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Opinión | Emprendedor global
Martes, 29 de Enero de 2019
Pablo Cantero y Paco Méndez

La China actual y la nueva ruta de la seda

El pasado 2018 tuvo lugar el cuarenta aniversario de la apertura económica de China, pues fue en 1978, tras el fallecimiento de Mao, el año en el que los reformistas del Partido Comunista, liderados por Deng Xiaoping, llevaron a cabo un Plan de Reforma para convertir la china tradicional en una economía de mercado, productiva y abierta al mundo.


[Img #61315]Los esfuerzos del país a lo largo de este tiempo han convertido a la China de nuestros días en un país totalmente distinto, consolidándose como potencia económica mundial. Tal es así, que en términos de PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo, éste alcanzó una cifra de 16.806,7$ en 2017, pasando de ser un país de ingresos bajos a un país de ingresos medios.


China tiene claro que la apertura y el comercio internacional son la clave del éxito, de la prosperidad y del poder. Por esta razón, ha puesto en marcha el mayor proyecto de la historia de la economía mundial, conocido como la Nueva Ruta de la Seda. Esto supone una gran inversión en infraestructuras, puertos, aeropuertos, autopistas, redes de telecomunicaciones que se espera que esté listo en 2049 para conmemorar el centenario de la fundación de la República Popular de China.


La iniciativa One Belt, One Road
Este proyecto, conocido también como One Belt, One Road, se desarrollará en una doble vertiente: terrestre y marítima, pretendiendo facilitar el tráfico de mercancías y servicios entre Europa, Asia y África y se espera que englobe a sesenta y cinco países representando el 55% del PIB mundial y que está presupuestado en 1,4 billones de dólares. Sin embargo, expertos estiman que rondará los 8 billones.


Esta gran inversión se traduce en la adquisición china de los principales enclaves portuarios y terrestres implicados en la Nueva Ruta de la Seda. Como parte de esta estrategia, las empresas COSCO, China Merchants o China Investment Corp. respaldadas por el gobierno central, se han hecho con el control de puertos estratégicos como los del Pireo (Grecia), Melbourne (Australia), Hambantota (Sri Lanka) o Gwadar (Paquistán). Éste último, supone un punto a favor de China en el control de las rutas de abastecimiento petrolífero en el Golfo Pérsico.
Por otro lado, además de grandes infraestructuras y control de puntos estratégicos, China pretende expandir este proyecto con otros instrumentos como son la creación de zonas de libre comercio y la eliminación de trabas arancelarias para permitir el libre flujo de mercancías.


Una cuestión geopolítica
Desde un enfoque más amplio y estratégico, esta gran inversión tiene unos objetivos visibles para China:

 

  • Lograr consolidar su papel como fábrica del mundo y potencia económica. China lograría una fácil accesibilidad a todos los países implicados en el proyecto. Además, potencia el desarrollo de todos los países participantes, los cuáles son considerados en su mayoría pobres o emergentes, ampliando los mercados de destino de sus exportaciones y teniendo una posición de liderazgo e influencia en toda la región afectada.

 

  • Lograr la diversificación de su abastecimiento de recursos energéticos y materias primas. China es una gran fábrica, pero tiene que importar todo lo necesario para producir, incluyendo ingentes cantidades de petróleo.

 

Éste es un aspecto al que China está poniendo especial interés. Actualmente, casi todo el petróleo y recursos naturales que recibe lo hace por vía marítima desde el Océano Índico. Mantener el flujo constante de abastecimiento por esta vía supone todo un reto para el gigante asiático, pues la enemistad entre China y la India es manifiesta y en cualquier momento éste último podría entorpecer el paso de su flota suministro. También es destacable que dichos buques han de atravesar el estrecho de Malaca, donde Estados Unidos ejerce una gran influencia y dado que ambas potencias están destinadas a rivalizar, un hipotético bloqueo podría afectar gravemente a la economía china.


También en ese sentido, en la lucha por la influencia global a largo plazo, disponer de unas fuerzas armadas modernas y preparadas es un factor determinante. Por ello, China está haciendo grandes inversiones en su ejército e industria militar y su intención es instalar bases en espacios clave de su nueva ruta comercial. Especialmente, para proteger sus intereses en el Índico, Sudeste Asiático y el Cuerno de África. Precisamente por este motivo, en 2017 China inauguró su primera base militar fuera de territorio nacional, en Yibuti, situada en una de las principales rutas marítimas del mundo y esencial para la economía nacional.


Esta estrategia es lo que se ha denominado como “Collar de Perlas”, pretendiendo proteger su abastecimiento de petróleo y proyectar su influencia a lo largo de las rutas comerciales.

 

  • Lograr el desarrollo del resto del país. Aunque China está creciendo muy rápido, no lo hace de forma homogénea en todo el territorio. Es la parte oriental la más desarrollada, donde las zonas costeras de libre comercio han permitido un rápido crecimiento y modernización, como es el caso de Shenzhen, pionera en la revolución tecnológica.


Se pretende de esta forma integrar la zona occidental del país, mayormente rural, dentro de esta nueva ruta comercial. Se estima que unos cuarenta y tres millones de chinos viven todavía en situación de extrema pobreza, es decir, con menos de 1$ al día y cerca del 40% de la población tiene dificultades para cubrir sus necesidades básicas.  


Para potenciar el desarrollo en estas zonas, la inversión en infraestructuras está yendo acompañada de préstamos estatales para la creación de pequeñas empresas por valor de casi 500.000 millones de dólares hasta la fecha.


Ocupación sigilosa
Dentro del gran proyecto de la Nueva Ruta de la Seda, es destacable la silenciosa expansión de China en zonas como los Balcanes, que aún no se ha recuperado de los conflictos fratricidas de finales del siglo pasado y que ha sido olvidada por Europa, quien no supo evitarlo ni ha sabido repararlo.


Esta situación ha sido aprovechada por China, que ya ha comenzado a expandir su influencia en la zona y que se presume que pretende en esta zona una vía de acceso de sus mercancías desde el puerto del Pireo hasta el resto de Europa.


Entre las inversiones figuran un puente sobre el Danubio en Serbia, autovías en Macedonia, Albania, Bosnia y Montenegro, y una línea ferroviaria de alta velocidad entre Budapest y Belgrado. Otro dato característico es la venta serbia de la única acería nacional a la empresa china HBIS Group.


Aunque las vicisitudes del comercio internacional son difíciles de predecir, China está jugando su papel como actor global y es un hecho el que este país esté redefiniendo la globalización tal y como la hemos conocido hasta la fecha.

 

@AAConsulting1

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