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Opinión | Tu compañía publicitaria
Viernes, 15 de Marzo de 2019
Portavoz

¿Hacia dónde vamos?

 

Parece una reflexión trascendental y realmente lo es, aunque no me estoy refiriendo al ser humano como especie. Estoy aludiendo directamente al marketing, hacia dónde se está dirigiendo esta disciplina que en la agencia de publicidad Portavoz trabajamos a diario para la consecución de los objetivos de nuestros clientes.

 

El marketing, ese “conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto”, según las definiciones más puristas, se encuentra en pleno aterrizaje en su versión 3.0. Pero, ¿qué significa exactamente eso?

 

Comencemos por el principio, con unas breves pinceladas sobre el punto de partida y su evolución hacia es escenario actual. Si bien es cierto que hay un buen puñado de reglas que Philip Kotler plasmó en su obra “Fundamentos de Marketing” allá por 1985 y que siguen vigentes en 2019, el marketing es una de las materias que mayor velocidad de transformación experimenta, impulsando a todos nos dedicamos a esto a salir de nuestra zona de confort de forma permanente.

 

En sus orígenes, de la mano del desarrollo industrial, el desafío era vender orientándonos únicamente al producto. Una etapa en la que la ley de la oferta y la demanda no exigía esfuerzos más allá que los puramente tácticos. El destino de las estrategias era un mercado de grandes masas donde se valoraba más el precio que el diseño o la calidad. Se utilizaban medios tradicionales como la prensa, la radio y, más tarde, la televisión como soportes donde hacerse visibles, por lo que toda nuestra comunicación se realizaba de forma unidireccional y sin poder recibir feedback de nuestros consumidores. Marketing 1.0.

 

El siguiente paso en esta constante evolución fue poner nuestro foco en el consumidor, marketing 2.0. Su premisa original era satisfacer los deseos y necesidades de sus clientes, fidelizándolos y valorando a las personas, teniendo en cuenta sus sentimientos, pensamientos, emociones e inteligencia. Las nuevas estrategias -ahora mucho más importantes que la táctica- de marketing descubrieron un filón cuando creaban vínculos emocionales entre sus marcas/productos y sus clientes. Se puso en valor entonces el reto de encontrar territorios de comunicación que nos posicionasen y diferenciasen frente a la competencia en el inconsciente colectivo. Además de los medios tradicionales, adquiere una importancia capital los medios digitales, el ya archiconocido marketing digital, donde conseguimos una comunicación bidireccional que nos permite retroalimentarnos de los consumidores en aras de una mejora constante de nuestro negocio.

 

Llegados a este punto, el lector podrá percatarse de que, aunque pudiera parecer que nos referimos al pleistoceno del marketing, el 1.0 y el 2.0 son las versiones en las que pymes y empresas siguen basando su trabajo.

 

Pero lo que tenemos aquí ya es el marketing 3.0, el que centra su foco en los valores de la sociedad actual, marcándose como objetivo hacer de este planeta un mundo mejor en el que vivir y desarrollarnos plenamente, donde su valor fundamental es el medio ambiente. El consumidor se convierte en el ser humano integral, cuerpo, mente y espíritu como uno solo. Las personas sienten ahora la necesidad de expresarse a través de su espiritualidad, su creatividad y, sobre todo, sus valores. En este momento, el medio de comunicación predominante se encuentra inmerso en el entorno digital, con una comunicación multidireccional donde el feedback es constante, mecanizado en muchos de sus casos, ya sea por la empresa o por la colaboración entre distintos individuos. Además, gracias a las nuevas tecnologías, hemos sufrido un cambio de paradigma social, aumentando aun más la aceleración en el proceso de evolución del marketing, donde ya asoma no muy lejano, el marketing 4.0, que plantea retos tan interesantes como la predicción de los deseos y necesidades de nuestros consumidores, los cuales se han empoderado gracias a la globalización que está suponiendo el marketing digital.

 

Por eso, el éxodo hacia el 3.0 no es una opción sino una obligación. El mercado nos empuja hacia respuestas y formatos de comunicación mucho más creativos, utilizando herramientas como el storytelling y el contenido audiovisual para generar un engagement que nos haga conectar directamente con el consumidor, principalmente a través de redes sociales y medios digitales. Debemos contar con ellos a la hora de poner en marcha nuestra creatividad, preguntémosles. Reduzcamos esa distancia marca-consumidor para formar parte de una misma comunidad. Y, sobre todo, el proceso de compra, independientemente de su duración, hagámoslo fácil, muy fácil. Aprovechemos los medios y plataformas actuales para exhibir nuestra marca de una forma dinámica y continua, diferenciándonos de nuestra competencia y abriendo nuestros productos/servicios a nuevos mercados, ya que el target milenial, seguido de la generación Z, suponen la punta de lanza en esta transformación en la que nos encontramos inmersos.

 

Y tu marca o negocio, ¿hacia dónde va?

 

Fran Cortés, ejecutivo de cuentas en Portavoz.

@PortavozDigital

 

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