Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

REPORTAJE

El día de la 'no boda': detrás de cada casamiento aplazado hay una gran historia

Miriam Egidos cuenta cómo ha vivido su historia desde el confinamiento hasta el que iba a ser el día de la celebración

Nazaret Domínguez Viernes, 05 de Junio de 2020 Tiempo de lectura:

Un día como hoy, Miriam Egidos (Las Torres de Cotillas), debería de estar en Balí, celebrando su luna de miel. Pero nada más lejos de la realidad. La joven murciana narra su historia durante su descanso en el hospital donde trabaja como enfermera. Miriam ha cambiado las playas paradisíacas por las agujas y, aun así, se muestra contenta con la situación que está viviendo. El tan esperado ‘sí quiero’ por su pareja Rubén y ella, tenía lugar el pasado 23 de mayo en la iglesia Ntra. Señora de la Salceda, en las Torres de Cotillas. Aquel día no pudo ser, pero fueron un montón de cosas más.

 

La joven cuenta que al principio del confinamiento vivía la situación con total incertidumbre. En plena expansión del coronavirus, nadie decía nada de las bodas, celebraciones o cualquier evento. Todo pasó a un segundo plano y la boda de Miriam y Rubén, no iba a ser menos: “Al principio lo pasé mal, tuve insomnio, a pesar de que soy una persona que duerme genial. Cuando me di cuenta de lo que estaba ocurriendo en el mundo, la boda pasó a segundo plano. No me apetecía pensar en ella. Se me quitó toda la ilusión”.

 

Desde que se decretó el estado de alarma, seis de cada diez bodas civiles previstas en el Ayuntamiento de Murcia se han aplazado o cancelado para evitar contagios de coronavirus. Un sector que también ha sido sacudido por esta crisis y que deja este 2020 sin bodas que celebrar.

 

Durante el confinamiento, Miriam se dio cuenta muy pronto de la situación , pero confiesa que en alguna ocasión se sintió egoísta: “Te sientes egoísta porque piensas en tu boda, en los ocho meses de trabajo que hay detrás preparando todo. Piensas en la familia y en los amigos que viene de fuera” asegura Miriam, quien añade que se sentía impotente por no poder hacer nada por todas aquellas personas que se habían comprometido con ellos a pasar el gran día.

 

A pesar de que la boda pasó a un segundo plano, la joven confiesa que “las mariposas en el estómago” iban apareciendo conforme llegaba el gran día. Desde luego, no lo vivió como ella esperaba, pero se comprometió a hacerlo lo más especial posible: “Aquel día me desperté súper temprano, nerviosa y con el estómago encogido. Mi pareja seguía dormida como un tronco, pero aún así yo quería hacer algo especial. Llevaba toda la semana cabizbaja y ese día me sentí contenta. Me cambió el chip totalmente”.

 

Miriam tenía planeado regalarle su ramo de novia a su abuela, que actualmente tiene una salud muy frágil. Lo primero que hizo el día de su ‘no boda’ fue ir a la floristería para coger el ramo que tenía previsto regalarle. Acudió a casa de su abuela y acompañada del brazo de su padre y con la marcha nupcial de fondo, Miriam se acercó hasta ella para hacerle entrega del obsequio: “Que mi abuela me viera casarme era una gran ilusión. Como no sé lo que va a pasar porque su salud es muy frágil, decidí hacerlo lo más parecido al día de la boda. Cuando me vio aparecer con el ramo se echó a llorar”, cuenta la joven.

 

[Img #71263]

 

Antes de irse a celebrar el día con su pareja por la Región, sus padres les prepararon el cóctel y el apertivo en su casa, donde confiesa que sonó más de un “¡vivan los novios!”.

 

Afortunadamente, Miriam no tiene que lamentar ninguna pérdida económica por el aplazamiento de su casamiento. La joven asegura que todo el mundo ha comprendido muy bien esta situación y los diferentes sectores – fotografía, restauración, viajes- han devuelto el dinero o mantenido el acuerdo para un futuro día: "He tenido mucha suerte, porque conozco a gente a la que, por ejemplo, le van a subir el precio del menú para el año que viene".

 

Aunque la joven todavía no tiene nueva fecha para la celebración de su boda, por ahora no le preocupa demasiado y asegura que “la harán cuando se pueda, pero se hará bien”.

 

Y es que este sector ha sido gravemente dañado a consecuencia del confinamiento, ya que muchas parejas como la de Miriam, prefieren posponer sus compromisos al 2021, antes que celebrarlas ahora con las restricciones impuestas por el estado. El sector prevé pérdidas de más de 3.500 millones de euros.


Las bodas también tendrán que esperar en este año difícil que nadie esperaba.  Miriam, entre tantas parejas, podrán contar en un futuro su historia como una simple anécdota, porque al final “la salud y la vida, siempre está por encima de todo”.

 

La joven asegura que nunca olvidará esa fecha, pero que no le cabe la menor duda de que tendrá otra igual o más especial: “No fue lo que teníamos previsto, pero fue un bonito día. Diferente, eso sí, pero muy bonito”.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.