Vicente Soto, director general de Fripozo
Entre las cinco primeras empresas españolas de platos preparados (soluciones alimentarias los llaman en la industria), Fripozo ofrece tiempo. Ese es el éxito de un sector en constante crecimiento porque aprende continuamente de los consumidores.
Su director general, Vicente Soto, habla con pasión de la nave que dirige y en la que están embarcados 600 trabajadores; unos de manera directa en su factoría de Las Torres de Cotillas, otros realizando la logística en cualquier punto de España y ahora también en otros cinco países de Europa y en cuatro de Latinoamérica.
Para Fripozo es determinante observar, analizar y entender al consumidor, para ello estudiamos sus necesidades y hábitos de consumo. Especialmente hoy donde el tiempo se paga en oro ¿Cuál es el objetivo de esta ‘observación’? Conocer cuál es la demanda del cliente último: busca facilidad en las elaboraciones y reclama calidad y alimentación saludable. De ahí que sus ‘soluciones’ (platos) rehúyan la sal y las grasas, por ejemplo, buscando un mejor perfil nutricional en sus productos.
¿Qué más se ha detectado en estas ‘monitorizaciones’ de las cadenas de distribución? “El cliente apenas dispone de tiempo, entra rápido al supermercado y encuentra los platos preparados cerca de la entrada, elige y sale. Sabemos qué prefiere y nosotros se lo ofrecemos”, explica Vicente Soto en su despacho junto a las dependencias de administración de Fripozo y en el piso superior a las salas en la que se desarrolla la I+D y la investigación de esta empresa del Grupo Fuertes, situada en un lugar destacado entre las 35 mayores compañías de la Región.
En la actualidad Fripozo destina algo más de la mitad de su actual producción al canal Horeca Tradicional (hoteles y restaurantes). Su cartera de clientes es de más de 12.000 restaurantes en España a los que son capaces de servir en 24 horas con una regularidad milimetrada alguna de las 800 referencias del catálogo de productos: platos preparados, pescados y mariscos, verduras o carnes congeladas.
En su apuesta de futuro, además de extender la internacionalización de su propia marca o la elaboración bajo la marca del cliente, Fripozo cuenta con un plan estratégico que fija como objetivo aumentar su penetración en el retail a través de las cadenas de distribución.
Si en 2017 Fripozo ya se situó en el ‘club’ de las empresas con cien millones de euros en ventas, en 2018 volvió a crecer: lo hizo en un 5% (un 10% en productos transformados) hasta los 105 millones. La previsión para 2019 es dar otro salto hasta casi los dos dígitos hasta rozar una facturación de 115 millones.
Y mientras los directivos de la empresa tienen un ojo en la actual factoría que trabaja a pleno rendimiento, el otro ojo tiene la vista puesta a pocos kilómetros de la actual, en el polígono de Las Torres. Allí ya ha comenzado a construirse la que está llamada a ser quizá la mayor planta de producción de soluciones alimenticias de España. La inversión es ambiciosa (41 millones de euros) porque el objetivo también lo es: incrementar en un 175% su capacidad de producción sumando hasta las 44.000 toneladas al año a su capacidad actual con las seis nuevas líneas de producción.
Como hace unos días publicaba este periódico, la primera fase estará finalizada a mediados de 2020 y en una segunda fase posterior se trasladará por completo todo el complejo actual. Para entonces, la tripulación del ‘buque’ de Fripozo habrá crecido en unos 70 navegantes más.







