La ira de los justos
El campo toma hoy las
calles de Murcia. Como lo ha hecho ya en otras ciudades de España. La gente aplaude a los tractoristas, a los que van a pie, a los que llevan pancartas, a los que lanzan eslóganes, y a los que simplemente participan con voz callada.Se trata de una manifestación de la gente sencilla, del campo, de pequeños agricultores, de nuestra gente. Que no pide pagar menos a los jornaleros; que no pide que haya menos garantías fitosanitarias para sus explotaciones; que no pide, por no pedir, que les bajen el precio del agua.
Pide, con la rabia contenida de la ira de los justos, que no le cueste más plantar que vender. Que no tengan que levantarse cada mañana con una rebaja más del margen comercial. Que no tengan que estar esperando en vilo el próximo Consejo de Ministros para ver de qué agua disponen, o qué acuerdo comunitario perjudica aún más su sector en beneficio de terceros países.
En cada rostro que se mira, en cada gesto que se aprecia, hay una carga tremenda de injusticia soportada; de horas de trabajo y sinsabores; de futuro incierto; de ser ignorados…de no estar acostumbrados a los sofisticados sistemas de negociación, de no ser de manifestarse, sino de tragar.
Son los nuestros, si han salido a tomar Murcia es porque ya hemos llegado al límite. Resulta incomprensible que no hubieran explotado ya.
Tenemos que estar todos con ellos. Toda la Región apoyándolos ante quien sea , donde sea, y como sea .Este si es un asunto de interés regional en el que hay que poner toda la carga política, empresarial, y cívica de la Región de Murcia .
No podemos dejarlos solos.
Esta vez sí, con la ira de los justos.





















