
Ni las rebajas ni el turismo han impulsado este verano las ventas de los pequeños comercios de la Región de Murcia que observan cómo la crisis económica derivada del COVID-19 ha afectado de forma crucial a sus negocios.
El quinto barómetro publicado por la Asociación de Trabajadores Autónomos indica que más del 70% de los autónomos se plantea cerrar o reducir plantilla en caso de un nuevo confinamiento, el 35% considera que podría ser el cierre definitivo de su negocio. Además, 8 de cada 10 autónomos, el 79,5%, aseguran que la facturación de su empresa se ha visto reducida respecto a la del año anterior.
Algunos propietarios de los pequeños establecimientos del centro de Murcia reflejan esta perspectiva negativa, como es el caso de la dueña de la joyería Ziba que manifiesta que “el verano está siendo horroroso, solo he vendido 24 euros esta semana”. Desde que permitieron abrir los negocios no han dejado de descender los clientes y se han mantenido los gastos de esta tienda. “Mis ahorros están desapareciendo y al final tendré que cerrar”, lamenta la propietaria.
Además, insiste en que su sector ha sido especialmente castigado por la crisis. “Desde el primer momento lo demonizaron, pues han hecho creer que las pulseras o los anillo son fuentes de contagio”. A lo que añade que esa no es la solución: “Hay que concienciar a la gente a que sea responsable, no meterle miedo para que no consuman”.
Por esta razón, aparte de seguir el protocolo sanitario requerido, como el uso de bolsas para probarse las pulseras y complementos, ha intentado adaptarse a todas las necesidades de sus clientes. “Hay que dar opciones a los consumidores y transmitirles confianza, por eso he comprado una máquina higienizante y lo desinfecto todo delante de los clientes, además, he aumentado el tiempo de devolución del producto”, comenta.
Otro negocio afectado es el de José, contable de la mercería Amorós, que augura “una crisis muy grave”. Los trabajadores de este comercio no se han ido de vacaciones este año por dos motivos: “El primero es que económicamente no nos lo podemos permitir, y el segundo es que hay que tener precaución, ya que, si cualquiera se enferma, tendríamos que cerrar y estar de cuarentena”, Por esta razón, José explica que “una cosa es contagiarte en el trabajo y otra porque te has ido de vacaciones una semana”.
Aunque asegura que “los dos meses cerrados no se recuperan” y que han perdido meses muy fuertes de ventas, ya que se han cancelado las celebraciones de Semana Santa y la Fiesta de Primavera, esta pequeña empresa cuenta con clientes fieles con los que está consiguiendo mantener las ventas. “Esta mercería lleva dando servicio más de 100 años y los consumidores nos han respetado”.
Por otra parte, Lola Inglés, propietaria de la tienda de ropa LOSANZ, que tiene una empleada en ERTE, afirma que “los autónomos tenemos que esforzarnos el triple para vender ahora”. También considera que algunos compradores están apostando por las tiendas pequeñas, ya que transmiten más confianza que las grandes superficies. “El trato que le hemos dado a los clientes nunca ha sido el mismo pero con el coronavirus les prestamos mayor atención”. Como estrategia va a prolongar las rebajas durante más tiempo: “voy a mantener los precios especiales para animar a la gente a comprar”.
Asimismo, Lola muestra su enfado con el Gobierno, pues “no ha recibido ninguna ayuda” y critica cómo está gestionando el post confinamiento. “Entre todos los rebrotes por parte de los jóvenes por el ocio nocturno y las pateras que están llegando a la Región, preveo un mal futuro”, declara. “Yo cogería a los inmigrantes y los metería en un autobús dirección a Madrid a la casa de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, que, por cierto, están de vacaciones... ¿tú te crees que se van a preocupar por los autónomos?”
Por esta razón, la dueña de LOSANZ asegura que la “dejadez del gobierno, la irresponsabilidad de los ciudadanos y la decisión de muchos negocios de cerrar” va a llevar a este sector a la peor crisis economica de los últimos tiempos.





