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Opinión | La Corte
Martes, 20 de Octubre de 2020
Belén Pardo

Un mar "mejor"

 

Después de un año de la patética fotografía de miles de peces muertos en la orilla del Mar Menor, de la que se hicieron eco todos los medios escritos y audiovisuales, es hora de hacer un balance y valorar las medidas adoptadas para que la situación no se repita y se convierta en lo que fue hace años, es decir, en un Mar “Mejor”.

 

Lamentablemente es habitual recordar los aniversarios de las catástrofes para poner soluciones. En la Región nos inclinamos más a rememorar accidentes, inundaciones, terremotos, huelgas y demás desgracias que a celebrar los buenos acontecimientos.

 

Pero sin duda la imagen de los peces muertos alertó de la gravedad y la necesidad de actuar. Puso a correr a los políticos, ante la emergencia, y a tratar de buscar soluciones para salvar al Mar Menor de una muerte segura, que venía arrastrando desde hace años, pero que solo la fotografía y la presión popular les hizo ver el peligro inminente.

 

Ha sido un año de velar por el Mar Menor, de poner en marcha actuaciones, que lo saquen de la crisis que padece en el menor tiempo posible.

 

“Cuando se cumple un año del episodio se aprecia una mejora considerable en el estado ecológico de la laguna”, informa el consejero de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca  y Medioambiente del gobierno regional, Antonio Luengo. Para el consejero la muerte de peces fue consecuencia directa de la entrada de 80 hectómetros cúbicos de agua dulce en el Mar Menor por la DANA surgida un mes antes y que generó una masa de agua dulce que no se mezcló con el agua salada, dejando sin oxígeno a una determinada zona en la que la fauna murió.

 

Desde entonces el gobierno regional aprobó el Decreto Ley de Protección integral del Mar Menor, que contó con 69 reuniones con 56 entidades, asociaciones, científicos y representantes de numerosos sectores, además de la Comisión de Seguimiento semanal. A todo ello se suman 327 aportaciones recogidas en el proceso de participación social.

 

Posteriormente, tras su paso por la Asamblea, se ha convertido en Ley que ya se aplica para regular la actividad agrícola, ganadera, pesquera, turística, cultural y de ocio, puertos y navegación y minería.

 

Por su parte, el científico Ángel Pérez Ruzafa asegura que a día de hoy,  el Mar Menor sigue mostrando una capacidad realmente increíble de amortiguar las entradas de agua y nutrientes y autorregularse, lo que le ha permitido tener un verano en el que los nutrientes y la clorofila se han mantenido bajos y la transparencia del agua mejor de lo que podría haberse previsto ya que ha vuelto a niveles de más de 4 m (incluso 5 en la última campaña). Los eventos de turbidez que ha habido son los normales producidos por el oleaje y debidos a partículas arcillosas que entraron con las lluvias y no a proliferaciones de fitoplancton.

 

Sin embargo, a pesar de que la puesta en funcionamiento de la estación de bombeo en el Albujón tuvo un efecto positivo y se notó en una bajada en las concentraciones de nitratos, las entradas de agua siguen siendo muy intensas por culpa del un nivel freático muy alto. Esto hace que la salinidad no termine de recuperarse y que cada lluvia suponga una nueva bajada que pone muy en riesgo todo el ecosistema, matiza Pérez Ruzafa y advierte que el periodo de DANAS tiene tendencia a prolongarse hasta finales de otoño, por lo que los riesgos de que se produzcan situaciones graves son altos. “Mientras no se actúe seriamente en la cuenca de drenaje y se establezca una infraestructura para controlar el agua, rebajar el nivel freático, recoger las aguas pluviales y de riego, tratarlas y reutilizarlas, el problema no tendrá solución”, concluye el científico.

 

El consejero Antonio Luengo destaca que el gobierno regional ha planteado la recuperación del Mar Menor en tres ejes: la intervención directa, la planificación y la ordenación de los usos y actividades que confluyen en el entorno del Mar Menor.

 

Añade que la Comunidad ha destinado un presupuesto de 56 millones de euros en 2020 para más de cien actuaciones concretas y definidas y que desarrolla ocho proyectos estratégicos aprobados el año pasado;  retirada de biomasa en playas, creación del Banco de Especies para la protección de especies únicas y en peligro de extinción, proyecto de recuperación de las Salinas de Marchamalo, sondeos piezométricos, piloto de sistemas de oxigenación, monitorización continua de parámetros ambientales y ecológicos, desnitrificación con biorreactores de madera y banco de filtradores autóctonos.

 

Pero las amenazas para el Mar Menor están ahí y la principal, para este responsable autonómico que coincide con el científico Pérez Ruzafa, es rebajar el nivel del acuífero y evitar escorrentías y la entrada de agua dulce al Mar Menor: dado que el acuífero se encuentra a un nivel extremadamente elevado y la entrada de agua dulce de forma superficial por ramblas o subterránea es continua.

 

Lamenta Luengo que el Estado no adopte medidas para rebajar el nivel del acuífero y evitar escorrentías y la entrada de agua dulce, tal y como recoge el Proyecto de Vertido Cero.

 

 Además con el fin de afrontar y resolver de manera conjunta los proyectos urgentes y necesarios para la recuperación del Mar Menor, se reúne todos los meses el Foro de Coordinación Interadministrativo en el que están presentes todas administraciones así como los ayuntamientos  de San Javier,  San Pedro del Pinatar, Los Alcázares y Cartagena “pero el Ministerio se niega a participar” añade el Consejero.

 

No cabe duda que para un Mar “Mejor” hay que navegar en el mismo rumbo. El horizonte se ve, pero lejos aun.

 

 

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