
Me llamo Alma y hasta hace dos días
formaba parte de los humanos vivos, pero
eso ha cambiado…Ahora lo veo todo
desde otra dimensión.
La música sonaba demasiado alta. Me asomé a la ventana y pude ver que en la casa de al lado celebraban una fiesta. Voy a pasarme por allí y percibiré desde dentro lo que no puedo apreciar ni valorar desde mi zona de confort. Antes de juzgar sin ver, voy a empaparme de la situación.
Entré de puntillas por la costumbre que aún tengo de creer que pueden verme y me fui encontrando a personas conocidas. Estaban allí Jorge y Pedro, aquellos vecinos que escuché haciendo disertaciones sobre el miedo. También aquellas chicas junto a Laura que con sus risas elevaron mi energía a niveles plus, en aquella tiendecita en la que desde un rincón pude observar sus ganas de vivir. Y Carmen, la vecina puerta con puerta con mi madre, que resultó ser la homenajeada.
Olga, Mercedes y Ángela habían preparado una gran fiesta de despedida para ella porque se marchaba del edificio. Aparentemente aquella era la única razón por la que se celebraba la fiesta, pero además había otra y era muy reciente. El evento podía haber sido totalmente diferente ya que Olga había estado a punto de tener un accidente mortal pero no le tocaba irse y ahora quería celebrarlo por todo lo alto, aunque los invitados pensaran que sólo celebraban la marcha de Carmen y su pareja.
- Carmen, nos hemos reunido aquí para desearte que te vaya muy bien, para decirte que has sido una vecina estupenda y que aunque te vayas, siempre te vamos a recordar - dijo Rocío con esa emoción momentánea que llega de manera fugaz y se va de la misma manera.
- Muchas gracias vecina, me encanta que estéis todos aquí y que de una manera tan especial me despidáis.
- Este año han pasado muchas cosas, la más fuerte como nos dejó Alma aquella noche en la que al no acudir a nuestra partida de cartas tuvimos aquel mal presentimiento que luego resultó cumplirse - comentó Daniela que aquella noche se encargaba de poner la música. ¡Esta canción va por ella!
- Sí, y también la semana pasada estuvimos a punto de lamentar otra desaparición y gracias a algo inexplicable no fue así - comentó Merche dejando caer a los que allí se encontraban lo sucedido con Olga.
- Pues alcemos las copas bien alto y brindemos por todo lo bueno que recibimos cada día y también bebamos por Alma, por Carmen y por Olga. Una nos dejó y desapareció de nuestras vidas, otra va a marcharse de nuestro día a día y la última ha estado a punto de desaparecer, pero no lo ha hecho...- habló Jorge que añadió - Carmen, lejos de sentir miedo y de pensar en si el salto que vas a dar puede trastocar tu vida, convierte siempre tu vértigo en valor como sé qué haces siempre y ¡¡adelante!!.
A veces en la vida hay muchas cosas que están relacionadas y que en un primer momento no vemos. Aquel día en el que escuché a Pedro y Jorge hablando sobre el miedo, en el que Pedro pedía consejo a su vecino por estar ante una decisión muy importante, era precisamente esta marcha de los dos. Carmen y Pedro eran pareja. A Carmen le habían ofrecido un trabajo en una ONG a muchos kilómetros de distancia. Suponía un cambio de vida radical para ellos, pues se irían a dedicar varios años a labores completamente diferentes a las que ahora llevaban a cabo y ese miedo al cambio les había tenido paralizados mucho tiempo, pero habían escuchado ese clic del que le había hablado Jorge a Pedro y mirando de frente el asunto habían decidido que sí, que empezarían una nueva vida dedicándola a los demás.
- Gracias Jorge, aunque tú no lo sepas tu conversación con Pedro tuvo mucho que ver en esta decisión - comentó Carmen mientras abrazaba a su vecino del ático.
- ¡Os llevaremos en el corazón! - exclamó Ángeles que alzó su copa tras Jorge, y pensó y aunque tú no lo sepas también brindo por Alma que creo que sigue entre nosotros.
Me quedé pensativa y me di cuenta de que aquella fiesta que se celebraba tenía un motivo claro que era la despedida de aquella preciosa pareja que tenía todo mi respeto por lo que iban a hacer, pero había otros muchos motivos en la mente de cada invitado. Qué bonito es que, aunque tú no lo sepas también alguien celebre tu partida deseando y sintiendo que aún estás aquí. Yo también levanté mi copa y brindé por muchas cosas, pero fundamentalmente por estar y ser, aunque nadie me ve.
Ya puedo juzgar porque ahora sé porque la música sonaba tan alta.
¡Feliz semana amigos!

