
Me llamo Alma y hasta hace dos días formaba parte de los humanos vivos, pero eso ha cambiado. Ahora lo veo todo desde otra dimensión...
Algunas veces siento la necesidad de descansar, incluso de dormir un rato. Aquella noche me había dormido profundamente y volví en mí de un sobresalto al sentir que alguien más me acompañaba. Había subido a la azotea de mi edificio. Nunca subía nadie y justo ese día tres chicas se habían instalado con unas sillas a tomar el sol. Abrieron sus neveras, sacaron sus zumos y con esa relajación que se echa de menos en el día a día comenzaron a charlar.
- Últimamente me suelo despertar muy temprano. Alrededor de las cinco. Da igual a la hora que me haya acostado, sobre esa hora abro los ojos y me da por pensar - comentó Ángeles.
- Oye, pues fíjate que a mí también me pasa. Esta noche me ha dado por darle vueltas a que, si hubiera elegido otra carrera, mi vida habría sido completamente diferente - respondió Merche mientras tomaba un sorbo de su zumo de tomate.
En ese momento me dieron muchas ganas de hablar con ellas. Gran parte de mi vida tuve ese mismo pensamiento, pero después hubo un punto de inflexión en mi camino y me prometí a mí misma que nunca miraría hacia atrás con el fin de cambiar nada que ya no pudiera cambiarse.
Olga que era la más jovencita entró en la conversación y sin ánimo de molestar a sus amigas comentó:
- ¡Ay chicas! ¡Estáis mayores! Yo me despierto cuando el horror del despertador suena, porque si no seguiría durmiendo unas cuantas horas más.
- Si hubiera elegido la opción de ser arquitecto, habría hecho muchas casas y me habría sentido realizada - siguió diciendo Merche. Mi destino habría sido otro.
- Madre mía, ¡El destino! Eso son palabras mayores. De esto podría estar toda la tarde hablando ... - comentó Ángeles a sus acompañantes.
- “El significado del destino como tal no es más que el poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido, de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad.” Con lo que, aún habiendo elegido otra cosa, tu destino no sería diferente al que es - continuó diciendo Olga en voz alta mientras leía la wikipedia.
- La causalidad frente a la casualidad; ¿Todo tiene su causa o por el contrario sólo existen las coincidencias? - preguntó Ángeles.
- Yo soy de las que piensa que lo que decimos, pensamos, sentimos y hacemos produce una reacción y cada uno de nosotros somos los protagonistas de nuestra vida y en conclusión somos dueños de lo que decidimos hacer con ella- explicó Merche a sus compañeras-. Por eso creo que si hubiera elegido otro camino mi destino habría sido otro.
-Pues yo creo que una cosa no es excluyente de la otra. Pueden existir las casualidades y no por ello dejar de existir la causalidad, que veo claro que es que cada causa tiene un efecto.
La conversación de aquellas chicas me parecía cada vez más interesante. De repente una de ellas se levantó y se acercó al murete de la azotea. Se asomó y al hacerlo dio un traspiés con la mala suerte de abalanzarse hacia el vacío. Instintivamente me interpuse entre el vacío y ella, provocando que su cuerpo sólo cayera al suelo y no por encima del muro.
- Pero Olga por favor ¡qué susto! ¡¡Has estado a punto de matarte!! - gritó Ángeles mientras corría hacia su amiga.
Mercedes que se había quedado paralizada al ver la escena exclamó:
- ¡¿Destino o casualidad?! Cuando te has tropezado, una sombra se ha cruzado en tu camino, no he podido ver si era un pájaro o un ángel porque no me ha dado tiempo, pero fuera lo que fuera te ha salvado la vida.
Pues no se si soy una casualidad o una fuerza superior me ha situado en esta dimensión que me encuentro, pero esa energía me ha orientado hoy aquí y me ha ayudado a ayudar y eso es maravilloso.
Las tres amigas se abrazaron y entre risas y llantos comentaron que la vida es un misterio y que en ocasiones es mejor no intentar entenderlo todo.
- Sea casual o causal lo que está claro es que hoy aquí ha ocurrido algo que ha tenido un efecto sobre ti y que ha sido lo mejor que podía haber pasado - concluyó Ángeles.
Una coincidencia encontrarnos hoy aquí las cuatro... ¿o habrá sido el destino?
¡Hasta el viernes que viene mis lectores! Una bonita casualidad andar por aquí y que me leáis.

