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Opinión |
Lunes, 26 de Agosto de 2019

Revuelto sano de Junior Empresarios

Este verano he podido parar puntualmente visitando compañeros de universidades de Madrid, Valencia y La Mancha. La pregunta que más que más me sigo encontrando cuando hablo con docentes de “la vieja escuela” que conocían la red Junior de antaño es sobre el refrito de titulaciones que a veces se produce con gente de diferentes facultades dentro de una asociación frente a lo que sucede en las delegaciones de alumnos donde todo el bloque es de la misma categoría.

 

Lo primero que siempre toca explicar es que el modelo de una asociación Junior Empresa por facultad no es algo que sea norma al 100% pero que la propia naturaleza hace norma. Siendo el caso más visceral el de la universidad de Granada, tener dos y hasta tres asociaciones de la misma temática en la misma facultad solo genera canibalismo y guerras innecesarias entre alumnos (así les va). Cuando la red sea estable en 90 universidades ya si eso puede que la cosa cambie. La realidad se impuso ante los genios del marketing y siempre se platean dos tópicos: Solo hay que preguntar a un Decano si quiere mediar entre un responsable o entre tres o justificar que esta división nace para adaptarse a la propia división de la universidad, que si se ha dividido así por algo será.

 

Y aquí es donde nace la pregunta clave y que solo los que han dedicado gran cantidad de horas a trabajar la base de una red y no a darse paseítos puede corroborar. ¿Todos los alumnos de por ejemplo Bellas Artes tienen que aprender a llevar una tesorería? ¿Un alumno de matemáticas que quiera hacer videojuegos tiene que hacerlo desde su propia facultad o no estaría mejor en un sitio diseñado para tal fin? Estas preguntas nos llevan a una verdad irremediable, los alumnos no tienen que ir como ovejas a su categoría, sino que pueden estar incluso no solo asociados en una sino varias entidades Junior. Esa es la magia de esta red frente a las cárceles que crean universidades con entidades que no federan a nivel internacional.

 

Lo que si que no puede ser es que un presidente no sea de la facultad a la que pertenece la entidad salvo casos extremos, la visión, misión y objetivos si que tienen que estar alineados con la facultad correspondiente y este es un papel de un alumno con el alma y corazón de su centro.

 

Internet y las nuevas tecnologías están haciendo posible que la figura del socio remoto coja un peso increíble, puesto que si ese alumno que sigue marchando al pueblo corriendo nada más terminar su día en la universidad se conecta de forma telemática a reuniones y talleres ya no existe ningún handicap para este perfil tan habitual. Es más, el concepto de las “delegaciones” de la sede principal que siempre se ha aplicado a estructuras más grandes como federaciones o confederaciones empieza a ser demandado, ya que más de un centros juveniles siempre pregunta sobre si en el pueblo X se podría montar un espacio dedicado a la empleabilidad juvenil. La respuesta es siempre “Si y vas tarde. Esto ya se hacía hace 20 años”.

 

Una cosa sí que no ha cambiado ya pasada la moda del emprendimiento (que volverá pronto) y la clave de que la comisión europea manifieste en sus estudios que la fórmula Junior es el triple de efectiva que otras es la libertad REAL de que un alumno pueda poner en marcha su idea. Que su fracaso sea REAL y que llegue a los 25 años de verdad con sangre en sus manos.


Todos los programas, cursos y falsos amigos donde siguen fomentando que la gente no sufra ni se ofenda hasta casi los 25 años tristemente solo generan super-ofendiditos de piel blanda que tendrán que dedicar otros 5 años más a enterarse de cómo es la vida. Los más conspiranoicos dirán que es por tenerlos fuera de las listas del paro, yo veo más una adicción al onanismo que en algunos casos no tiene cura.

 

No soy partidario de como hacen los compañeros de Mondragón que mandan a la gente a la china con una mano delante y otra detrás. Ciertamente es una fórmula que bautizamos en su día como “Rambo o muerte” pero esa es otra historia.


Se acerca un nuevo curso, seas alumno o tutor legal que no te engañen. Si lo que se plantea a un alumno es vivir en un sótano de un edificio todo el año escribiendo material o trabajando en algo para otra persona y no te llevan de paseo fuera de Murcia mínimo dos veces al año… Estás en un placebo.


@ismael_novo

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