La batalla entre EE UU y Huawei
La administración de Trump recientemente ha realizado acciones importantes contra el gigante chino de telecomunicaciones Huawei, lo que ha llevado a varias empresas de tecnología estadounidensesa comenzar a romper sus relaciones con esta empresa.
El miércoles pasado, el presidente Donald Trump emitió una orden que prohíbe a las compañías estadounidenses el uso de tecnología de cualquiera que se considere una amenaza a la seguridad nacional y declaró una emergencia nacional al respecto. Este acción se considera claramente como dirigida a Huawei. El mismo día, el Departamento de Comercio colocó a Huawei y a 70 de sus empresas afiliadas en su ‘Entity List’, que es básicamente una lista negra que prohíbe que cualquier empresa en ella compre partes y componentes de compañías estadounidenses sin la aprobación previa del gobierno.
Posteriormente, varias empresas estadounidenses han comenzado a romper sus negocios con Huawei. Google ha comenzado a limitar los servicios de Android que proporciona a la compañía, una maniobra que podría ser muy perjudicial para el negocio de smartphones de Huawai. Los fabricantes de chips Intel, Qualcomm y Broadcom han dicho que tampoco seguirán suministrando componentes a Huawei, según Bloomberg.
Las decisiones del gobierno de los Estados Unidos son, en parte, el resultado de una guerra comercial entre este país y China. Pero también se vinculan con preocupaciones sobre el posible espionaje por parte de Huawei y otras amenazas a la seguridad nacional.
Y los Estados Unidos se han vuelto cada vez más audaces al atacar a Huawei. A finales del año pasado, las autoridades canadienses arrestaron a Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei e hija de su fundador, a solicitud del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. En enero, los fiscales federales de los EE UU golpearon a Wanzhou y Huawei con 23 acusaciones por una variedad de presuntos delitos, incluidos fraude bancario y conspiración contra los EE UU, así como robo de secretos comerciales.
Durante años, el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional han sospechado de la existencia de vínculos entre Huawei y el Partido Comunista de China, a raiz de ello prohibieron a la empresa licitar contratos gubernamentales. Según el Director del FBI, Christopher Wray, existen riesgos al permitir que empresas como Huawai o ZTE obtengan posiciones de poder dentro de las redes de telecomunicaciones americanas, teniendo así capacidad de robar información y realizar espionaje.
Los líderes políticos y empresariales de los EE UU llevan años nerviosos por los centros de desarrollo de tecnología de Pekín, diseñados para ayudar a China a superar la tecnología de Occidente. Huawei es una potencia de investigación y desarrollo: en 2018, la compañía dijo que aumentaría el gasto anual en I + D de 15.000 millones de dólares a 20.000 millones anuales, y cuenta con decenas de miles de patentes en China y en el extranjero.
Los servicios de inteligencia de EE UU advierten sobre las implicaciones de seguridad nacional de que la tecnología china superara a la de los EE UU. En particular, les preocupa que compañías como Huawei puedan vender productos con “puertas traseras” que permitan a los piratas informáticos del gobierno chino acceder a datos o vigilancia. De este modo, Huawei podría pasar los datos que ha recopilado al gobierno chino.
Linkedin: AA Consulting























