Tratamiento crónico
Con una fuerte subida semanal de nuestro Ibex (+ 2,3%), subidas suaves en las Bolsas europeas ( el Eurostoxx 50 subió un 0,3% y el Dax el 0,5%) y recortes semanales muy suaves en el S&P y en el Dow Jones, la idea con la que terminábamos el comentario anterior de unos mercados estables o con ligeras alzas semanales se ha cumplido.
Pero lo interesante de la tercera semana de junio no ha sido la evolución de las Bolsas, sino la aproximación a los grandes problemas pendientes que han hecho tanto los líderes políticos, reunidos en el G20, como los Bancos Centrales. Una aproximación que nos conduce a pensar en la idea de un tratamiento de esos problemas dosificado en el tiempo, o, si se quiere, en lo que en términos médicos se llama " cronificar" la enfermedad, es decir, frenar su avance y transformarla en algo con episodios crónicos que necesitan especial asistencia. La idea es establecer unos mecanismos de emergencia que se puedan utilizar en las fases agudas, para evitar que el enfermo corra riesgo o padezca un dolor excesivo, confiando en que en las fases de reposo las causas profundas del mal vayan remitiendo.
Los mecanismos de emergencia para las fases agudas son sobre todo monetarios y por eso el papel de los Bancos Centrales sigue siendo esencial, como hemos visto esta semana a ambos lados del Atlántico. En Estados Unidos la FED anuncio el pasado miércoles que dará continuidad a la operación twist, reconociendo que la economía americana sigue débil y todavía no puede prescindir de los cuidados intensivos. En Europa, el BCE flexibilizó el viernes pasado las exigencias de los colaterales de sus préstamos dando así un alivio inmediato a los Bancos. Es obvio que los mayores beneficiarios de la medida son los Bancos españoles y por ello el viernes se dispararon al alza pese a las rebajas generalizadas de rating. En la sesión del viernes el Ibex 35 subió un 1,5% mientras el Dax bajo un 1,3%. Bien es verdad que en el año el Ibex todavía baja un 20% en tanto que el Dax sube más de un 6%.
Se ha avanzado, por tanto, en el tratamiento de choque, pero los temas de fondo siguen pendientes. Los debates en el G20 y la reunión del viernes de los cuatro líderes principales, muestran una zona euro bloqueada entre dos modelos de pensamiento muy diferentes, por un lado el de Alemania y por otro el de todos los demás. Por eso, a pesar de que la economía de la eurozona sigue muy débil (IFO en mínimos de dos años, PMIs a la baja, recesión en varios países miembros,....) no podemos esperar nada importante de la cumbre del próximo 28 de junio.
En la cumbre del 28 se hablará de unión bancaria, pero sin adoptar las medidas necesarias para dicha unión, y sin avanzar en una unión política y fiscal que, hoy por hoy, de verdad, no quiere nadie, aunque los motivos del rechazo sean totalmente distintos para unos y para otros.
Esto lleva a un proceso largo y lleno de riesgos de ruptura por el camino, pero hay que desengañarse, no hay otra opción, dada la compleja estructura política de la euro zona. En ese proceso unos parten con mejores cartas y otros partimos con peores cartas, pero todos tenemos capacidad para jugarlas de la mejor manera posible. Eso si, jugarlas bien requiere una inteligencia grande, no es un reto fácil.
A lo largo del proceso, y como es un camino lleno de riesgos de ruptura y hoy por hoy nadie quiere la ruptura, iremos viendo mejoras técnicas. Una de ellas, a nuestro juicio, es la propuesta de Monti esta semana de que los Fondos europeos de estabilización, sobre todo el ESM, intervengan en los mercados secundarios comprando deuda de los Tesoros en dificultades, con apoyo y con delegación de gestión al BCE, pero de forma que esos Tesoros sigan haciendo emisiones en los mercados primarios aunque sea a tipos elevados, para no quedarse fuera del circuito de los mercados.
