¿Para qué estás ahí?
Si no eres capaz de estar a la altura de tu equipo, en los momentos de mayor dificultad, cuando el desánimo está bajo cero…. ¿Qué estás haciendo ahí?
Como directivo o responsable de un equipo, estoy segura de que en alguna ocasión se te habrá presentado la situación, en la que te encuentras con un equipo, cansado, desmotivado, sin ganas de seguir poniendo más esfuerzo, en ese proyecto por el que están luchando y sobre todo cuando tu caso es el de tener a tu cargo una red comercial y tus comerciales o vendedores, están a punto de tirar la toalla.
Siempre he dicho que, un jefe desmotivado, desmotiva.
Si hay algo que no te puedes permitir en esas circunstancias, es justo lo mismo que a ellos les pasa, es decir, estar tú más desmotivado que ellos.
¿Cómo vas a motivar o hacer que tus colaboradores remonten el ánimo, si ni tú mismo crees en lo que les estás diciendo?
Si hay algo que detecta rápidamente el cerebro de nuestro interlocutor, es la falta de coherencia en el mensaje. Por ello cuídate mucho de que no se te note o más bien, piénsate que les vas a decir, pues si no eres capaz de hablar desde la coherencia entre lo que piensas y dices, mejor “abandona el barco”.
Prosigo, remontar a un equipo, cansado y bajo mínimos, requiere de tener una “madera especial” que consiga ser capaz de influir en su estado de ánimo.
Tu capacidad de influir en su estado anímico va a estar directamente relacionado con tu capacidad de inspirarles confianza sin límites, una confianza que no se consigue desde la “palabrería”, sino desde el estar ahí escuchándoles en sus dificultades, en sus momentos de bajón; en tu capacidad para acompañarles (físicamente y mentalmente) en esos retos, que les marcas, en no dejarles solos y estar presente solo cuando toca pedir resultados.
Tu capacidad de influir en ellos, para levantarles un kg más la capacidad de esfuerzo, está directamente relacionada con la capacidad de darte tú 2kg más, de exprimirte tú al máximo de tus posibilidades, para que ellos den el máximo de sus posibilidades una vez más.
Tu capacidad de influir va a depender de tu capacidad de mostrarte vulnerable y reconocer que te has equivocado, en aquello que les pedías y no era alcanzable.
Y, por último, tu capacidad de influir para que ellos den ese paso más hacia adelante, para juntos levantar la moral de todo el equipo, va a estar relacionada con tu capacidad de ser capaz de poner a disposición de ellos tu puesto, si no estás a la altura de lo que ellos necesitan.
Se que es atrevido lo que acabo.






















