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Opinión |
Martes, 05 de Junio de 2012

Negro sobre blanco

Las noticias sobre la salud de nuestras entidades financieras se suceden sin tiempo para digerirlas. Tras el último informe divulgado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) la banca española vuelve al ojo del huracán, asegurando que un 30% de la misma tiene problemas. También se podría haber dicho al revés, que el 70% de la banca española está "perfectamente" sano y que el 30% restante, tendría "más dificultades" para superar el test de estrés planteado por este organismo. Vivimos momentos de caos y desconcierto.

El FMI habla de entidades vulnerables en el panorama financiero español. Tenemos dos entidades subastadas (CAM y Unnim) que se la adjudicaron a B. Sabadell y a BBVA, las tres que están bajo la tutela accionarial del FROB (Banco de Valencia, Catalunya Caixa y NCG Banco) que están pendientes de adjudicación, y parece ser que se buscara una solución antes del verano, Banca Cívica (en proceso de fusión con La Caixa), Caja España Duero (fusionándose con Unicaja), el anuncio de fusión de Ibercaja, Caja3 y Liberbank; y por encima de todo la crisis de toda índole de Bankia.

Cuando se revisa la Cuenta de Resultados de una empresa, uno de los puntos de análisis se centra en la capacidad de generar beneficios en el futuro, si trasladamos este proceso vemos que el sistema financiero produce 40.000 M€ anualmente fruto de su actividad.

Todos los malos augurios se centran únicamente en la quinta parte del balance, provocado por el sector inmobiliario, cifrándose unos activos tóxicos de 184.000 M€.

A final de año el sistema tendrá provisionado el 50% de los riesgos, por lo que lo que necesitará será tiempo, ya que las entidades financieras producen beneficios en su actividad.
El BCE abrió una ventanilla de liquidez, que tranquilizó a los mercados financieros y la prima de riesgo se situó en parámetros normales, los bancos españoles acudieron y tomaron liquidez por importe de 220.000 M€. De estos, 120.000 M€ los tienen depositados en el mismo BCE para asegurar los vencimientos futuros, lo que da tranquilidad al sistema. 70.000 M€ se han destinado a comprar deuda española, también positivo para financiar al Estado, y quedan 30.000 M€ cuyo empleo se desconoce. Aquí el BCE debería cambiar el criterio y obligar a que se destinen a financiar a las empresas como motor de desarrollo, poniéndole un plazo para esta aplicación finalista.

Después de que el FMI dejara entrever las situación de una gran entidad española, Bankia, se remueven otra vez los cimientos del sistema financiero español, pero hemos de ver que la entidad produce beneficios en sus actividad bancaria, tiene detrás más de 11,2 millones de clientes, y sus activos llamados tóxicos ascienden a 30.000 M€. A final del año tendrá dotado 20.000 M€, por lo que le faltaran 10.000 M€, que tendrá que respaldar de alguna manera, mientras continua generando beneficios.

Desde el año 2008, la mayoría de los países europeos (Alemania, Francia, Holanda, Bélgica, Reino Unido, etc.) ha fortalecido sus sistemas financieros, mediante garantías, liquidez e inyección de capital público para solucionar los problemas de los activos tóxicos, otorgándoles con ello tiempo para su saneamiento.

Por poner un ejemplo en 2008 Reino Unido nacionalizó el Royal Bank of Scotland y actualmente se esta preparando su privatización, tras cuatro años de control público. El banco ha cumplido con su parte del trato, habiendo casi terminado de pagar el préstamo recibido, invirtiendo la mayor parte del beneficio obtenido hasta la fecha.

Esto es lo que puede pasar a Bankia y a otras entidades con dificultades, que necesitan cuatro años para terminar su saneamiento, siempre que tengan capacidad de generar beneficios.
Hemos de creer firmemente en la capacidad de España, pero necesitamos tiempo para ordenar el caos de inseguridad que sufrimos, necesitamos que la reunión del Consejo Europeo de los días 28 y 29 de junio, ponga en marcha los tres pilares de iniciativas de crecimiento basadas en la Estrategia Europa 2020: movilizar las políticas de la UE para respaldar plenamente el crecimiento, aumentar las inversiones e intensificar la creación de empleo. Todo ello para dar tranquilidad a los mercados, primer pasó para que vuelva el crédito a las empresas y empecemos a crecer.

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