
Una encuesta sobre las causas de contagio en los sanitarios señala que en la mayoría de los casos, el 75,7%, se les diagnosticó la COVID-19 ante la presencia de síntomas y el 12,3% de los profesionales contagiados se reincorporaron después a su puesto sin haberse sometido previamente a un test.
La Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud (Investén-Instituto Carlos III) está desarrollando un estudio, denominado SANICOVI, para conocer qué factores están influyendo en la tasa de contagios por COVID-19 entre los profesionales sanitarios y ha publicado algunas conclusiones "preliminares" con el análisis de datos de 2.230 sanitarios, tras una encuesta respondida entre el 4 y el 30 de abril, con variables sociodemográficas, laborales y epidemiológicas.
Los profesionales declararon una percepción de disponibilidad alta, en las primeras semanas de la pandemia, del equipamiento de protección más básico (mascarillas quirúrgicas y FFP1 y guantes) y de los recursos de higiene de manos elementales (agua y jabón, y solución hidroalcohólica).Un 80,4% de los sanitarios señalaron que disponían de procedimientos de actuación establecidos sobre COVID-19.
Aseguran disponer de medidas de protección "siempre o frecuentemente": mascarilla FPP1 en el 57,3% de las respuestas; guantes, 89,5%; jabón, 95%, y solución hidroalcohólica, 91,5%.
Con respecto a los EPI, en torno al 50% de los participantes respondieron que "siempre o frecuentemente" tuvieron la percepción de disponibilidad de mascarillas FPP2, FPP3, gafas y batas desechables.
En la mayoría de los casos, la realización de las pruebas diagnósticas se debió a la presencia de síntomas, la mitad manifiestan que se realizó estudio a sus contactos y el 12,3% de los profesionales reincorporados manifiestan haberlo hecho sin un test.
Las conclusiones señalan que los profesionales de la salud contagiados por SARS-CoV-2 identifican la gestión de la cadena de contagios, el uso y adecuación en la disponibilidad de equipos de protección y la efectividad en la realización del lavado de manos como posibles factores relacionados con el contagio.
Por ello, recomienda desarrollar estrategias para reforzar los procedimientos de prevención de riesgos laborales respecto a contagio; mejorar la formación en Equipos de Protección Individual (EPI) para los profesionales; adecuar la dotación de medidas de protección apropiadas; mejorar la disposición y difusión de protocolos actualizados; reforzar la adherencia a la higiene de manos, y ajustar las cargas de trabajo en el contexto asistencial.





