
Solo nos preocupamos de decir locos o locas, diputados o diputadas y demás tonterías que en una situación de normalidad está bien que nos puedan entretener con esas "nuevas realidades". Sí, nuevas realidades, porque desde hace un tiempo todo es nueva realidad. En fin, nos entretienen con palabras que, por cierto, tienen un significado muy importante, sobre todo en tiempos anteriores al covid-19 que nos tenían que despistar en algo.
Hemos estado tan entretenidos en pensar en esas nuevas frases, palabras y demás "nuevas realidades" que se han olvidado de nuestros ancianos y por supuesto, ancianas. Los hemos abandonado. Perdón, los han abandonado, pero no sus familias, no. Los han abandonado nuestras autoridades, autoridades incompetentes y/o aquellas personas u organismos con responsabilidad en el asunto.
No os olvidaremos nunca y sobre todo siempre estaréis en nuestros corazones, porque cuando nacísteis, ya oíais recién nacidos las bombas desde la cuna de esa maldita Guerra Civil. Sí, esas bombas que tanto les gusta a nuestros gobernantes nombrar. Iniciasteis vuestra vida con ese ruido de bombas y acabáis esta vida, vuestra vida, nuestra vida desde una cama de una residencia. Eso sí, sin ruido, en silencio. Ahora no hay bombas, pero hay soledad y tristeza. El covid nos ha arrancado la biblioteca de la vida.
Aprendamos y preparemos este mundo para que los nacidos en esta pandemia -nuestros hijos, hijos del 2020- como algunos llaman la "guerra", no mueran tan abandonados como nuestros abuelos. Si aprendemos esto, nuestros héroes tendrán su recompensa.
Nuestros ancianos, abuelos.... Nuestros referentes.

