Me resbala
¿Qué harían si tuvieran en su poder 7.000 litros de aceite de girasol? Es posible que unos contestaran: los vendería sin entregar factura para llevármelo crudo, como es aceite; otros dirían, me resbala, como es aceite; y así iría dando cada cual su respuesta, pero seguro que a nadie se le ocurriría, con la que está cayendo, echarlo a perder tiñéndolo de negro.
A nadie que no fuera artista, claro, porque los artistas se alimentan, en su proceso creativo, de metáforas y demás cosas evanescentes.
Tal es el caso de Per Barclay, artista noruego que ha inundado la sala central del Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga, con 7.000 litros de aceite de girasol tintado de negro en una instalación, creada expresamente para este espacio, en la exposición “Fluido”.
Barclay es más de aceite de motor, pero olía muy fuerte, y el de oliva, más español, no pudo ser porque se le disparaba la instalación más que la prima de riesgo.
El resultado de esta versión de técnica al óleo, es un contenedor de 23 metros de largo que alberga una lámina de aceite de cinco centímetros de altura que puede ser totalmente rodeada. En ella -que se ofrece en toda su viscosa untuosidad como algo brillante y sencillo, hasta simple, si se prefiere- todo se refleja, el edificio, los espectadores, sin dejar ver lo que se oculta bajo su opaca superficie. Puedes incluso hablarle y notar cómo se ondula levemente con el recuerdo de tu aliento, pero casi inmediatamente retorna a su imagen habitual, bruñida y oscura, inalterable, le resbala lo que le digas, como es aceite.
En definitiva, que una tiene la sensación de que, Barclay, ha conseguido con su instalación crear el retrato conceptualizado y artístico de lo que viene siendo un político.
![[Img #8187]](upload/img/periodico/img_8187.jpg)
A nadie que no fuera artista, claro, porque los artistas se alimentan, en su proceso creativo, de metáforas y demás cosas evanescentes.
Tal es el caso de Per Barclay, artista noruego que ha inundado la sala central del Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga, con 7.000 litros de aceite de girasol tintado de negro en una instalación, creada expresamente para este espacio, en la exposición “Fluido”.
Barclay es más de aceite de motor, pero olía muy fuerte, y el de oliva, más español, no pudo ser porque se le disparaba la instalación más que la prima de riesgo.
El resultado de esta versión de técnica al óleo, es un contenedor de 23 metros de largo que alberga una lámina de aceite de cinco centímetros de altura que puede ser totalmente rodeada. En ella -que se ofrece en toda su viscosa untuosidad como algo brillante y sencillo, hasta simple, si se prefiere- todo se refleja, el edificio, los espectadores, sin dejar ver lo que se oculta bajo su opaca superficie. Puedes incluso hablarle y notar cómo se ondula levemente con el recuerdo de tu aliento, pero casi inmediatamente retorna a su imagen habitual, bruñida y oscura, inalterable, le resbala lo que le digas, como es aceite.
En definitiva, que una tiene la sensación de que, Barclay, ha conseguido con su instalación crear el retrato conceptualizado y artístico de lo que viene siendo un político.
![[Img #8187]](upload/img/periodico/img_8187.jpg)





















