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Opinión | Mente sana, empresa sana
Miércoles, 10 de Abril de 2019
Roberto Crobu

El liderazgo de las magníficas y nuevas ideas de negocio

Es frecuente en nuestro trabajo de acompañamiento a personas que buscan reinventarse profesionalmente, encontrarnos con algunos que tienen grandes y entusiastas ideas sobre negocios que increíblemente (según ellos) no han sido todavía explotados: “esto no lo está haciendo nadie”, “es una gran oportunidad porque no hay quien lo hace”, “lo mejor de todo esto es que si lo lanzo yo primero, como nadie lo vende, seré el primero a quien le comprarán y podré marcar una tendencia”.


Qué duda cabe que la estrategia del “océano azul” que busca abrir nichos de mercado en ‘mares inexplorados’ para evitar competir en precio con oponentes aguerridos, puede representar una gran oportunidad de hacerse uno un hueco en el mercado. Pero cuidado. No todo lo que parece azul es realmente de ese color. Hay una manera muy errónea de entender y aplicar esta estrategia y consiste en pensar que por no tener competidores, el camino será más liviano.


Ante esos escenarios hemos entonces de preguntarnos: ¿por qué no hay competidores? ¿Qué hace que empresas y organizaciones con potencial y talento para identificar ese nicho no lo hayan todavía explotado?


En realidad, en un mundo donde cuando uno piensa algo, otro ya lo hizo sin que previamente lo supiéramos, es muy fácil entusiasmarse por un escenario cuya consideración pueda resultar a la postre muy falaz.


Puede que de verdad alguien todavía no haya pensado en esa idea, o en esa oportunidad. Pero seamos sinceros, no  nos es conveniente basarnos solo en esa hipótesis sin contrastarla a través de evidencias.


Cuando una idea  creemos que una idea no se le haya ocurrido todavía a alguien, sin embargo es posible que nos encontremos ante los siguientes escenarios:


1.    Alguien ya lo intentó pero le fue mal y por eso nunca se supo del auge de esa idea.


2.    Alguien ya está explotando esa idea pero no conocemos a ese alguien.


3.    Alguien ya está explotando esa idea y es tan buena que lo mantiene en secreto para que nadie lo sepa. Y por eso no sabemos nada de ello.


4.    Alguien ya está explotando esa idea pero no es tan rentable y por eso no llega a ocupar su core Business, razón por la cual no se publicita ni se da a conocer ese servicio.


5.    El mercado todavía no está maduro para esa idea. El mercado todavía no tiene esa necesidad que nosotros entrevemos tan claramente.  

 


El problema de las magníficas ideas de negocio es que a priori todas parecen magníficas. Pero muchas de ellas si no la mayoría, solo lo parecen. Y eso es debido a la ignorancia nuestra acerca del sector, el campo, o el contexto de aplicación de esa idea.


La mejor opción para contrastar si una idea es buena es identificar a aquellos que ya están en el mercado en sectores afines, o que en teoría disponen de los medios para atacar ese nicho. Es bueno en ese caso preguntarse y preguntarles por qué no han puesto en marcha todavía esa idea. Tal vez tengamos miedo a hacer esa pregunta: muchas veces porque una negativa nos chafaría el plan y nadie quiere salir desilusionado de una idea innovadora: preferimos vivir en la ilusión antes que en la desilusión. Tal vez incluso pensemos que no es conveniente hacer esa pregunta porque así pueden copiarnos la idea: en este caso hemos de ser sinceros con nosotros mismos ya que en realidad lo que hace hoy en día que una idea funcione no es la idea en sí, sino el cómo se implementa esa idea; el modelo de negocio que deriva de ella, y las necesidades reales que atiende.


Un grave error de las personas emprendedoras es apostarlo todo en la idea original. Sin embargo a nosotros la experiencia nos dice que la idea, si es buena será lo primero que nos copiarán inevitablemente y, si no es tan buena, entonces tendremos que estar dispuestos a valorar modificaciones y reajustes: lo más normal es que la idea original  cambie y se transforme a lo largo del proceso de puesta en marcha. Muchas veces los resultados finales de ese proceso de adecuación a las necesidades ajenas tienen poco que ver con las ideas originales: fue necesario cambiar para convertir la idea en una real oportunidad. Esto lo podemos observar en todo gran proyecto que, tanto en pasado, como hoy en día, derivó en grandes éxitos.


Y la cuestión de fondo es que para crear un proyecto exitoso, no hemos de partir de nuestras ideas, que seguro que serán magníficas, sino de las necesidades de las personas. Son las personas las que marcan las tendencias que finalmente asumen los proyectos. Y sus necesidades las que sientan las bases para que se establezca una relación de confianza orientada a hacer que alguien pague para un determinado producto o servicio.


Tal vez, la próxima vez que tengas una magnífica idea puedas preguntarte: ¿Atiende es idea más a mi necesidad de encontrar una oportunidad de negocio, o a una necesidad real de alguien que estaría dispuesto a pagar por ello?


Si la respuesta es lo segundo, tal vez estés ante una gran y real oportunidad de negocio. Entonces será hora de que inicies a proponer a las personas de mayor confianza si estarían dispuestos a comprar esa idea o producto en el supuesto de podérselo entregar a muy corto plazo. Si los que te están más cerca no estuvieran dispuestos a confiar en ti y en tu idea, ¿por qué debería hacerlo entonces un desconocido?


¡Mucha Suerte!    


@robcrobu

Linkedin: Roberto Crobu

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