Esta propuesta tiene varias ventajas, una de ellas es que fuerza a los diversos Gobiernos a seguir con sus reformas estructurales y con sus ajustes, ya que deben colocar papel en los mercados. Otra es que no altera la prelación crediticia entre los distintos tenedores. La tercera es que, aunque haya que pagar un tipo alto para colocar deuda, es mejor estar en los mercados que no estarlo, como se ha visto con el Tesoro español esta semana. Lo que es mortal es quedarse fuera de mercado y esa expulsión del mercado es uno de los fallos mayores del modelo de rescate a la griega que hasta ahora se ha practicado.
La expectativa de que la cumbre de junio puede avanzar en la unión bancaria puede dar lugar a una semana nuevamente tranquila y ese sería nuestro escenario básico para el tramo final de junio.
También apoyan los indicadores. El petróleo sigue a la baja, habiendo caído el brent por debajo de los 90 dólares/barril. El futuro del S&P esta moviéndose entre los 1.300 y los 1.350 puntos, y de momento no está en zona de peligro. El euro dólar esta en torno a 125, el bund alemán ha seguido cayendo esta última semana, lo que evidencia un menor temor a la ruptura del euro, la caída del crudo alivia a la economía productiva, y los Bancos Centrales siguen ahí, dispuestos a dar asistencia crónica al enfermo. Todo esto ayuda, aunque siga la inacabable incertidumbre de la zona euro.
Muchos analistas y gestores, tal vez por el recuerdo del pasado agosto, opinan que estamos a las puertas de movimientos bruscos, ya sea a alza o ya sean a la baja. Nuestra opinión es más bien la contraria. Pensamos en un escenario básicamente tranquilo en verano, con los temas pendientes sin resolver, pero sin que los mercados reclamen soluciones urgentes a los mismos. Toca un poco de tranquilidad aunque los choques de trenes vendrán, ya sea a fines de 2012 o como muy tarde en el 2013.
También vemos tranquilidad en la semana de cierre del semestre, con una nueva cumbre europea que no dará lugar a acuerdos realmente importantes (¿donde quedó el grand bargain con el que se soñaba en la cumbre de octubre de 2011?) pero que seguro que irá acompañada del aparato de propaganda habitual para convertir en un aparente éxito la reunión. Una propaganda que necesita vender también que los mercados están de nuevo en calma, aunque sea una calma momentánea.
Otros artículos de Juan Carlos Ureta
Pero lo interesante de la tercera semana de junio no ha sido la evolución de las Bolsas, sino la aproximación a los grandes problemas pendientes que han hecho tanto los líderes políticos, reunidos en el G20, como los Bancos Centrales. Una aproximación que nos conduce a pensar en la idea de un tratamiento de esos problemas dosificado en el tiempo, o, si se quiere, en lo que en términos médicos se llama " cronificar" la enfermedad, es decir, frenar su avance y transformarla en algo con episodios crónicos que necesitan especial asistencia. La idea es establecer unos mecanismos de emergencia que se puedan utilizar en las fases agudas, para evitar que el enfermo corra riesgo o padezca un dolor excesivo, confiando en que en las fases de reposo las causas profundas del mal vayan remitiendo.
Los mecanismos de emergencia para las fases agudas son sobre todo monetarios y por eso el papel de los Bancos Centrales sigue siendo esencial, como hemos visto esta semana a ambos lados del Atlántico. En Estados Unidos la FED anuncio el pasado miércoles que dará continuidad a la operación twist, reconociendo que la economía americana sigue débil y todavía no puede prescindir de los cuidados intensivos. En Europa, el BCE flexibilizó el viernes pasado las exigencias de los colaterales de sus préstamos dando así un alivio inmediato a los Bancos. Es obvio que los mayores beneficiarios de la medida son los Bancos españoles y por ello el viernes se dispararon al alza pese a las rebajas generalizadas de rating. En la sesión del viernes el Ibex 35 subió un 1,5% mientras el Dax bajo un 1,3%. Bien es verdad que en el año el Ibex todavía baja un 20% en tanto que el Dax sube más de un 6%.
