
La Reserva Federal (Fed) de EEUU dejó este miércoles sin cambios los tipos de interés, en la horquilla actual de entre el 2,25% y el 2,5%, e insistió en que mantendrá la "paciencia" de cara a continuar con el ajuste monetario
Wall Street recibió la noticia con entusiasmo y cerró la jornada con una subida del 1,5%, que aumentó hasta el 1,77% en el caso del Dow Jones y el 2,2% en el caso del Nasdaq, índices animados también por la presentación de resultados de diferentes compañías.
El comunicado del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), que dirige la política monetaria, remarcó que la actividad económica en el país sigue mostrando "solidez". Una decisión que se adoptó de manera unánime con los diez votos a favor.
La Fed indicó que será "paciente" antes de continuar con la gradual subida del precio del dinero, y justificó esta decisión por la "inflación contenida" y los recientes acontecimientos económicos y financieros".
"El gasto de los consumidores ha continuado creciendo con fortaleza, mientras que la inversión empresarial fija se ha moderado tras el rápido ritmo de inicios del pasado año", agregó el comunicado.
Los indicadores muestran la buena salud de la economía, con una tasa de desempleo del 3,9% al cierre de 2018 y en niveles de pleno empleo; mientras que la inflación está controlada en torno a la meta anual marcada por el propio banco central, del 2% anual.
Tras los cuatro ajustes monetarios de 2018, los analistas prevén dos subidas adicionales este año, una menos de las que se anticiparon a finales del pasado año.
No obstante, "a la luz de los acontecimientos económicos y financieros globales y las contenidas presiones inflacionarias, el comité será paciente a medida que determina los futuros ajustes en el rango de los tipos de interés que puedan ser apropiados", subrayaba el comunicado de la Fed al término de su reunión de dos días.
La decisión de no modificar los tipos de interés en la primera cita del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, en inglés) de la Fed del año se tomó de manera unánime con los diez votos a favor de sus miembros.
"El argumento para seguir con el ajuste monetario se ha debilitado. El sentido común nos recomienda paciencia", dijo posteriormente en una rueda de prensa el presidente del banco central, Jerome Powell.
Powell rechazó que haya indicios de recesión en el horizonte y reiteró que el país se encuentra en "buena forma económica".
El presidente de la Fed sí que reconoció, no obstante, que existen "contracorrientes", como consecuencia de la debilidad global y la incertidumbre política en EE.UU., con las que se va a tener "que convivir por un tiempo".
Aunque el comunicado de la Fed cumplió con lo esperado, las señales de que la siguiente subida de tipos de interés tardará en llegar fue recibida con buenos ojos por los mercados.
La próxima reunión de la Fed está prevista para el 19 y 20 de marzo.
Powell también se refirió al reciente cierre parcial de la Administración federal, el mayor de la historia de Estados Unidos y que se prolongó por más de un mes.
Esta clausura administrativa tuvo un coste permanente de 3.000 millones de dólares, de acuerdo a datos publicados por la Oficina de Presupuestos del Congreso, un órgano no partidista.
El presidente de la Fed sostuvo que la mayor parte de la pérdida económica se recuperará pero advirtió de que si se produjera una nueva suspensión de la Administración las consecuencias serían peores.
"Para un efecto más duradero, debería producirse un cierre más largo o un segundo cierre. Y eso se trasladaría a través del canal de pérdida de confianza en nuestra capacidad para hacer política en Estados Unidos", explicó.
El pasado viernes, el presidente del país, Donald Trump, aprobó una ley para reabrir la Administración federal con carácter temporal, ya que ofrece solo tres semanas hasta el 15 de febrero para evitar un nuevo cierre gubernamental.
Esta suspensión fue provocada por el bloqueo político generado por la financiación de un muro en la frontera con México, una de las promesas electorales de Trump y al que se opone frontalmente la oposición demócrata, que controla ahora la Cámara de Representantes en el Congreso estadounidense después de las elecciones de noviembre.





