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REGIÓN

"La gente entra aquí y se quita la mascarilla y cuando le decimos que se la tienen que poner, se enfadan con nosotros"

Roberto, dueño y camarero de Cafés Martínez, manifiesta su desconcierto en esta nueva normalidad. Bares y restaurantes intentan adaptarse a las formas de consumir de sus clientes.

Marta Montoya Miércoles, 08 de Julio de 2020 Tiempo de lectura:

 

Desde el 21 de junio, bares y restaurante intentan adaptarse a esta nueva normalidad en la que las tendencias y la forma de consumir de los clientes han cambiado notablemente. Ahora los locales de hostelería intentan ajustarse a las necesidades de su nuevo público y a la vez, sobrevivir económicamente, siendo uno de los sectores más afectados por la crisis del COVID-19.

 

Una de las medidas por la que se han decantado la mayoría de bares son por el servicio a domicilio. A pesar de que todos los restaurantes ya tienen permitido su apertura, la población aún sigue prefiriendo hacer estos pedidos para que le lleven la comida a casa que ir al propio local. Así lo cuenta Lorena Fernández, camarera, del restaurante La Mary en pleno centro de Murcia. “Desde el primer momento que se nos permitió abrir, se incorporaron los servicios de Delivery y Glovo, y, a día de hoy, los seguimos manteniendo ya que mucha gente lo sigue solicitando”. Además, añade que “han sido clave para seguir manteniendo las ventas del negocio”.

 

Por otra parte, el coronavirus ha apresurado otros procesos como es la digitalización. Café Drexco, en la Calle [Img #72369]Trapería, ha implantado nuevas medidas como cartas digitales a través de los códigos QR o los pagos por móvil. Además, dentro de la cafetería, han cumplido todas las medidas de seguridad; un cartel cada pocos metros recordando el protocolo de higiene o maniquíes sentados en mesas y apoyados en la barra para mantener el metro y medio de distancia de seguridad entre los clientes, son algunas de las normas por las que se han decidido. Asimismo, Ana Jiménez, trabajadora de Drexco durante 25 años, asegura que “con estas medidas se puede atender a mucha menos gente y por lo tanto, no se necesita tantos trabajadores”. En consecuencia, se han organizado nuevos turnos de trabajo para evitar aglomeraciones.

 

Respecto al número de usuarios diarios, Jiménez manifiesta que “nosotros tenemos suerte y contamos con clientes bastante fieles que vienen desde hace años a tomarse el café por las mañanas o el té de las tardes con sus amigas, y no han cambiado sus costumbres”. Aún así, reconoce que estás semanas ha ido mucha menos gente de lo habitual. “En especial, hemos notado una bajada de las personas mayores, que son las que más precauciones toman”, sentencia la trabajadora.

 

Otros de los locales que han percibido este cambio de confianza en los ciudadanos a la hora de acudir a los bares, es en Cafés Martínez, ubicado en la Plaza Santo Domingo. “Hay mucho desconcierto porque hay algunas medidas que a la gente no se les han explicado bien y nadie sabe exactamente que hay que hacer. Por ejemplo, la gente entra aquí y se quita la mascarilla y cuando le decimos que se la tienen que poner, se enfadan con nosotros. También pasa mucho con el baño, que la mayoría prefiere evitarlo o nos preguntan si se puede utilizar”, explica Roberto, dueño del bar, sobre el comportamiento y la desinformación de los consumidores que acuden al local. “La gente está confundida y para ser sincero, también lo estamos los propios trabajadores, por eso tomamos todas las medidas impuestas y más”.

 

De igual manera, asegura, aunque la cultura de los bares está muy afianzada en Murcia, esta situación sí que ha generado escepticismo y por lo tanto, un cambio en la forma de consumir. “Se pide mucho menos en las mesas de dentro y en la barra, todo el mundo prefiere las terrazas” declara Roberto. Pero en especial, se ha notado en el ticket de compra “viene la misma cantidad de gente y gasta menos dinero”. Aún así, hay costumbres que siguen manteniendo, pues todos los trabajadores confirman que el menú del día se sigue pidiendo con la misma frecuencia que antes de la pandemia.

 

Por su parte, el dueño de Cafetería Martínez, estima que lo que sucede es un problema social y que para que la experiencia sea satisfactoria tanto para las personas que acudan a los antros como para los propios trabajadores, debe haber una concienciación y respeto mutuo. “La gente que venga a los bares a consumir tiene que ser comprensible con la situación complicada en la nos encontramos camareros, cocineros, igualmente que los trabajadores de restaurantes y bares debemos seguir todas las normas que sean necesarias. Solo así lograremos que esta situación sea sostenible hasta que se encuentre una solución a esta crisis”, finalizó Roberto.

 

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