Se ha avanzado, por tanto, en el tratamiento de choque, pero los temas de fondo siguen pendientes. Los debates en el G20 y la reunión del viernes de los cuatro líderes principales, muestran una zona euro bloqueada entre dos modelos de pensamiento muy diferentes, por un lado el de Alemania y por otro el de todos los demás. Por eso, a pesar de que la economía de la eurozona sigue muy débil (IFO en mínimos de dos años, PMIs a la baja, recesión en varios países miembros,....) no podemos esperar nada importante de la cumbre del próximo 28 de junio.
En la cumbre del 28 se hablará de unión bancaria, pero sin adoptar las medidas necesarias para dicha unión, y sin avanzar en una unión política y fiscal que, hoy por hoy, de verdad, no quiere nadie, aunque los motivos del rechazo sean totalmente distintos para unos y para otros.
Esto lleva a un proceso largo y lleno de riesgos de ruptura por el camino, pero hay que desengañarse, no hay otra opción, dada la compleja estructura política de la euro zona. En ese proceso unos parten con mejores cartas y otros partimos con peores cartas, pero todos tenemos capacidad para jugarlas de la mejor manera posible. Eso si, jugarlas bien requiere una inteligencia grande, no es un reto fácil.
A lo largo del proceso, y como es un camino lleno de riesgos de ruptura y hoy por hoy nadie quiere la ruptura, iremos viendo mejoras técnicas. Una de ellas, a nuestro juicio, es la propuesta de Monti esta semana de que los Fondos europeos de estabilización, sobre todo el ESM, intervengan en los mercados secundarios comprando deuda de los Tesoros en dificultades, con apoyo y con delegación de gestión al BCE, pero de forma que esos Tesoros sigan haciendo emisiones en los mercados primarios aunque sea a tipos elevados, para no quedarse fuera del circuito de los mercados.
Esta propuesta tiene varias ventajas, una de ellas es que fuerza a los diversos Gobiernos a seguir con sus reformas estructurales y con sus ajustes, ya que deben colocar papel en los mercados. Otra es que no altera la prelación crediticia entre los distintos tenedores. La tercera es que, aunque haya que pagar un tipo alto para colocar deuda, es mejor estar en los mercados que no estarlo, como se ha visto con el Tesoro español esta semana. Lo que es mortal es quedarse fuera de mercado y esa expulsión del mercado es uno de los fallos mayores del modelo de rescate a la griega que hasta ahora se ha practicado.
La expectativa de que la cumbre de junio puede avanzar en la unión bancaria puede dar lugar a una semana nuevamente tranquila y ese sería nuestro escenario básico para el tramo final de junio.
También apoyan los indicadores. El petróleo sigue a la baja, habiendo caído el brent por debajo de los 90 dólares/barril. El futuro del S&P esta moviéndose entre los 1.300 y los 1.350 puntos, y de momento no está en zona de peligro. El euro dólar esta en torno a 125, el bund alemán ha seguido cayendo esta última semana, lo que evidencia un menor temor a la ruptura del euro, la caída del crudo alivia a la economía productiva, y los Bancos Centrales siguen ahí, dispuestos a dar asistencia crónica al enfermo. Todo esto ayuda, aunque siga la inacabable incertidumbre de la zona euro.
Muchos analistas y gestores, tal vez por el recuerdo del pasado agosto, opinan que estamos a las puertas de movimientos bruscos, ya sea a alza o ya sean a la baja. Nuestra opinión es más bien la contraria. Pensamos en un escenario básicamente tranquilo en verano, con los temas pendientes sin resolver, pero sin que los mercados reclamen soluciones urgentes a los mismos. Toca un poco de tranquilidad aunque los choques de trenes vendrán, ya sea a fines de 2012 o como muy tarde en el 2013.
También vemos tranquilidad en la semana de cierre del semestre, con una nueva cumbre europea que no dará lugar a acuerdos realmente importantes (¿donde quedó el grand bargain con el que se soñaba en la cumbre de octubre de 2011?) pero que seguro que irá acompañada del aparato de propaganda habitual para convertir en un aparente éxito la reunión. Una propaganda que necesita vender también que los mercados están de nuevo en calma, aunque sea una calma momentánea.
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