
La gran banca española -Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter- registró en su conjunto unas pérdidas de 1.053 millones de euros en el primer trimestre del año por los "números rojos" del BBVA y tras dotar cerca de 3.800 millones a provisiones por la pandemia de covid-19.
El BBVA destinó 1.433 millones a provisiones para el coronavirus pero tuvo que añadir 2.082 millones para cubrir la pérdida de valor de su filial en Estados Unidos, lo que le ocasionó unas pérdidas de 1.792 millones de euros en el trimestre. De no haber sido por las dotaciones para la covid-19, el beneficio trimestral habría sido de 292 millones.
Las pérdidas del banco que preside Carlos Torres Vila empañan la foto del conjunto del sector, que más que el efecto del coronavirus en sus líneas de negocio, ha acusado las fortísimas provisiones que han tenido que destinar a mitigar su impacto en los próximos meses.
El de mayor tamaño, el Santander, obtuvo entre enero y marzo un beneficio neto de 331 millones de euros, un 82% menos que un año antes, tras dotar 1.600 millones de euros a provisiones para paliar el impacto de la crisis del covid-19 en próximos trimestres. En el periodo, el beneficio ordinario se elevó a 1.977 millones de euros, un 1% más (un 8% más en euros constantes), sin que "apenas" se notara la pandemia.
El banco que preside Ana Botín ha concedido más de 1.100 millones diarios de media en nuevos préstamos en abril a pymes y grandes empresas afectadas por la covid-19, cuyo impacto final "es imposible de predecir", dijo Botín, que anticipó que la entidad revisará sus objetivos estratégicos cuando tenga una visión más completa.
A CaixaBank, la provisión extraordinaria de 400 millones de euros por la pandemia le ha supuesto ganar entre enero y marzo un 83,2% menos, 90 millones de euros, además de dejar sin efecto los objetivos financieros previstos para 2021.
Desde la declaración del estado de alarma y hasta el 23 de abril, más de 147.000 clientes han solicitado una moratoria, y la entidad ha gestionado 95.000 peticiones de aplazamiento hipotecario y 125.000 de consumo -cada cliente ha podido pedir más de una moratoria-, que afectan a una cartera de unos 8.500 millones. En este período, la entidad ha concedido 14.000 millones al sector empresarial, al margen de las líneas ICO, destinados a la financiación de grandes empresas, pymes, autónomos y emprendedores.
En cuanto a las líneas ICO, desde el inicio de su comercialización el banco ha tramitado 128.700 solicitudes por un importe de 11.140 millones, de los que 3.700 millones ya han sido abonados, según ha informado este jueves CaixaBank.
El beneficio de Bankia se redujo un 54,14%, hasta 94 millones, como consecuencia de los 125 millones que ha destinado a provisiones para la pandemia, sin las cuales habría ganado un 11,3% menos. Ello no le ha impedido mantenerse entre los bancos más solventes, con una ratio de capital de máxima calidad CET1 "fully loaded" (sin incluir las plusvalías soberanas latentes) del 12,92%, "muy por encima de las exigencias regulatorias".
También el Sabadell ha sufrido las consecuencias del coronavirus, y ha cerrado el primer trimestre del año con un beneficio neto de 94 millones, un 63,7% menos que en el mismo período de 2019, después de realizar dotaciones extraordinarias de 213 millones por posibles deterioros derivados de la crisis de la COVID-19. Sin tener en cuenta estas provisiones, el beneficio del banco se situaría en 245 millones, un 5,1 % menos que en marzo de 2019, cuando ganó 258 millones.
El total de dotaciones y deterioros en estos tres primeros meses del año ha ascendido a 454 millones, frente a los 190 millones de 2019, una variación que se explica, principalmente, por las provisiones por el coronavirus, que suman 213 millones.
En cuanto a Bankinter, el grupo -el banco más la aseguradora Línea Directa- obtuvo un beneficio neto de 130 millones en el trimestre, un 10,1% menos tras dotar provisiones para prevenir un posible deterioro del negocio por el impacto de la crisis.




