
Alejandro Hidalgo (Murcia, 1998) es un estudiante de biología y una persona súper inquieta a la que le encanta viajar. Su pasión por la moda y la sostenibilidad le llevó a emprender, en el verano de 2018, un proyecto que cambiaría su vida. Con la ayuda de su hermano pequeño, Miguel, y de su amiga, María Ortuño, consiguieron construir una marca de ropa que hoy conocemos como ‘Culture Clothing Brand’. La ilusión y las ganas de poder concienciar a la gente sobre el cuidado del medioambiente hicieron que este proyecto saliera adelante, a pesar de no obetner rédito alguno, más que satisfaccion personal.
¿Cuándo y cómo surgió la idea de crear una marca de ropa?
Surgió en el verano de hace 2 años. Yo siempre he buscado marcas de ropa con un estilo que me gustase, pero que hubiesen tenido en cuenta el comercio justo y ecológico. Y todo lo que encontraba que cumpliese esos requisitos, el estilo era más hippie y no me gustaba para vestir. Entonces estuve un año dándole vueltas, haciendo alguna camiseta para mí y mis amigos y al final decidí que como no encontraba lo que iba buscando, podía crearlo yo miso. Estaba de viaje en Australia con mi hermano y durante los tres meses que estuve allí empecé a darle forma al proyecto, a darle un nombre y crear un logotipo. A los pocos meses de volver a España saqué la primera colección.
¿Te costó mucho empezar?
Al principio parece que no cuesta tanto porque tienes mucha ilusión y te crees que todo va a ser muy bonito. Empiezas con muchas ganas y entusiasmo y no te das cuenta del esfuerzo que estás haciendo. Pero sí, al principio te equivocas en muchas cosas, que tienes que aprender con el paso del tiempo. Yo, por ejemplo, me metí en el mundo de la moda sin tener ni idea de nada. Pero como tenía mucha ilusión y muchas ganas lo disfruté.
¿La inversión inicial fue muy grande?
Tuve que invertir todos los ahorros que tenía desde que era pequeño y pedirle a mi padre dinero. Se empieza con lo que se puede. Luego te crees que te vas a mantener tú solo pero tienes que volver a pedirle dinero a tu familia. Ahora ya estoy pagando lo que al principio necesité de dinero y va un poco mejor la cosa, pero todavía no me da beneficios económicos. Ahora mismo lo hago más por placer que por ganar dinero.
¿Cómo te has abierto un hueco en el mercado de la moda?
Tengo que dar gracias a Gregorio, que es el dueño de la tienda de Metrics, donde estábamos vendiendo físicamente hasta ahora, solo que con lo del coronavirus este verano está cerrada. Él me apoyó desde el principio con el proyecto y me dijo que si lo sacaba, podía hacerme un hueco en su tienda. Y gracias a ello es con lo que hemos sobrevivido estos dos años, porque es donde más gente nueva nos ha podido conocer, a parte de las redes sociales.
¿Has conseguido más ventas en la tienda física que online?
Sí, definitivamente sí. Ahora mismo con la cuarentena parece que la gente solo compra online, pero hasta entonces casi todas las ventas han sido en la tienda física de Metrics.
¿Tienes pensado abrir una tienda propia en la Región?
Eso sería todo un sueño. Pero supongo que es una cosa que todavía queda lejos. A lo mejor de aquí a diez años si seguimos en pie y nos va bien la cosa, podría ocurrir. Pero, de momento, es un sueño.
¿Por qué es tan importante para ti que las prendas sean ecológicas?
Son mis principios y es lo que yo quería plasmar en las prendas. La marca es algo personal y quiero que mis ideales, incluso mis estados de ánimo en una época determinada, se vean reflejados en la ropa. No podía hacerlo de otra manera, la ecología tenía que estar implícita en la marca de ropa, porque es mi huella y es la única manera de concienciar a la gente.
¿Qué quieres transmitir con este tipo de ropa a la gente?
Mi principal intención es enseñarle a la gente que vestir algo ecológico y de comercio justo no implica ser friki o el más hippie de clase. Puedes ser el más guay y al mismo tiempo estar haciendo las cosas bien, porque la idea esa de que tienes que ser un malo para poder vestir como el guay de clase es una auténtica tontería. Hasta el más de guay de clase puede hacer las cosas bien, incluso vistiendo. Eso es lo que yo quería transmitir, la sostenibilidad en la moda es cosa de todos, no solo de los frikis.
¿Cuáles son tus objetivos de cara al futuro?
Vender a nivel nacional y tener puntos de venta en otras ciudades. Como estamos vendiendo en Metrics, pues estar también en otras tiendas por España. Que se conozca la marca y ser un referente, aquí en Murcia, de ropa para jóvenes. Y más largo plazo, montar una tienda en la Región sería una locura.
¿Cómo pretendes llegar a más partes de España?
Como hasta ahora, preguntando, moviéndome, sin vergüenza, sin miedo a que te digan que no y probando. Así es como he llegado hasta donde estoy y supongo que seguiré igual, a ver hasta dónde llegamos.
¿Cómo diseñas la ropa? ¿Qué te inspira?
La ropa la diseño yo y no hay nada en particular que me inspire, supongo que las situaciones que vivo influyen. Por ejemplo, estuve un año viviendo en Taiwán y me sentí muy identificado con esta cultura. De ahí salió la inspiración para la última colección que sacamos hace poco. Dependiendo del momento me puede inspirar una cosa u otra, no hay nada en particular para ponerme a diseñar.
¿El logo tiene alguna relación con el tema ecológico o algún significado especial?
El logo es un diagrama floral de una rosa. Yo estudio biología y cuando estudias una flor, dibujas de forma esquemática cuántos pétalos tiene y de ahí saqué la idea. Luego la diseñé de una manera más artística, para que quedase más estético. Este diagrama floral representa la parte de la cercanía a la naturaleza. Además, la rosa me ha parecido siempre un símbolo muy chulo que ha estado presente en todas la formas de cultura y arte, tanto de poesía como de pintura o música.
¿Te cuesta mucho producir una prenda?
Sí, de hecho hay veces que el margen de beneficios ha sido prácticamente nulo, porque el coste de producción es muy alto y los precios de venta a los que debemos ajustarnos son bastante bajos. Sobre todo ahora que las cantidades que producimos son muy pequeñas. No es lo mismo producir 100 camisetas que 10. Supongo que en un futuro bajarán los costes de producción y todo será un poco más asequible. Pero ahora mismo sale bastante caro producir las prendas. Pero es el principio y hay que hacer un pequeño esfuerzo.
¿Crees que existe responsabilidad social entre los clientes en cuanto al tema ecológico?
De mis clientes hay una parte que eso sí lo tienen bastante presente y es lo que les empuja a terminar comprando alguna de nuestras prendas, pero también hay otra parte que simplemente les gusta la ropa y deciden comprarla sin tener tan en cuenta esto. Me parece más interesante que me compre este último tipo de gente porque es alguien que, por ejemplo, se compraría una camiseta en Zara y en vez de elegir cualquier otra marca, elige la mía. Además, sin saberlo están ayudando al medio ambiente, al mismo tiempo que compran algo que les gusta. Esto es algo que me da satisfacción. Un cliente que me compre porque tiene una conciencia social y medioambiental también está súper bien, pero lo otro es más reconfortante porque he cambiado a alguien.








