
El pasado 15 de agosto se celebró una boda en Murcia en la que el novio ha resultado ser positivo de COVID-19, por lo que todos los asistentes se encuentran en cuarentena y se les están realizando las pruebas pertinentes. Además, el Ayuntamiento de Murcia ha procedido a la desinfección de los alrededores del local donde se realizó la celebración.
Ricardo Cortés es uno de los invitados que asistió a dicha ceremonia por lo que siguiendo las recomendaciones de Sanidad tiene que hacer cuarentena y no acudir a su centro de trabajo. Al comunicarlo a la empresa en la que trabajaba se procedió a su despido por "falta de productividad" tal y como informaba el trabajador en la SER.
"Comuniqué a la empresa que había estado en la boda y me despidió inmediatamente" aseguraba Ricardo en declaraciones a la SER de Murcia, quien añadía que "ya he contactado con mi abogado y él está con los trámites pertinentes para este tipo de casos".
En esta situación queda averiguar si el despido es procedente por un motivo real como se alega en la carta de despido, o si por el contrario se trata de un despido improcedente tal y como afirma dicho trabajador, donde habría un procedimiento de demandas hacia la empresa por acometer dicho acto, ya que no se permite despedir a un trabajador por contraer una enfermedad ni mucho menos por ser un caso posible de COVID-19.



