
El Ministerio de Sanidad fijará el reparto de los 2.000 rastreadores militares que ya empiezan a pedir las comunidades autónomas: Murcia, la Comunitat Valenciana, Cantabria y la ciudad autónoma de Melilla ya han expresado su intención de contar con unos efectivos que Defensa está preparada para mandar de inmediato.
El departamento que dirige Margarita Robles ha presentado este jueves el plan de refuerzo al rastreo de la COVID-19, al que las autonomías se podrán suscribir previa solicitud al Ministerio de Sanidad, que evaluará las necesidades y trasladará la petición concreta a Defensa.
La Generalitat Valenciana y Murcia han anunciado que solicitarán la colaboración de 150 y 60, respectivamente, de los 2.000 rastreadores militares, mientras Cantabria no ha concretado cuántos requerirá, y Cataluña se ha mostrado abierta a solicitarlos más adelante si los necesita. También Galicia y la Comunidad de Madrid han mostrado interés.
El presidente de Melilla, Eduardo de Castro, ha enviado una carta al Ministerio de Defensa para pedir una ayuda que "vendría a aliviar la carga de trabajo" que sostiene su administración ante el aumento "exponencial" de contagios.
El perfil del rastreador
La gran mayoría son personal sanitario (médicos, enfermeros, psicólogos y técnicos en emergencias), que, en muchos casos, han participado en diferentes misiones y operaciones relacionadas con pandemias y han sido rastreadores en el ámbito militar.
Además de ser especialistas en sanidad, tienen conocimientos de ofimática y capacidad para utilizar aplicaciones móviles como Radar COVID. Y lo más importante: habilidades sociales y de comunicación.





