
En España actualmente hay alrededor de veinte concursos televisivos cuyo premio final es una cuantía económica. Este tipo de formatos funcionan muy bien en el prime time de televisión, ya que registran datos de audiencia muy elevados al enganchar a los espectadores ante la posibilidad de ver cómo los concursantes se llevan la jugosa cuantía, que en varios de ellos supera de sobra el millón de euros.
Sin embargo, en ocasiones no es oro todo lo que reluce y gran parte del premio se queda por el camino, pues Hacienda se lleva una buena parte del pastel ganado por los concursantes, que en ocasiones puede alcanzar porcentajes por encima del 40% del premio recibido, según las tablas del IRPF.
Para empezar, los ganadores de programas como Boom o Pasapalabra ven cómo la correspondiente cadena aplica en el momento del pago una retención del 19%, según lo fijado por la Agencia Tributaria para los premios en metálico, pero eso es solo el principio. “Esta retención se realiza como un pago anticipado de lo que va a tener que pagar el año siguiente el ganador, pero no se debe confundir con el pago del correspondiente impuesto: este irá indicado en la categoría de incremento patrimonial y se determinará según las tablas del IRPF para la Renta General, siendo proporcional a la cuantía recibida”, explica Victoria Torre, responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank, banco que ha realizado un estudio sobre esta situación.
Un ejemplo es el caso del famoso concursante de Pasapalabra, Fran González, que el pasado 22 de enero ganó un premio de 1.542.000 euros tras completar correctamente las 25 palabras del rosco. Al concursante se le aplicó una retención del 19%, cerca de 293.000 euros, como pago anticipado a la declaración de la renta de 2019, donde tributará según las tablas del IRPF, y en función del resto de ingresos que tenga cada contribuyente. Así, tras esta retención, el concursante tendrá pendientes de pago 435.000 euros -cantidad que puede siempre verse incrementada o reducida en función de otros ingresos que pueda tener-, con lo que sumaría 728.000 euros en puestos y, por tanto, el concursante habría ganado, tras cumplir con el fisco, 'solo' 814.000 euros de los 1.542.000 que, en principio, conformaban el premio obtenido.
Otro caso muy conocido es el de Los Lobos de Boom, programa que presenta Juanra Bonet en Atresmedia. El equipo de cuatro concursantes aspira a llevarse el bote final, valorado en 3,7 millones de euros -sin contar los más de dos millones que ya llevan ganados a lo largo de sus dos años de permanencia en el concurso-, siempre a repartir entre los miembros del equipo. Asimismo, también se les aplicaría a cada uno el 19% de retenciones y el IRPF de hasta el 45% al final del ejercicio anual.
El banco digital Self Bank ha analizado la evolución de la tributación de los premios televisivos desde que, en febrero de 1992, el Ministerio de Hacienda acordara retener el 25% de los premios en metálico entregados en televisión que excedieran las 100.000 pesetas de la época.
En ese momento, las cadenas de televisión tuvieron que adaptarse a la normativa y reducir sus premios -a la hora de entregarlos- en el porcentaje que indicaba la Agencia Tributaria. Fue el caso de programas como Un, dos, tres…¡responda otra vez! o El Precio Justo que, aunque este último lograse entrar en el Libro Guinness de los récords como el concurso español que había entregado el premio -en ese momento- más elevado de la televisión (41 millones de pesetas), de los que el fisco se llevó aproximadamente un 32%. Y detrás de ellos fueron el resto de los concursos televisivos.
Las cantidades que mueven los concursos de televisión son realmente impresionantes. El encargado de sustentarlos es la publicidad y su coste viene determinado según la audiencia. La victoria del concursante de Pasapalabra fue seguida por más de cuatro millones de espectadores con el 26,2% de ‘share’ (cuota de pantalla). Así, una inserción publicitaria en este programa de Telecinco iría desde los 17.500 euros por un spot de 20 segundos. Por su parte, Boom se ha posicionado como otra de las opciones preferidas por los telespectadores con cifras que se mueven en el 18,3% de cuota de pantalla y una media de 1.728.000 espectadores. En este caso, los costes publicitarios son algo menores, aunque rondan los 16.500 euros para los spots de 20 segundos.
“Normalmente, cuanta más audiencia tiene el programa más elevadas son las tarifas de los espacios publicitarios, sean en el formato que sean, y esto en buena parte cubriría parte del premio en metálico que reciben los concursantes. Teniendo en cuenta las cifras publicitarias que mueven estos formatos es fácil calcular lo que se embolsan diariamente y comprobar si cubren o no los premios económicos que reparten”, recuerdan desde Self Bank.

