
La industria de ladrillos y tejas prevé que el impacto de la COVID-19 se extienda durante un año y llegue a su situación "más crítica" entre los meses de septiembre y octubre, con un descenso medio de la actividad previsto del 50 % a final de año, según la Asociación de Fabricantes de Ladrillos y Tejas (Hispalyt).
El presidente de Hispalyt, Francisco José Morant, ha señalado este martes en una videoconferencia que, después de cinco años de continuo "crecimiento moderado" de la actividad (2015-2019), la tendencia "se ha visto interrumpida" por la alerta sanitaria con "graves consecuencias" a medio y largo plazo.
Según Morant, la recesión por la crisis sanitaria ha deparado "una fuerte caída" de la actividad de obra nueva y la paralización de promociones inmobiliarias, especialmente las relacionadas con el sector turístico.
Los datos económicos en 2019 comunicados por Hispalyt indican que la producción de material se incrementó un 5,5% en comparación con el año anterior, hasta 5,35 millones de toneladas.
La facturación de las empresas creció un 7,5% en tasa interanual, hasta 360 millones de euros, en tanto que el número de trabajadores del sector aumentó un 1,27%, hasta alcanzar los 4.000 empleados.
En cuanto a la exportación en 2019, el sector facturó 65,5 millones, un 0,7 % menos que el ejercicio anterior, lo que quiebra la tendencia positiva de 2018.
Hispalyt prevé que a corto y medio plazo las exportaciones "se resientan" por tratarse de una pandemia con un impacto mundial.
La asociación ha comunicado asimismo que ha llevado a cabo una "intensa agenda" con las administraciones, con el objetivo de paliar los efectos de la crisis y garantizar la recuperación y el futuro de las empresas.





