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Opinión |
Miércoles, 11 de Septiembre de 2019

Morosidad, formas y plazos de pago

 

El estrangulamiento del flujo de pagos, es el principio del fin de los proveedores y  por lo tanto de las empresas. En 2008, Lehman Brothers acabó en quiebra, destapando una gran crisis económica, el pánico apareció en la sociedad y entidades financieras con consecuencias devastadoras para todos, las entidades financieras se vieron obligadas a reducir el crédito, sembrando una profunda recesión. Y parece que no hemos aprendido nada.

 

El cobro como fase final de un intercambio, es de vital importancia para las empresas, sobre todo para pymes y autónomos, porque las grandes empresas por su poder de negociación, tienen este asunto resuelto, incluso con garantías –avales- que exigen a sus clientes, a veces con contratos abusivos.

 

Hay países que cumplen con rigurosidad  la ley, en España ocurre lo contrario, uno puede constatar que la administración y las empresas, no cumplen la ley, el grande abusa del pequeño. Bien, que podemos esperar de un país donde el primero en incumplir la ley es el pícaro gobierno de turno en todas sus formas de administración, local, comunidades autónomas y nacional, siempre a costa de los más débiles pymes y autónomos, estos están condenados a sufrir y soportar, las consecuencias de los retrasos en los pagos.

 

El exceso de leyes -2004; 2010 y 2014-, esto parece la película del Gatopardo, que cambie todo para que nada cambie, en estas leyes, hechas para luchar contra la morosidad, se ha establecido para converger con Europa un plazo máximo de 30 dias f.f., sin posibilidad de poder ampliarlo.

 

La morosidad es una lacra que mata cada año a empresas rentables y con capacidad para sobrevivir, infringiéndole pérdidas económicas y sociales, puestos de trabajos y oportunidades.

 

Podemos ver a diario, como el grupo más débil de la cadena tiene que aceptar, pagarés y confirming a 90; 120 y ... días.

 

Seguramente estas mismas empresas, en otros países pagan a 30 días, y por qué ocurre esto, está claro, si no se cumple la ley hay castigos disuasorios.

 

Ahora bien, que ventajas tienen los que no pagan en plazo, pues esa cantidad de dinero que debería estar en poder del proveedor, el deudor lo tiene financiando proyectos que le reportan mayor beneficio que le produciría el precio oficial del dinero. Por el contrario, el proveedor tiene abiertas líneas de crédito con los consiguientes costes financieros, que en la mayoría de los casos les ahogan. En estos casos, estos créditos están avalados con bienes de primera necesidad, -vivienda, nave- para su unidad familiar. En España sigue imperando la ley del embudo para las empresas más débiles, es importante encontrar soluciones a este problema real.

 

Si el  mayor pícaro del reino, quiere saber el plazo medio de pago, solo tiene que mirar en la Central de Balances del Banco de España, se puede averiguar, a través de las Cuentas Anuales que las empresas depositan a través de los Registros Mercantiles. Por este medio las empresas están haciendo público su lucrativo negocio de mora  en los pagos y que es muy perjudicial para sus proveedores. No sancionar estas conductas, hace a la ley nada eficaz, inútil.

 

Por el contrario, te pasas de velocidad en una vía con un automóvil y te cae una multa grandiosa y pérdida de puntos del carnet, el estado debería poner el mismo empeño, para que se cumplan todas las leyes. Afecta también a la competitividad por exceso de costes financieros que implican mayores precios de venta, estos merman la capacidad para competir de la empresa. En definitiva se pierde riqueza en forma de costes financieros, cuando el ahorro de estos debería ir a resultados.

 

Qué pasaría si el gobierno hiciera los deberes, y dotara de medios para hacer cumplir la ley de morosidad y sancionara a las empresas que no cumplen la misma, pues bien que de repente los proveedores, se encontrarían en su tesorería que le habrían adelantado los ingresos de dos meses, casi el 20 % del año, con el consiguiente ahorro de costes financieros.

 

De este modo, estamos inyectando a los proveedores una liquidez muy grande y se fortalecería el crecimiento, se paliaría el endeudamiento de pymes y autónomos. Todo ello, es sencillo como que el gobierno de turno cumpla y haga cumplir la ley, a todo aquel que no la cumpla. Que se pague puntualmente a los proveedores.

 

Hay que pedir a toda la sociedad y asociaciones  empresariales que exijan al gobierno, que se cumpla la ley de morosidad, sin excepciones.

 

Antonio Pérez Riquelme

 

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