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ENTRE TÚ Y YO

Aprende a mirarte, eres tu timonel

Juan Vila Martes, 19 de Mayo de 2020 Tiempo de lectura:

Las emociones en un confinamiento, se magnifican. Se hace grande lo pequeño y lo que no existía directamente pasa a ser enorme. Diría que es una oportunidad para reconocer nuestro estado y tomar conciencia de lo que anteriormente no percibíamos.

 

Tengo la suerte de vivir y sentir un deporte de equipo y disfrutar con intensidad la competición como la vivo. Tengo un timonel que vive con emoción lo que dice y siente con emoción. Sabe gestionar personas de diferentes caracteres e intereses para que todos seamos uno. Y en una competición en la que todo se magnifica, todo se hace grande, enorme, gigante, sabe exigir y recompensar, sabe fustigarte y exigirte y, siempre, guardando la emoción más importante: el saber hacer disfrutar disfrutando.

 

El confinamiento es una regata, una competición donde todos estamos obligados a ganar y el timonel somos nosotros mismos con nuestro sentir. Sería genial tener un timonel como ella, alguien que nos guíe, pero esta experiencia nos toca vivirla sin más timonel que nosotros mismos. Con nuestras familias o solos. Con o sin mascotas.

 

Antes de empezar, nadie te ha preguntado si te gustaba la competición, si te apasiona esa adrenalina o si te habías preparado. Llegó a nuestras vidas sin más, no hubo preparación, ni entrenamiento previo.  Así, siguiendo con el paralelismo entre regata y confinamiento, llegaron las temidas agujetas. Debían salir, salieron y salen. La emoción, llamada agobio, frustración, ansiedad o ganas de volar fuera del nido la llamaras. Tenemos derecho a tener un mal día, a enfadarnos con nosotros mismos o con quien cambió la franja horaria de nuestra clase de ‘yoga live direct’. Tenemos derecho a reír por la ventana y decir gracias por la terraza al compañero que trabaja para que yo esté en casa. Nos han robado el mes de abril y las emociones tienen memoria.

 

El confinamiento, palabra del 2020, es una experiencia donde has podido conocerte más y mejor. Donde has tenido tiempo para todo, tiempo para ordenar el último cajón de fotos del trastero o descubrirte en nuevas facetas culinarias. No es mi caso, que llevo seis bizcochos y aun no lo hemos conseguido, pero seguro que tú has construido bellas experiencias. Ahora que empezamos a salir con horarios tenemos una nueva oportunidad de practicar lo aprendido y continuar tomando conciencia.

 

Como dice una canción de Miss Cafeína: “eres agua es inútil huir de ti” y nos pasa tal cual con las emociones. Te propongo un experimento como hábito de vida si al respirar eres quien ponga el aire. Te propongo empezar con una sonrisa, sonríete y presta atención a lo que sientes, a lo que ves en ti. Si te nace algo que no sea positivo, no lo guardes en otro cajón del trastero porque lo bueno de tener una mala regata o un mal día es que has aprendido que la luz necesita de su sombra para brillar.

 

Imagina el resultado de ser consciente de tus emociones, de saber decir que tienes un mal día.

 

No recuerdo quien lo dijo, pero pequeñas acciones provocan grandes cambios. En esta nueva realidad, podríamos comenzar por no tener miedo a las emociones y agradecer tener un mal día del que aprender de nosotros y de saborear más aún los buenos.

 

Sé inteligente, emociónate.

 

Feliz Lunes lectores de MurciaEconomía.

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