Make love no war (hacer el amor, no la guerra)
Una guerra comercial comienza cuando un país toma acciones para restringir la entrada de uno o varios productos de importación de otra nación o de un grupo de naciones determinado. Como consecuencia, las naciones afectadas adoptan regulaciones similares en represalia que, posiblemente, provoquen nuevas medidas por parte del primer país.
Las formas en que actúan los países implicados en estas disputas dependen del alcance de las medidas que generaron el conflicto. En fechas recientes hemos oído hablar de productos como el acero y el aluminio, pero hay que tener en cuenta que los sectores afectados pueden ir desde bienes hasta servicios o incluso propiedad intelectual.
Este tipo de disputa suele tener varias fases y puede llevar a una escalada de tensiones, es una especie de acción-reacción entre los países, un ojo por ojo y diente por diente: yo te voy a hacer lo equivalente a lo que tú me hiciste a mí y si tú me haces más, yo haré lo posible por hacerte miserable y hacerte más de lo que tú me hiciste a mí.
En las guerras comerciales, se ataca con aranceles (que son impuestos a las importaciones) y se bombardea con cuotas de importaciones (que son límites a la cantidad de determinados productos que se puede importar).
Se puede comenzar con un producto y luego extenderse a muchos otros como respuesta y agravar o conducir a una crisis económica.
Estas disputas son tan antiguas como el propio comercio internacional, pero siguen siendo un asunto de poderosas repercusiones en la actualidad.
El resultado más directo es el aumento de los precios: los consumidores tendrán que pagar más por el mismo producto, conducen también a la interrupción del comercio y de las cadenas de suministro globales, lo que daña la rentabilidad de las empresas que importan mercancías y exportan productos y por consiguiente afecta a los salarios de los trabajadores, al crecimiento de la economía y al bienestar en su conjunto.
Las meras amenazas de una guerra comercial también tienen su impacto negativo en el mercado de valores. Los inversores se ponen nerviosos, cuando ven en esto un síntoma de inseguridad.Caen los valores y también, la confianza del consumidor y de los usuarios.
Nadie gana en una guerra comercial, los conflictos de este tipo dañan el crecimiento económico mundial. Todos los países pierden, se trata de la más estúpida de las decisiones y estrategias.





















