El beneficiado de la guerra comercial entre EE UU y China: la langosta canadiense
Los precios del crustáceo están en niveles récord y la demanda está creciendo después de que China impusiera aranceles.
En los últimos meses, los precios de la langosta viva canadiense no dejan de subir, así como su demanda mientras que la guerra comercial de Donald Trump con China socava la propia industria de la langosta de EE UU, dando un impulso inesperado a la industria pesquera canadiense.
La industria de la langosta de los EE UU recibió un nuevo golpe en julio, cuando China anunció nuevos aranceles a las langostas vivas, como parte de un extenso paquete de aranceles más amplio a las exportaciones de los EE UU Esto supondrá un incremento del 10% adicional al precio de las langostas que se dirigen a China, que ya se enfrentan aranceles del 25%.
Un claro ganador de la guerra comercial ha sido Canadá, que en lo que va de 2019 ya ha exportado el doble de langostas vivas que el año anterior, según cifras de la industria.
De acuerdo con el Consejo de la langosta de Canadá, la industria está creciendo de forma abrumadora, pues al incremento de la demanda de China se une una mayor demanda de Asia en general y Europa, por lo que Canadá está bien posicionada para dominar el mercado, pues ya era el mayor proveedor de langosta del mundo y ha firmado acuerdos de libre comercio con Europa, los EE UU y varios países asiáticos.
La creciente fortuna de la industria de la langosta de Canadá también se ha visto favorecida por un clima cambiante. Las aguas alrededor de Nueva Escocia, donde se obtiene la mayor parte de la langosta, se han calentado ligeramente en los últimos años, aumentando dramáticamente el número de langostas que se pueden cosechar.
Como resultado de la demanda global, se espera que la participación de mercado de langosta de Canadá continúe su crecimiento, superando los 3.000 millones para 2025, el triple de 2010 y se prevé que gran parte de la demanda provenga de Asia.
Según el Consejo de la langosta de Canadá, hace nueve años China no compraba ninguna langosta, pero las clases medias y ricas en rápido crecimiento en el país han estimulado la demanda de mariscos de lujo, pero hay cierta incertidumbre, pues Canadá tiene sus propios problemas con China.
Hace tan sólo un año, las conversaciones sobre un pacto de libre comercio entre China y Canadá parecían prometedoras, pero las relaciones diplomáticas entre los dos países se congelaron tras el arresto del empresario del sector de las telecomunicaciones Meng Wanzhou en Vancouver a instancia de los EE UU y en respuesta, en los últimos meses China ha reducido drásticamente las importaciones de los mercados de canola y cerdo de Canadá.
Por tanto, a medida que la guerra comercial impulsa una mayor demanda de langosta canadiense, la industria se muestra reacia a la celebración prematura, pues una mayor demanda de China implica también reducir las ventas a otros países, aumentando la dependencia de la industria de este mercado.
Por otro lado, los efectos de la guerra comercial han sido inevitables en EE UU, donde el sector está luchando para mantenerse a flote.
En años anteriores, EE UU y Canadá exportaron aproximadamente la misma cantidad de langosta a China. Para junio de este año, Maine, el mayor exportador de langosta de EE UU, suministraba solo el 15%, mientras que Canadá representaba el 85%.





















