciendo una sensación de permanente visibilidad. La gran eficacia de este sistema radica en la condición psicológica que ejercía al sentirse observado en todo momento. Esto producía de forma automática un efecto de autocontrol por parte de los presos.
La idea pronto fue adoptada en el campo laboral, en donde se valoró grandemente el incremento de producción de cada unidad, por el sólo hecho de saberse observado. Otros campos fueron la educación y los hospitales, dado que no sólo se observaba una mejora en el rendimiento o el comportamiento del observado, sino una gran economía en el “aparato observador”, dado que un solo individuo podría controlar desde esa posición central a cientos de personas.
El Panóptico de Bentham a pesar de su popularidad en niveles ejecutivos de los distintos campos de aplicación, pasó cuasi desapercibido para el ciudadano de a pié. Sin embargo obtuvo fuertes críticas de diversos pensadores como George Orwell que lo veía como el ojo que todo lo ve o “gran hermano” o Michel Focault que lo catalogó como una técnica de control absolutamente abominable.
Sin ánimo de exacerbar las críticas o apoyos al Panóptico de Bentham, entiendo necesario penetrar en la clave de su razón de ser. Veamos. Antes de proceder a determinar el significado de la palabra panóptico es interesante establecer que se trata de un término que deriva del griego. Y es que es fruto de la suma de tres componentes de dicha lengua:
- “Pan”, que puede traducirse como “todo”.
- El sustantivo “opsis”, que es equivalente a “vista”.
- El sufijo “-tikos”, que se emplea para indicar “relativo a”.
Y ahí está la cuestión esencial: el Panóptico es un sistema que permite que todo esté a la vista y como hemos visto con una gran economía de medios.
Ante el pesimismo de organizaciones independientes y acreditadas como Transparencia Internacional sobre el avance real contra la corrupción experimentado en estos años, esta cuestión del panóptico me lleva en este 2019 a otros posibles escenarios. Ante el clamor y estupor social, ahora mismo, desde un punto de vista social, ético y legal… ¿Cuál sería el requerimiento generalizado de la ciudadanía a las instituciones, administraciones públicas, a las empresas y entidades contratistas y colaboradoras –véase el demoledor informe del Tribunal Europeo sobre la colaboración público-privada, y a los políticos que gobiernan las instituciones? Sin duda, a la vista de todo el maremágnum de malversaciones, corrupción, prebendas, incumplimientos, alegalidades e ilegalidades, puertas giratorias, etc., el deseo mayoritario de nuestra sociedad es que a quienes esto hagan, se les impida actuar en la impunidad –dado el constatado fracaso de los mecanismos internos-, implicándonos en la búsqueda de un antídoto al abuso y al despotismo con que actúan muchos elementos de las estructuras políticas, administrativas, empresariales y hasta entidades sin ánimo de lucro. Apliquémosles la exigencia de que su trabajo, su tarea, sus reuniones, sus acuerdos, sus decisiones y los contratos que firman queden expuestos a la vista de todos. A eso le hemos dado el nombre de transparencia. Una condición imprescindible en la vida pública, inaplazable, que previene la deformación ética y el desvío de los fines legalmente establecidos.
Se hace necesario, pues, aunque sea a los efectos de su incorporación al concepto de “observados”, que los gestores y todas aquellas personas que manejen dinero público, funcionarios, administración, gobiernos, concesionarios, contratas, ONG conveniadas, parlamentos y consistorios, grupos de presión –lobbies, think-tanks-, etc, etc,. piensen y se vean obligados a actuar como si realizasen su función desde un inmenso Panóptico en donde el observador es el ciudadano, para el cual trabajan y a quien le deben rendir cuentas.





















