
La subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros planteada por el Gobierno incentivará la economía sumergida, generará más desempleo en los colectivos vulnerables y empeorará la competitividad de las empresas, según la opinión mayoritaria de los economistas murcianos.
Así se desprende del barómetro del Colegio Oficial de Economistas de la Región de Murcia que ha presentado este viernes su decano, Ramón Madrid, junto con el director del Servicio de Estudios Económicos, Patricio Rosas, y el director técnico del estudio, José Carlos Sánchez.
Según la encuesta, realizada durante el pasado mes de diciembre, el 54,2% de los consultados opina que la medida, tal y como se ha planteado, incentivará la economía sumergida, mientras que un 51,8% piensa que generará más desempleos en los colectivos vulnerables.
Además, un 50,5% cree que empeorará la competitividad de las empresas, y hay un cierto empate entre quienes opinan que incrementará los gastos de las administraciones públicas (el 42,1%) y los que piensan que generarán más ingresos a las mismas (38,3%).
Solo un 6,2% de los encuestados cree que esa subida permitirá crear más empleo, y los que opinan que mejorará la calidad de vida de los trabajadores y las condiciones laborales son solo el 36,8%.
A favor de subir el SMI, pero no así
Para Madrid, estos resultados reflejan que los economistas murcianos están a favor de subir el SMI, pero no de la manera propuesta, ya que solo un 17,2% se mostró a favor de un incremento inmediato en un solo año, frente al 64,6% que dijo que se debe aumentar condicionándolo a la evolución de la productividad y el 42,9% que señaló que la subida debe ser progresiva en los próximos 3 años.
Solo el 26,2% opinó que la subida planteada es justa pero insuficiente para equiparnos con los países de nuestro entorno.
El barómetro recoge también las expectativas de los economistas murcianos sobre la situación regional, nacional e internacional, en la que la primera es la más optimista.
Para Sánchez, se trata de una tendencia a la moderación motivada por las diversas incertidumbres que generan variables como el brexit o la guerra abierta entre los mercados de China y Estados Unidos.
La opinión mayoritaria es que la economía regional se ha mantenido igual que en 2017 (56%), frente al 27,2% que piensan que ha ido a mejor, lo que supone una caída de 14 puntos con respecto al anterior barómetro (junio de 2018), mientras que quienes piensan que ha ido a peor son el 16,8%, ocho puntos más.
Perspectivas de crecimiento
No obstante, al preguntar a los encuestados por las previsiones de crecimiento de cara a los próximos seis meses, todos los sectores económicos tuvieron perspectivas de crecimiento, con las mejores cifras de previsión para las nuevas tecnologías, la construcción y turismo y ocio y hostelería.
En cuanto a la situación económico-financiera de las empresas y familias, las primeras salen mejor paradas que las segundas, ya que la percepción para las empresas fue de 3,17 puntos sobre 5, y la de las familias, de 2,9 puntos.
Por último, el índice de confianza de los economistas se situó, según este barómetro, en 11,8 puntos, 9,6 puntos menos que en la encuesta del pasado junio.
A pesar, ha indicado Rosas, de que hay un predominio de respuestas optimistas en la encuesta, hay un "deterioro manifiesto y generalizado" con respecto a encuestas anteriores fruto, en su opinión, de las citadas incertidumbres ligadas a las negociaciones del brexit o al neoproteccionismo.

