
La Universidad Católica de Murcia pone en marcha un experto universitario en economía e ingeniería circular. Una iniciativa pionera a nivel nacional en la que, entre otros profesores invitados, contará con Mariano Martínez Sánchez, Pablo Martínez Magdaleno, José Mora Navarro, José María Vidal Moreno, Francisco J. Murcia Navarro, Alfonso Sánchez Higueras, José Luis Duran, Valentín Molina y Francisco Antonio Corpas. La acción formativa estará codirigida Encarnación Molina y Víctor Meseguer.
Según Encarnación Molina, co-directora del Curso Experto Universitario en Economía e Ingeniera Circular, las empresas del futuro inmediato serán circulares o no lo serán.
Los consumidores están optando por una visión más responsable de sus pautas de consumo; ya es evidente en la alimentación. El consumidor que puede elegir opta por productos que no contienen determinadas sustancias o que cuentan con la denominación de ecológicos. Esto afecta a las empresas, aquellas que puedan satisfacer esta percepción seguirán llegando a los consumidores, e incluso incrementarán, su capacidad de llegar a estos consumidores y las que no, van a tener que realizar un gran esfuerzo para sobrevivir en un mercado cada vez más cambiante y selectivo.
Pero más allá de la percepción de los consumidores, las empresas optimizan a menudo sus estructuras de costes cuando optan por iniciativas de economía circular. La grandeza de la economía circular radica en que imprime una conciencia medioambiental sobre la conservación del planeta y el uso racional y sostenible de las materias primas pero a la vez aprovecha las oportunidades tecnológicas o simplemente la astucia empresarial para incorporar inputs en las cadenas de producción a precios competitivos, a menudo incluso con importantes reducciones de costes. La economía circular es también rentabilidad ambiental (ofrece ventaja competitiva y valor añadido) y empresarial.
Los objetivos pasan por la minoración de impactos ambientales en toda la cadena de extracción, producción, distribución, consumo y desecho de bienes y servicios. Esto implica la reducción del consumo de materiales vírgenes, a través de un cambio en los modelos de consumo o, también, del modo en que las empresas consumen materiales para elaborar dichos bienes y servicios. Cómo llegan al consumidor (emisiones en el transporte), etc,
Al final todos, ciudadanos o empresas, somos consumidores y por lo tanto debemos adoptar pautas que permitan compatibilizar el progreso con el mantenimiento de las estructuras naturales, y sobre todo con unos recursos finitos. El objetivo último es crear las bases de un verdadero desarrollo sostenible, concluyo Molina.
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