Politizar es el ADN de Podemos
La renovación del Consejo General del Poder Judicial ha vuelto a poner de manifiesto las contradicciones de Podemos, o más bien su facilidad para, donde decían “digo”, decir “Diego”. Sin despeinarse
Lejos de tratarse de una característica singular de Podemos, mentir es un vicio consustancial a la política. Es parte del trabajo del político y lo ha sido así desde que la política existe. Sin embargo, resulta cuanto menos paradójico comprobar cómo incluso aquellos que se jactaban de ser un instrumento de canalización de las demandas de la hastiada sociedad civil, que rechazaban incluso calificarse como partido político, que denunciaban los excesos de la casta política, terminan por participar de los mismos vicios y excesos que cualquier otro político.
La última contradicción de la formación morada está siendo pelearse con uñas y dientes para poder renovar el Consejo General del Poder Judicial, es decir, para participar directamente de la politización de la justicia que con tanto énfasis denunciaban. No nos debe sorprender. Con anterioridad, Podemos ha sido protagonista de una y otra incoherencia, de una y otra mentira, como cualquier otra formación política, o, si cabe, más. Sin embargo, ha de ser muy ingenuo el que en algún momento haya creído esta burda mentira. Podemos es sinónimo de politización. Quieren politizar, no sólo la justicia, también la historia, la educación, el dolor, las relaciones sexuales, las relaciones de amistad, los negocios y absolutamente todos los ámbitos de la vida pública y privada de todos y cada uno de los ciudadanos. Así lo han querido siempre. La politización forma parte del ADN de Podemos.
Como decía, quien en algún momento se hubiese creído esta tosca mentira ha de ser muy ingenuo. Basta con aplicar nociones básicas de lógica aristotélica, esa que todos hemos o debiéramos haber estudiado en el instituto. Sigan el razonamiento:
- Primera premisa: politizar es y ha sido siempre el núcleo ideológico de la izquierda radical.
- Segunda premisa: Pablo Iglesias es y ha sido siempre de izquierda radical.
- Tercera premisa: Pablo Iglesias es y ha sido siempre Podemos, o lo que es lo mismo, Podemos es y ha sido siempre Pablo Iglesias.
- Conclusión: politizar es y ha sido siempre el núcleo ideológico de Podemos.
La obtención de esta conclusión es inexorable partiendo de las premisas dadas, sin embargo, puede haber quién refute el argumento negando las propias premisas, es decir, negando que politizar es el núcleo de la ideología radical de izquierdas. Eso sí, el que lo haga, debe tener unas nociones un poco confusas de lo que es la izquierda.
Repasemos la historia de la izquierda política. El término izquierda surgió en la Revolución Francesa para referirse a los jacobinos, que se sentaban a la izquierda en la Asamblea Nacional. Los Jacobinos son famosos por instaurar el gobierno del terror, poniendo en práctica la ideología elaborada por la Convención Montañesa, que pretendía reformar todos y cada uno de los aspectos tradicionales de la vida privada y pública de los franceses. En otras palabras, querían politizar absolutamente todo el espacio personal de los ciudadanos. Por tanto, el origen ideológico de la izquierda consiste en politizar. Naturalmente, comenzaron por politizar la Justicia y la educación, los dos instrumentos de control social más potentes. ¿Les suena?
Pero alguno, todavía, podría plantear que la izquierda ha evolucionado desde entonces. Naturalmente, esto fue sólo el comienzo. A lo largo del siglo XX y hasta la actualidad, la izquierda ha evolucionado enormemente, investigando, descubriendo y poniendo en práctica nuevos métodos más elaborados y sutiles de politización, pero la politización nunca ha dejado de jugar un papel nuclear en la idiosincrasia de izquierdas. La izquierda considera y ha considerado siempre que todo, absolutamente todo, es un asunto político. No lo digo yo, lo decía el propio Pablo Iglesias en la tuerca, donde afirmaba que es una necedad distinguir entre lo estrictamente público y lo privado, en otras palabras, entre lo político y lo no político.
Frente al programa de politización de la izquierda y dada la asunción de algunos de los planteamientos tradicionales de la izquierda por la derecha, vivimos hoy día en una sociedad en la que las cuotas de influencia de la política lo alcanzan absolutamente todo. ¿Cómo no vamos a esperar que la justicia esté politizada? Es el camino que hemos elegido. Sin embargo, existe un sendero alternativo basado en la defensa del individuo y su esfera de privacidad, que pasa por limitar profundamente las posibilidades de actuación de la política. Es un camino difícil, pero es el camino coherente. Y, es que, si todos desconfiamos de los políticos, ¿Por qué dejamos que cada vez tengan más poder para influir en nuestras vidas?






















