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El pensamiento está libre de impuestos

[Img #10666]Pero no la luz. La cita, que es del teólogo Martín Lutero, demuestra que sólo el pensamiento está libre de las continuas subidas de impuestos del Gobierno central. En medio de la crisis económica más dura de España en los últimos años, el ministerio de Industria incrementó a principios de año el recibo de la luz un 10%, mientras que el gas creció más de un 3%.
 
    Conviene aclarar que ante este panorama las compañías eléctricas se han convertido en aliadas del Estado para recaudar más a través del IVA. En concreto, un 18% más derivados de los impuestos de la electricidad. Mientras que las compañías engordarán hasta un 30% su beneficio en 2011.

    Pero ahora, en plena primavera, plantean una nueva subida para la denominada tarifa eléctrica de último recurso (TUR). En total, están acogidos a la TUR más de 20 millones de consumidores en España, en su mayoría hogares y pequeñas y medianas empresas.
 
    Al parecer, la propuesta de orden ministerial que Industria ha remitido a la Comisión Nacional de Energía para revisar las tarifas de acceso plantea una subida del 12,5% para la mayoría de los hogares y pequeños comercios, un 9% para el resto de los consumidores de baja tensión y un 2% para los grandes consumidores industriales.

    Los peajes de acceso, que retribuyen los costes regulados como el transporte, la distribución o las primas a las renovables, representan prácticamente la mitad de la TUR, la tarifa a la que pueden acogerse los usuarios con potencias inferiores a los 10 kilovatios desde el pasado mes de julio de 2009.

    Todos los indicadores económicos apuntan a que 2011 va a ser extremadamente complicado, con más recortes salariales. En donde los sueldos se verán congelados o disminuidos. Es decir, pinta un año azul oscuro casi negro, como la extraordinaria película dirigida por Daniel Sánchez Arévalo.
 
    La realidad es dura para el sector empresarial y, especialmente, para el sector turístico. Porque con vistas a la campaña de verano los hoteles y establecimientos de hostelería deberán renunciar al aire acondicionado y volver al abanico. O, por qué no, al pai-pai. Ya que, como saben, se fabrica en China y puede estar confeccionado a base de papel o plástico. Todo vale con tal de salvar la facturación de Semana Santa y las vacaciones de verano.

    Porque desde que el Gobierno llegó al poder el precio de la luz en los hogares españoles se ha incrementado en más de un 40%, mientras que en la industria el incremento acumulado supera el 80%. Todo ello en un período en el que el precio que se paga por la electricidad en el mercado mayorista se mantenía, con altibajos, estable.

    Está claro que debemos afrontar el problema con la calculadora en la mano, porque el uso de la energía es clave para el desarrollo de la actividad económica. Obviamente, una electricidad barata es uno de los factores determinantes de la productividad en el trabajo, por lo que determina la posibilidad de sostener los salarios un año más.
 
    Pero, ¿qué está pasando? ¿Qué fue del liderazgo renovable? Es verdad que la crisis económica ha derivado en una crisis de la energía solar, pero el sueño de las energías renovables se ha difuminado mes a mes, año a año. Las subvenciones a las energías 'verdes' han caído por su propio peso, y han ocasionado un grave déficit a las administraciones públicas.
 
    Quizá deberíamos plantearnos que el actual ritmo de consumo de energía es difícil de asumir, y todos tengamos que renunciar al bienestar al que estamos acostumbrados. Más allá de apagar simbólicamente todas las luces de nuestros hogares un par de veces al año. De este modo, habrá de abanicarse en verano y apretujarse en invierno. Y, como todavía se hace en el litoral de la Región, enfriar los melones en la orillita de la playa. A veces, volver a los orígenes no significa retroceder.

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