Bankia: quiero saber
Yo sé de altas finanzas lo mismo que de astronomía así que si a mí me dicen que en Bankia faltan 25.000 millones pues se me queda la misma cara que si me cuentan que más allá de Plutón ha aparecido un nuevo planeta cuatro veces más grande que la Tierra. ¡Pues vale, será sí!
Pero lo que sí que sé es qué consiste eso de la democracia y tengo muy claro que algunos principios son imprescindibles para que funcione como es debido. Por ejemplo, estos tres: 1) Sé que instituciones, políticos y partidos están para servir al interés del pueblo y no el pueblo para servir a los partidos; 2) Sé que la separación de poderes no es un capricho de Montesquieu y que sin ella las sociedades se pudren; y 3) Sé que el principio de transparencia informativa es como el oxígeno para que una democracia pueda respirar. Esas tres cosas sí las sé.
El mismo día en el que el Congreso de Estados Unidos llama a declarar al consejero delegado de GP Morgan, aquí nos dice el nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que “no he venido a depurar ningún tipo de responsabilidad”. Pues quizá no, pero o bien él, o Rato o Blesa o el pedazo de gobernador del Banco de España o quien coño sea, tendrá que explicar en sede parlamentaria qué ha pasado aquí, ¿no? Más que nada para que los que no sabemos de astronomía nos enteremos a qué se dedican las estrellas. Lo que ha pedido Rubalcaba tiene mucho sentido: hay que dar explicaciones y darlas ante los representantes de la soberanía nacional. Lo sorprendente del asunto es que haya que pedir cosas tan elementales.
“Lo único que ha pasado en Bankia es que sus activos se han deteriorado y que ha habido que trabajar en un entorno regulatorio convulso", ha venido a decir Goirigolzarri. Vale, cielo, pero es que resulta que el ministro de Economía ha dicho –¡en sede parlamentaria! – que la fusión de Bankia y su salida a bolsa “fue un error”. Pues a ver si nos aclaramos…
Y ya puestos, que nos digan con qué pensión se jubilan los 16 consejeros que han dimitido, si cobrarán indemnizaciones o hay que pagarles blindajes, no sea que las sinvergozadas de la Amorós hayan creado escuela más allá de la CAM. Como Bankia está nacionalizada y como el agujerito lo vamos a pagar entre todos, pues tenemos derecho a saber, digo yo. Transparencia democrática, lo llaman.
Claro que de eso nuestra democracia sabe poco. Y el presidente del Consejo General del Poder Judicial menos. Este tipo es un impresentable no por haberse ido veinte veces a Marbella con nuestro dinero sino por –elijan– reunirse a puerta cerrada, no dimitir, no pedir ni una disculpa o no comparecer… Vamos, por dar la callada por respuesta. Valiente cobarde tenemos al frente del CGPJ!
Y yo quiero saber algo más. Quiero saber por qué si la separación de poderes es esencial en la democracia, a los miembros del Tribunal Constitucional los eligen los partidos. O mejor dicho, no los eligen, que nos tienen a todos con el máximo órgano judicial en cuadro desde hace más de un año. Claro que pensándolo bien, podemos vivir sin los tribunales ¿no?
¿No se ha tirado el Supremo 14 años -¡14, oiga, no uno ni dos!- para devolver el caso Aznalcollar a un juzgado de Sevilla? Diligente la Sala Especial de Conflictos del Tribunal Supremo, eh? A la mejor le pusieron lo de “especial” a propósito… Pero vamos a ver: ¿esos tipos a que rayos se dedican para tirarse 14 años estudiando la reclamación de la Junta de Andalucía? No me quiero imaginar si es Perico de los Palotes el que acude a pedir justicia al Supremo. ¿Se imaginan una empresa tomando decisiones con semejante agilidad? Chicos del Supremo: sois una panda de vagos y no digo lo de maleantes aunque no sabéis con qué ganas me quedo…
Y me falta hablar de otro de los tres principios de la democracia: el de que los partidos están para servir al pueblo. Antes de que le echáramos, el gobierno ZP indultó al consejero delegado del Santander que había sido condenado por una cosa muy fea que hizo cuando era Presidente del Banesto. El PP no dijo ni mu. El mes pasado, el gobierno de Rajoy indultó a los dos condenados por el caso Yak-42, unos tipejos que falsearon la identidad de 30 de los 60 militares fallecidos en aquel extraño accidente de Afganistán del que Federico Trillo debe saber más que yo. La oposición ni mu. A mí se me caen los palos del sombrajo, qué quiere que les diga.
