
Ahora que he actualizado el armario con la ropa de la estación invernal, después de guardar en perfectas condiciones todo el vestuario de verano observo con satisfacción el resultado.
Cada vez me gusta más y me cuesta menos. Primero vaciarlos por completo, aspirar y limpiar y por último colocar en cajones y perchas (siempre iguales) todo tipo de atuendos que necesito en cada estación, siendo suficiente dos veces al año, ya que en nuestra tierra tenemos prácticamente diferenciado únicamente el invierno y el verano.
![[Img #75611]](https://murciaeconomia.com/upload/images/10_2020/3218_img-20201016-wa0002.jpg)
Una presentación lo más parecida a una tienda de moda, hace que resulte mucho más sencillo elegir el atuendo diario más adecuado y contribuye a sentirte mucho más segura a la hora de vestirla. Os puedo asegurar que el conflicto “del qué me pongo” es mucho fácil de resolver.
Pero si me gusta la organización del contenido de todo tipo de armarios, os puedo asegurar que también el continente.
Recuerdo muchas veces a aquellos guardarropas de la casa de mis abuelos, exentos de las paredes, recios, grandes, vetustos y con espejos de gran tamaño en el interior o exterior de sus puertas.
Unos se destinaban a la ropa blanca, donde el ajuar necesario para el hogar, toallas, sabanas, mantas o manteles compartían baldas hasta la siguiente muda. Aquel olor a lavanda o a pastillas camufladas de jabón Heno de Pravia me trasladan a mi infancia en décimas de segundo.
De mis abuelas aún conservo toallas bordadas de seda con flecos, juegos de cama inutilizables por tamaño, telas naturales que necesitan plancha con embozos maravillosos de bolillo o bordados, manteles con aplicaciones y vainicas o punto de cruz que guardo como obras de arte, no solo por su impensable ejecución en esta época, sino por todas las ilusiones y expectativas que tenían mientras las realizaban. Son la esencia de aquellos sueños llevados a algo palpable.
![[Img #75612]](https://murciaeconomia.com/upload/images/10_2020/2609_img-20201016-wa0001.jpg)
Otros se destinaban a la ropa de vestir, clasificada según el uso en las diferentes hojas que conformaban el ropero. Era evidente que el número de prendas era infinitamente inferior al que usamos en la actualidad.
Me gustan tanto, que ahora que tengo sitio en el taller me he decidido a comprar uno de cuatro puertas para customizarlo y cambiar su imagen, para conseguir un resultado parecido a las fotos que adjunto y prometo compartirlo una vez acabado.
Pero no quiero dejar pasar la ocasión para enseñaros el primer cambio radical que realicé hace ya bastante tiempo en un sinfonier de fórmica anodino, cambiando completamente su imagen, pegando recortes de un atlas de todos los países del mundo a modo de collage e incorporándole unas ruedas para facilitar su movimiento. Una buena cola de empapelar y un barniz mate para proteger es suficiente para conservarse por mucho tiempo.
Desde aquí me gustaría animaros a pintar, empapelar, decapar esas vitrinas, cómodas u otro tipo de muebles desfasados y lo desubiquéis del su lugar clásico de decoración.
![[Img #75613]](https://murciaeconomia.com/upload/images/10_2020/3360_img-20201016-wa0000.jpg)
Coloca una cómoda en el recibidor, un mueble ropero en el salón con el menaje de hogar, una vitrina en el baño...un sinfín de posibilidades.
Con pequeños cambios a lo mejor no conseguimos la felicidad, pero si hacer la vida mucho más agradable.
Me despido de todos vosotros otra semana más con una palabra que empieza con la letra A.… ¡Adiós!

