Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

ENTRE TÚ Y YO

SERenDIpia

Juan Vila Lunes, 07 de Septiembre de 2020 Tiempo de lectura:

 

¡Espera! ¿Qué está pasando?¿Cómo es esto?

 

Te ves tomando una bebida caliente o sentado en un columpio, en ese momento sin buscarlo ni pensarlo abres los ojos y estás en casa. El significado de casa es el que le damos al jugar al “pilla pilla”, no parabas de correr en un espacio minúsculo y cuando necesitas parar y descansar, decías… "caaasa". No es momento de debatir sobre las reglas de casa y es momento de viajar al momento que abres los ojos y te ves, la ves… os veis.

 

No lo has buscado, ni lo has pensado, nace como un pellizco travieso en la espalda que te hace recomponerte y no saber decir… Nace en un té que añade un rumbo indefinido a la palabra que trae otra palabra y así hasta nacer conversaciones. Vives los días, las horas… pasa el tiempo, subiendo y bajando las intensidades de las conversaciones. Como si tuviera un manual de ti con experiencias compartidas; te regala experiencias que te complementan y regalan unas piezas de rubik que se habían perdido y ahora llegas a encajar…

 

"Encuentras sin buscar y encima es la ostia" sería la definición de calle para serendipia. Viajemos con ella al momento que lo vives y para a saborearlo, ese sabor no termina y poco a poco como un caramelo de los caros, vas deleitando, el sabor es especial. El momento de inicio es justo ese momento, ni antes ni después.

 

Te da un golpe que te quita el aire y tardas en respirar y el tiempo que no respiras flotas… Te nacen preguntas, dudas infinitas, exigencias que vienen enviadas por miedo. Control de algo que no conoce esa variable.

 

Viajamos a un momento de palabras sin rumbo, miradas que ven en ti y hasta sin mirar sabes que estas en casa, serendipia amistad, serendipia experiencia, serendipia vivir… son momentos mágicos cuando los descubres y dejas de poner normas de cuándo y cómo… La amistad no entiende de géneros, tiempo, espacio o dimensiones. Sí, la amistad.

 

Hoy tener amigos que no pensaste tener, que te quitan el aire y te hacen flotar es un bien escaso y más cuando nos ponemos normas, es mi amiga desde parvulitos. Entonces si es tu amiga de verdad. Es mi amigo desde hace un año… Eso no es real. Le conozco del colegio, le conozco con un café. Si quitas las normas y solo sientes. ¿Y si dejamos de poner normas de cómo debemos funcionar?

 

Podría ser la herramienta que usan para recordarnos que por mucho miedo que tengamos y exigencias pongamos en nuestro camino encontramos regalos que cuestan aceptar y luchas por no dejar escapar. Tener una suerte que no esperas y hasta pensar que no mereces según tu exigencia. Incluso está lo que te hace huir en dirección contraria a la felicidad, porque estás tan acostumbrado a un mundo imperfecto que al llegar ella, piensas que no es para ti. Llega como un león, un día de agosto… Llega en un resurgir de los sueños, llega para quedarse y romper esquemas, procesos y controles. Qué fácil es tener todo en su sitio, en su cajón de la estantería y que venga serendipia y te cambie el orden de los cajones y las paredes de sitio como de color.

 

No todo es oro pero el oro que reluce es maravilloso. No te invito a que no pongas filtros y dejes entrar en un mundo idiota a todos. Si lo hago a que no neguemos vivir a quien ya tiene su parcela. Ella es la llave maestra en ti que pocas veces se da y muchas negamos. Eres la oportunidad para ser consciente de que recibes y das. Pero aquello que recibes es mayor de lo que das con sabor a lo inverso. Viene en un roiboo sin rumbo para dejarte hablando con los ojos, mirada que hoy con las mascarillas podríamos saborear…porque los ojos no mienten y hablan de ti sin saber, para decirnos que el orden establecido ha sido derrocado.

 

Tengo suerte, sí. Hablo en primera persona, me expongo con esta columna, hablo de mi serendipia con personas, experiencias y regalos que he encontrado en mi camino de baldosas de color. Este viaje habla de la serendipia de la amistad. Ese viaje a momentos inesperados que pasan por tu camino y cuando los ves, tremenda suerte la tuya. Cuando eres consciente de que la familia no es de sangre o los amigos no llegan siempre en el momento deseado, pero sí en el perfecto. Y cuando aprendes con ellos que la vida no bromea y que en la esquina te dice adiós. Nos quedamos siempre con lo malo y seguro que hay respuesta a ello, no me gusta viajes en falso positivismo y si un real optimismo. Ella te recuerda que en un día de tormenta con nubes oscuras también está un astro llamado sol…

 

Cuando te pellizca, te resetea con preguntas a borbotones. Resetear tiene el efecto de mudar pensamientos y controles de ser o estar,resetea tanto que rompe esquemas. La magia de la serendipia te dice que es real que no fue un espejismo en un espejo y sientes la realidad.

 

Hay noticias que vienen para cambiarte la vida, momentos que no tienen un sabor que tu coco supiera dar color. Y el día que llega y ves lo recorrido, que no eres la misma persona de hace un segundo y no saber si es para ti o contigo, piensas que tal vez sea la exigencia latente en muchos de nosotros que nos hace buscar la mejor versión de uno mismo cuando ya somos más. Tal vez sean los miedos heredados que no sabemos decirle que busquen otro mundo donde vivir. Tal vez sean las dudas infinitas de no saber quién eres y cuando te ves no coinciden con la versión que te comparten. Tal vez la serendipia es saber estar y ser sin medida y aceptando que la serendipia es sempiterna en su esencia... que puedes dar pausa al día durante unas horas o vidas o años y al dar play suena la canción por donde la dejaste.

 

Viene a equilibrar y regalar viene a recordar que aparece cuando no la buscas o estás en búsqueda de otras cosas y te reditúa, viene como un pellizco por la espalda que te dice...soy un regalo ¿me aceptas? y ella evoluciona a SEMPITERNO...y es real, yo la he visto su color es de un sabor que te hace dudar de merecerte y al pestañear ves que sigue siendo real.

 

He querido comenzar este nuevo curso con miedos y exigencias de un futuro que es incierto donde hablamos de cómo relacionarnos y con quien sin querer mirar dentro en el presente que nos hace ser nuestra propia serendipia.

 

Gracias por este viaje compartido

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.