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ENTREVISTA

El videoclub Infante sucumbe al coronavirus y adelanta su cierre

Uno de los últimos punto de encuentro para los amantes del séptimo arte en la capital murciana baja la persiana tras 40 años de actividad

Mariví Martínez Sábado, 30 de Mayo de 2020 Tiempo de lectura:

 

Vivieron su época dorada en la década de los 80 y 90. Los de aquella generación recuerdan bien las tardes de sábado, apiñados en en el estrecho sofa frente al televisor, con palomitas recien hechas o un bocadillo,  disfrutando entre hermanos, primos y vecinos de los últimos estrenos en VHS y DVD. Con el cambio de siglo algunos consiguieron mantenerse, pero aquellos locales repletos los fines de semana de padres cinéfilos y niños preadolescentes fueron pasando a la historia. Uno de los más emblemáticos de la capital murciana, el videoclub Infante, baja en pocas semanas la persiana. El negocio de Sagrario como el de muchos otros no ha podido sobrevivir a la imparable invasión de Internet.

 

Sagrario Calero es una de las últimas en su gremio, desde que abrió hace 38 años, han sido miles los murcianos que han pasado por su establecimiento del barrio murciano del Infante. Nos cuenta que lleva más de cuatro décadas al pie del cañón, luchando por un negocio que ha hecho felices a muchos clientes.  "Estas semanas están siendo un no parar", nos cuenta Sagrario emocionada, quien añade que "muchos de los socios me han demostrando lo importante que es este sitio para ellos. Son casi parte de mi familia, los he visto crecer a muchos de ellos".

 

Precisamente, algunos guardan cola pacientemente para comprar las películas que ya tienen reservadas. José  es uno de ellos. Nos cuenta con tristeza que parte de su infancia y adolescendia la ha pasado en este videoclub. "Son tantos los recuerdos que tengo cuando entro. Mi primera película, Ghost, los primeros videojuegos, por eso me llevo los primeros tres que alquilé y que son los mismos. Todavía no me acostumbro a pensar que dentro de un mes cuando pase por la puerta, mi videoclub de toda la vida estará cerrado".

 

El goteo de clientes estos días es constante. Sagrario consulta en el ordenador el número de cada cliente. "He llegado a saber de memoria casi más de mil números cuando todo era manual y lo apuntabamos todo en fichas. La mayoría  no fallaba ningun fin de semana", asegura Sagrario quien añade que por eso "muchas de los clásicos como todas las de 007, los Cazafantasmas, Charles Chaplin o el Club de los Poetas muertos ya han volado". Sagrario nos muestra algunas de las carátulas preferidas que todavía le quedan, "son piezas únicas que apenas se encuentran porque muchas de las distribuidoras ya han desaparecido debido en parte a la competencia feroz de Netflix. Por eso, yo en mi casa tengo mi propia colección de películas para disfrutarlas una y mil veces y que de otro modo sería imposible", nos confiesa.

 

Tenía pensado cerrar en octubre pero el coronavirus ha sido la puntilla para adelantar su cierre. "Pensaba tenerlo abierto hasta último momento pero no ha podido ser, aguantaremos como mucho hasta el 20 de junio ya que es agotador estar todo el rato desinfectando"  nos cuenta Sagrario quien añade entre lágrimas,“estas semanas estoy recibiendo muchas muestras de cariño que no me esperaba, cartas,mensajes, hasta ramos de flores, me siento desbordada. Incluso los clientes han pensado recaudar dinero para salvar el negocio, pero no me veo ya con fuerzas y moralmente no puedo traspasarlo porque no deja dinero", añade.

 

"Es una auténtica pena, aquí dejo parte de mi vida", confiesa esta cordobesa de nacimiento pero murciana de adopción. "Mi deseo ha sido siempre que las familias disfrutaran de las últimas novedades. Pese a no ser rentable he estado trayendo las últimas películas de estreno cada semana hasta el último momento. En breve muchos de estos dvds se convertirán en auténticas reliquias", añade.

 

“Aquí se cierra una parte de mi vida, ahora empiezo otra en la que quiero disfrutar de la vida.  He llegado a almacenar más de 13.000 películas, las que no venda las donaré a la Filmoteca Regional, hay verdaderas joyas cinematográficas. En Murcia todavía hay mucha gente que entiende y disfruta del séptimo arte”, concluye.

 

 

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