Ya no es una cuestión de apuros económicos, de recortes o de prima de riesgo. Las líneas rojas se traspasan en cosas como estas, en los aspectos esenciales de la democracia: en la falta de transparencia, en la ausencia de división de poderes y en las cacicadas de unos tipos que por haber recibido el poder sienten que el cortijo es suyo y que pueden hacer o no hacer como les venga en gana. Porque ya no hablamos de dinero ni del sentido común, sino del bien común, o sea de la ética y de la justicia. A lo mejor hay que ir a buscarlas al planeta ese que han descubierto más allá de Plutón, pero, coño, hay que ir, porque si no las recuperamos vamos a tener crisis para rato.
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El mismo día en el que el Congreso de Estados Unidos llama a declarar al consejero delegado de GP Morgan, aquí nos dice el nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que “no he venido a depurar ningún tipo de responsabilidad”. Pues quizá no, pero o bien él, o Rato o Blesa o el pedazo de gobernador del Banco de España o quien coño sea, tendrá que explicar en sede parlamentaria qué ha pasado aquí, ¿no? Más que nada para que los que no sabemos de astronomía nos enteremos a qué se dedican las estrellas. Lo que ha pedido Rubalcaba tiene mucho sentido: hay que dar explicaciones y darlas ante los representantes de la soberanía nacional. Lo sorprendente del asunto es que haya que pedir cosas tan elementales.
“Lo único que ha pasado en Bankia es que sus activos se han deteriorado y que ha habido que trabajar en un entorno regulatorio convulso", ha venido a decir Goirigolzarri. Vale, cielo, pero es que resulta que el ministro de Economía ha dicho –¡en sede parlamentaria! – que la fusión de Bankia y su salida a bolsa “fue un error”. Pues a ver si nos aclaramos…
Y ya puestos, que nos digan con qué pensión se jubilan los 16 consejeros que han dimitido, si cobrarán indemnizaciones o hay que pagarles blindajes, no sea que las sinvergozadas de la Amorós hayan creado escuela más allá de la CAM. Como Bankia está nacionalizada y como el agujerito lo vamos a pagar entre todos, pues tenemos derecho a saber, digo yo. Transparencia democrática, lo llaman.
Claro que de eso nuestra democracia sabe poco. Y el presidente del Consejo General del Poder Judicial menos. Este tipo es un impresentable no por haberse ido veinte veces a Marbella con nuestro dinero sino por –elijan– reunirse a puerta cerrada, no dimitir, no pedir ni una disculpa o no comparecer… Vamos, por dar la callada por respuesta. Valiente cobarde tenemos al frente del CGPJ!
Y yo quiero saber algo más. Quiero saber por qué si la separación de poderes es esencial en la democracia, a los miembros del Tribunal Constitucional los eligen los partidos. O mejor dicho, no los eligen, que nos tienen a todos con el máximo órgano judicial en cuadro desde hace más de un año. Claro que pensándolo bien, podemos vivir sin los tribunales ¿no?
¿No se ha tirado el Supremo 14 años -¡14, oiga, no uno ni dos!- para devolver el caso Aznalcollar a un juzgado de Sevilla? Diligente la Sala Especial de Conflictos del Tribunal Supremo, eh? A la mejor le pusieron lo de “especial” a propósito… Pero vamos a ver: ¿esos tipos a que rayos se dedican para tirarse 14 años estudiando la reclamación de la Junta de Andalucía? No me quiero imaginar si es Perico de los Palotes el que acude a pedir justicia al Supremo. ¿Se imaginan una empresa tomando decisiones con semejante agilidad? Chicos del Supremo: sois una panda de vagos y no digo lo de maleantes aunque no sabéis con qué ganas me quedo…
Y me falta hablar de otro de los tres principios de la democracia: el de que los partidos están para servir al pueblo. Antes de que le echáramos, el gobierno ZP indultó al consejero delegado del Santander que había sido condenado por una cosa muy fea que hizo cuando era Presidente del Banesto. El PP no dijo ni mu. El mes pasado, el gobierno de Rajoy indultó a los dos condenados por el caso Yak-42, unos tipejos que falsearon la identidad de 30 de los 60 militares fallecidos en aquel extraño accidente de Afganistán del que Federico Trillo debe saber más que yo. La oposición ni mu. A mí se me caen los palos del sombrajo, qué quiere que les diga.
Ya no es una cuestión de apuros económicos, de recortes o de prima de riesgo. Las líneas rojas se traspasan en cosas como estas, en los aspectos esenciales de la democracia: en la falta de transparencia, en la ausencia de división de poderes y en las cacicadas de unos tipos que por haber recibido el poder sienten que el cortijo es suyo y que pueden hacer o no hacer como les venga en gana. Porque ya no hablamos de dinero ni del sentido común, sino del bien común, o sea de la ética y de la justicia. A lo mejor hay que ir a buscarlas al planeta ese que han descubierto más allá de Plutón, pero, coño, hay que ir, porque si no las recuperamos vamos a tener crisis para rato.
@arturocicero
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