Oficina bancaria en Albudeite, en una imagen del año 2014
Cuatro municipios de la Región no disponen de oficina bancaria permanente. Se trata de Ojós (500 habitantes), Villanueva del Río Segura (2.700), Albudeite (1.300) y Ulea (900).
En total, un 2,7% de la población española (1,2 millones de habitantes) carecía de oficina bancaria en su municipio en 2017, según los datos publicados por el Banco de España.
Cuatro de cada diez oficinas bancarias de España han cerrado en la última década. La Región perdió un 39% de sus sucursales, más de 500, entre los años 2008 y 2017.
Esta cifra se traduce en que 4.109 municipios españoles no contaban con sucural, 540 más de los que había en 2008.
En algunos casos, estas localidades cuentan con oficinas móviles (pequeños camiones que se desplazan uno o dos días a la semana) o cajeros automáticos que permiten realizar una serie de operaciones básicas, pero no todas las gestiones.
Las comunidades autónomas con mayor número de municipios sin oficina bancaria eran Castilla y León, 1.767; seguida de Castilla-La Mancha (470); Cataluña (467), y Aragón (413).
El Banco de España ha recordado que en los últimos años el sector bancario ha ajustado su modelo de negocio mediante el cierre de oficinas y la reducción de cajeros automáticos, en su búsqueda de rentabilidad y adaptación a las nuevas tecnologías.
Entre 2008 y 2017 el número de oficinas en España cayó un 39%, y han pasado de 45.662, a 27.706, niveles similares a los de 1981.
La variación del número de oficinas, en términos absolutos, ha sido más acusada en Cataluña, Madrid o la Comunidad Valenciana (con porcentajes de reducción significativos entre 2008 y 2017, del 51%, 42% y 45%, respectivamente.
Por otra parte, "y en la medida en que los dispensadores de efectivo suelen estar situados en las propias sucursales", el cierre de oficinas ha venido acompañado de la desaparición de muchos cajeros, según el Banco de España.
No obstante, ha asegurado que este hecho se ha visto parcialmente compensado con la instalación de nuevos cajeros en puntos de gran afluencia de personas, como centros comerciales o aeropuertos.
Así, entre 2008 y 2017, el número de cajeros ha disminuido un 17,6%, hasta 50.839.
"La reducción del número de oficinas y cajeros contrasta con la necesidad de los ciudadanos de acceder al efectivo, ya sea a través de ventanillas bancarias de atención al público o de los propios dispensadores automáticos", según el Banco de España, que ha recordado que el efectivo sigue siendo el medio de pago más habitual en España, por lo que su acceso es de la "máxima importancia".
Pese a todo, el Banco de España ha descartado que la población que se ha quedado sin oficina se encuentre en exclusión financiera, ya que los municipios afectados están, en muchos casos, próximos a otros con sucursal o cajero.
De la misma manera, el Banco de España ha alegado que si se considera la densidad de población, la gran mayoría de la población española se concentra en municipios donde hay más de cinco oficinas.
También, ha destacado que la banca ha desarrollado canales alternativos para cubrir poblaciones que se han quedado sin sucursal, como oficinas móviles (“ofibuses”) o agentes financieros que, sin establecimiento permanente, atienden a los clientes periódicamente en aquellos puntos donde ya no existen oficinas.
Según datos del Banco de España, referidos a 2016, existen en España al menos 690 agencias móviles, mientras que unos 966 municipios o pedanías tienen cubierto el servicio de efectivo a través de agentes colaboradores, empleados desplazados o a través de los servicios de las compañías de transporte de fondos.
Las entidades ofrecen también servicios de efectivo eventuales en 609 municipios o pedanías y cuentan con cajeros desplazados en 502.
Por último, el Banco de España ha recordado que otros agentes no bancarios están empezando a ofrecer el servicio de retirada de efectivo a través de cajeros multiuso o con motivo de una compra cash-back (realizar la compra y al mismo tiempo recibir efectivo).







