Comunicación: una estrategia a tener en cuenta en la RSC Hospitalaria
La crisis sanitaria mundial provocada por el virus SARS-CoV-2 ha puesto de manifiesto las fortalezas y debilidades de los sistemas sanitarios de cada país para hacer frente a las consecuencias de una pandemia. En España, el colapso de los hospitales en determinadas Comunidades Autónomas nos lleva - al hilo de las afirmaciones del Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, en su discurso de apertura de la 73ª Asamblea Mundial de la Salud, ante los representantes de los 194 países de la OMS -, a plantearnos la necesidad de una mayor transparencia sobre los recursos y procesos con los que la red de hospitales española debería contar para estar mejor preparada a la hora de enfrentarse a una nueva pandemia nacional y mundial, así como una mejor y mayor rendición de cuentas de las organizaciones hospitalarias que permita conocer su capacidad de respuesta frente a una pandemia y, sobre todo, mantenga y fortalezca la confianza de la sociedad en el sistema sanitario.
En esto tiene mucho que ver, por una parte, el desarrollo de acciones que incidan directamente en éstas y otras cuestiones remarcadas por la ONU y que aparecen explicitadas en el ODS 3 Salud y Bienestar, como reducir las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles o erradicar por completo una amplia gama de enfermedades; sin perder de vista las consecuencias del cambio climático en la salud de las personas, ya que el incremento de fenómenos naturales catastróficos como inundaciones, sequías, incendios o el derretimiento de las capas polares afecta directamente a cuestiones tan fundamentales como el abastecimiento de agua, la productividad de la tierra, la seguridad alimentaria o la calidad del aire. Y por otra, su comunicación para ayudar al proceso de mejora continua de la red de hospitales y, en consecuencia, a lograr avances en la consecución de las metas de este ODS, danto, por tanto, cumplimiento a la Agenda 2030.
En base a la definición que la Ley General de Sanidad hace de los hospitales, como organizaciones que no sólo prestan asistencia sanitaria especializada y complementaria, sino que también desarrollan funciones de promoción de la salud, de prevención de enfermedades, y de investigación y docencia, las organizaciones hospitalarias pueden responder a los desafíos de la Agenda 2030 desde una doble perspectiva: su actividad asistencial y su gestión socialmente responsable.
Una gestión, en la que distintas voces del ámbito académico coinciden en la conveniencia de que abarque no sólo aspectos económicos, sociales y medioambientales, sino que también incluya, e incluso priorice por encima de los anteriores, aspectos relacionados con la actividad asistencial, como pueden ser el valor prioritario de la comunicación interpersonal entre sanitario-paciente, el protagonismo del paciente como eje central de toda la actividad asistencial y de todo el desempeño de la organización, y el compromiso con el conocimiento científico, derivado de esa Misión que tienen los hospitales.
Como sucede en toda gestión, la Responsabilidad Social hospitalaria también debe medirse para conocer el grado de cumplimiento de los objetivos planteados, por lo que es necesario utilizar un conjunto de indicadores - propios de la RSC (es decir, económicos, sociales y ambientales) y específicos del sector profesional - que se convierte en un instrumento de comunicación para poder realizar ese ejercicio de transparencia y de rendición de cuentas tan demandado por la sociedad y que permitirá poner en valor toda la actividad realizada, especialmente la desarrollada bajo criterios de voluntariedad y compromiso; combatir la desinformación sanitaria en un mundo en el que cada vez más predominan las fake news, con el consiguiente impacto negativo en la salud de las personas que las siguen como información oficial; y evitar la pérdida de reputación, como organización. Por tanto, la comunicación se perfila como una línea estratégica de la gestión socialmente responsable del ámbito hospitalario, que además, posibilita el compromiso público con la Agenda 2030.
Pero la comunicación de esa información no financiera que nos ofrece el conjunto de indicadores es publicada de diferentes maneras por las organizaciones hospitalarias. Así, si atendemos al ámbito hospitalario privado, - que supone casi un 57% del tejido hospitalario nacional, frente a un 43% de hospitales públicos - el 55,55% de los hospitales privados en España realizan algún reporte de información no financiera, y de ellos, sólo el 13,07% lo hacen de manera estandarizada siguiendo el estándar internacional más utilizado a nivel mundial: el Global Reporting Initiative (GRI). Lo que evidencia una escasa tendencia a la estandarización de la comunicación de la RSC hospitalaria, generando una diversidad de lenguaje y de conceptos que puede llegar a dificultar la comprensión por parte de los grupos de interés acerca de la contribución que realizan las organizaciones hospitalarias a la consecución de los objetivos de la Agenda 2030.
Por tanto, ¿es posible que utilizar un estándar internacional para reportar la RSC hospitalaria ofrezca un lenguaje común que permita conocer, comprender y comparar los avances en la contribución a la Agenda 2030 de las organizaciones hospitalarias privadas? Es una línea de investigación en la que me abro camino.





















