El Director de Responsabilidad Social
¿Quién asesinó a los marqueses de Urquijo? Aunque el caso sigue siendo un crimen perfecto pendiente de resolver, la policía centro sus investigaciones en el círculo familiar del matrimonio: los interesados. ¿Cuál es la mayor amenaza a la que se puede enfrentarse una hoy en día? Hágale caso a la policía o, en su caso, a su director de Responsabilidad Social (DIRSE).
La Responsabilidad Social constituye una interpelación a la importancia de la gestión de los grupos de interés en las organizaciones. Es una forma de implementar un análisis de riesgos de los interesados internos: accionistas, directivos y trabajadores; así como de los externos: proveedores, clientes, competencia, sindicatos, sociedad civil, gobiernos…etc.
No se distraigan con cuentos chinos, los departamentos de RSE suelen poner el foco en la gestión de la reputación corporativa, la estrategia reputacional, las relaciones institucionales, el posicionamiento de marca y la gestión de la influencia porque “si no estás entre los comensales, formas parte del menú”.
Se trata de recabar información entre los interesados para utilizarla como munición para el cambio. Por ejemplo, cuando las Administraciones Publicas incluyen cláusulas sociales y medioambientales en los contratos públicos lo que realmente están haciendo es condicionar la estrategia empresarial, alineándola con la “Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas” y el Plan de Acción Nacional de Empresas y Derechos Humanos, haciendo buena la máxima de que al primero que amarra no le falta cuerda.
En esta misma línea de pensamiento son las empresas las que buscan información en sus clientes internos y externos para protegerse de sí mismas. Aquí es donde aparecen nuevas herramientas como el compliance laboral y el compliance penal. El primero se centra en la prevención, incluidos los delitos contra la Seguridad Social y, el segundo, es un plan de prevención de incumplimientos laborales incluyendo infracciones administrativas. Se trata de aportar seguridad en todos y cada uno de los procesos, a través de protocolos desarrollados a medida en base al flujo diario de relaciones con los interesados de dentro y de fuera.
Hay quienes dan un paso más y se sumergen en la inteligencia corporativa para transformar las amenazas en oportunidades a través de las herramientas de Business Intelligence. Lamentablemente, algunos siguen confundiendo la inteligencia con el espionaje industrial y las churras con las merinas.
Afinando un poco más las cuerdas de la RSC, en lo que sería un ajuste fino, la RSC es una herramienta eficaz para la transformación digital e internacionalización de las empresas. En la era de la revolución digital las empresas compiten a nivel global. Si tu producto tiene éxito en España ¿por qué no estás en otros países? ¿Por qué no desarrollas otros mercados? ¿Uno de tus frenos es la logística? No hay mercados imposible si hay soluciones a medida. Eso sí, con ética y responsabilidad.
El común denominador de todas estas caras de la RSC es, como afirma Esther Trujillo, la diplomacia corporativa, o el arte de las decisiones compartidas: es menos arriesgado reconocer nuestros puntos débiles que encontrarse con un grupo de activistas con pancartas a las puertas de nuestra sede corporativa. Hablamos de potenciar las relaciones a largo plazo, la sombra del futuro en la relación con nuestros interesados basadas en la verdad, la confianza, la cercanía y la honestidad. O como afirmó Mariano Barbacid: “Si la excelencia le parece cara, pruebe con la mediocridad”.
Si usted ha llegado hasta aquí, conviene decir que no conviene confundir los instrumentos con los fines. Que la Responsabilidad Social no deja de ser una herramienta y que los fines vienen enumerados en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible: 1. Poner fin a la pobreza, 2. Hambre cero, 3. Buena salud, 4. Educación de calidad, 5. Igualdad de género, 6. Agua limpia y saneamiento, 7- Energía asequible y sostenible, 8. Trabajo decente y crecimiento económico, 9. Industria, innovación, infraestructura, 10. Reducir desigualdades, 11. Ciudades y comunidades sostenibles, 12. Consumo responsable y producción, 13. Acción climática. 14. Vida Submarina, 15. Vida en la tierra, 16. Paz, justicia e instituciones fuertes y 17. Alianzas para conseguir estos objetivos…
Alianzas como la que hemos generado entre la Cátedra Internacional de RSC de la UCAM y Murcia Economía para apoyar a las organizaciones en su camino para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como su propia sostenibilidad.
No es fácil, pero contaremos con la ayuda de nuestros alumnos egresados que –como Directores de RSC- ocupan un papel central en las más importantes empresas de la Región de Murcia. En sólo tres promociones hemos formado a más de 100 Directores de Responsabilidad Social liderando el sector a nivel nacional.





















