
Esto de caminar por un tránsito de baldosas amarillas y no poder descaminar, te deja el recuerdo de pasos en diferentes etapas y compañías. Hubo un libro que venía dentro de otro libro, sería como una vida dentro de otra vida. Hablaba de la mochila que llevas en la vida. La mochila en si no pesa, pesa lo que llevas dentro. Aunque hay pesos que te hacen levitar y otros que siendo plomizos te lastran el ritmo constante y sin retorno de cada paso en este camino que no bromea con tantos paisajes.
Podríamos hablar de nuestra mochila un día y otro, hablar de lo importante que es ser sherpa, siendo materia para dos columnas. Esta habla sobre caminar por cada baldosa amarilla y es una increíble emoción, se llama vivir.
En la mochila vamos metiendo regalos que nos quitan peso y metemos cargas que no son regalo. Algunas cargas no son nuestras, las heredamos o nos la meten en la mochila sin avisar. Es lo que te imponen desde el día que abres los ojos y no lo sabes, simplemente porque es la normalidad donde aprendes a caminar. Qué bueno sería volver a ese paso y deshacer, pero no tenemos esa opción, la que si tenemos es la de dar el paso siguiente y ser quién eres para estar como estás.
En el momento que vas vaciando tu mochila, resortes antiguos aparecen con más beligerancia. Pero viste la oportunidad. Has caminado y ahora te permites caer, pero eres un luchador que hinca rodilla con pecho al airé, decir soy yo. Soy quien ves y lo que no ves es lo que no hay, te levantas o dejas que te levanten. Y nace una nueva rutina preferida y ves que fuera del camino establecido hay nuevas sendas. Mirando con los ojos abiertos y la boca desencajada ves que el nuevo camino te regala un paisaje diferente.
Puedes caer y puedes levantar, caer para que te levanten y saber levantar. En el momento que caes tu mochila esta pesada, te levantas con más o menos habilidad y al cerrar un día saboreas que en tu mano queda aquello que tu metes en la mochila para la siguiente etapa. Un nuevo día una nueva oportunidad. Eres quien ves y al caminar ligero, disfrutas de tu paisaje, saboreas quien te rodea en este mundo tuyo que habitan los afortunados; tener a tu espalda a alguien que te cuida y enseña a cuidarte que no te exige y te comparte como no exigirte tus miedos los comparte para repartir la carga.
El camino se trata de caminar, digo yo, porque nadie ha editado el manual de la vida aún. Y en ese caminar, en ese viaje que compartimos con uno mismo tenemos muchas opciones. Caminar ligero es lo que más divertido hace el descanso. En ese camino de baldosas amarillas, consciente de ti y quien eres llegaran las pendientes, donde una mano amiga te tiende una mano. Al mirar atrás, ves que has perdonado tu pasado y no lo llevas en tu mochila, solo le dejas que vaya a tu lado porque el pasado te ha definido quien eres y cómo eres.
Habrá días que el comienzo nace cansado y has pasado una noche de saltos y tu sherpa te agarre del asa la mochila para dar sabor a “te cuido”, “no te exijas”, “no tengas miedo de más”. Esas piedras que en columnas previas hemos visitado fugazmente en nuestros viajes compartidos, nuestro sherpa es parte de nosotros, de nuestra timonel.
Si, en la mochila llevamos todo. Todo es todo. Desde una amistad serendipia, hasta las eternas dudas sobre uno mismo, pasando por nuestros límites mentales que nos hacen inconscientes competentes. Y al quitar una carga vemos que pesa menos y al pesar menos vemos que hay espacio para experiencias únicas y no nos exigimos siempre ir por el camino correcto, pero equivocarse es fantástico, de todo se aprende y te define como persona en tu hoy.
Nuestra mochila es nuestra y la llevamos nosotros…el sherpa o los sherpas son personas que te acompañan y te suman en el paso a paso y si, tú eres también sherpa.
¡Y es cuando eres tú! Cuando tu mochila va ligera, sientes que caminar es disfrutar del viaje y charlas contigo mismo. En un alto del camino miras a tu alrededor y ves personas singulares sin nada en común salvo lo que te valoran…recuerdas que eres quien define tu entorno y tu entorno te define a Ti. No caminas solo, sino con una compañera al lado o a la espalda que te da ese regalo de compartir las dudas infinitas.
Guepalam, siguen los pasos y seguimos aprendiendo…este camino comenzó en ABJ Radio con nuestro “universo y vida” y hoy sigue siendo un constante disfrute el recordar y disfrutar del legado.
Gracias por este viaje compartido, nos vemos en septiembre.


